Tok Tok, un recurso contra la violencia de género a punto de morir de éxito

Milenta Muyeres gestiona este programa de acompañamiento que funciona sin apenas recursos y gracias al voluntariado

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Elena Plaza
Elena Plaza
Periodista, formadora en género, contadora de historias y enredada entre ruralidades. En mi haber cuento experiencias maravillosas como Atlántica XXII o Rural Experimenta.

Detectaron una necesidad: muchas consultas de mujeres víctimas de violencia de género o terceras personas en contacto con ella. Así surge el proyecto Tok Tok que echó andar de la mano de Milenta Muyeres en enero del año pasado. Una realidad que también habían detectado desde el Conseyu de la Mocedá de Uviéu y se pusieron a trabajar juntas en el diseño de un programa que nació en un principio como una experiencia piloto para ver si realmente existía esa necesidad. El público objetivo eran mujeres jóvenes del concejo de Uviéu, pero pronto esa realidad las sobrepasó, bien por la campaña de difusión o por el boca a boca, con mujeres de todas las edades y de todas partes, no sólo por violencia de género, sino también intrafamiliar, alcoholismo…

Hay muchos recursos en Asturies dedicados a violencia de género, muchos institucionales, pero sólo éste está diseñado para realizar una labor de acompañamiento personalizada para el que fueron sumando recursos y presentándose a subvenciones para poder contratar a una educadora social y dar un paso más allá del voluntariado. Cuenta Náyade Lamadrid que conseguir juntar para un sueldo fue una auténtica yinkana por lo irrisorio de las aportaciones económicas. El proyecto original pretendía contratar una educadora social, una psicóloga y una trabajadora social. Ahora han tenido que volver al voluntariado, han tenido que cancelar la campaña de difusión y están comenzando a dudar sobre la viabilidad del proyecto ante la falta de recursos económicos. Morir de éxito, un éxito bastante agridulce por los casos que tratan.

Lamadrid se confiesa “decepcionada”, como el resto de compañeras, “porque es difícil llevarlo adelante sin dinero. Esto no es un juego. Solicitamos reuniones con el Instituto Asturiano de la Mujer, con el Consejo Asesor de la Mujer, con el Conseyu de la Mocedá… buscamos apoyos y ver cómo hacemos porque el servicio no es sostenible con subvenciones. Si no tenemos que cerrar y colocar a las mujeres en otros recursos”. Unos recursos que también se ven superados y en ocasiones derivan a Milenta y otras veces es Milenta la que deriva. Una pescadilla que se muerde la cola.

Náyade Lamadrid y Mai Ruiz Menéndez. Foto: Alisa Guerrero.

“Muchas mujeres ya crearon vínculo y romperlo ahora es muy difícil. Es un tema de sororidad, de acompañamiento, de crear vínculo entre mujeres para que ganen autonomía, sean capaces de tomar decisiones. No llevamos una tutela, sino que hacemos acompañamiento”, explica Mai Ruiz Menéndez.

Refiere que la atención de las mujeres requiere de mucho tiempo: un primer contacto telefónico y luego citas personales semanales. “Que rompan con la situación requiere mucho acompañamiento y lo que hacemos no tiene nada que ver con lo que ofrecen las instituciones”. Un acompañamiento que va desde ir hasta La Felguera a hacer un DNI, animar a levantarse de la cama por la mañana, orientación laboral, hacer la compra, ir al juzgado a hacer consultas… “Aquí no tenemos horario de servicio público, atendemos la llamada de teléfono cuando suena, y ése es un trabajo que está asumiendo nuestra compañera Mónica Álvarez, educadora social”.

“Aquí vienen con todo tipo de consultas, desde ‘sólo sé que estoy mal’, a la que tiene la decisión muy clara o con el tipo en prisión y necesitan que las acompañes para solicitar ayudas. Cada caso son muchas semanas acompañando, atendiendo los ‘me ha escrito y no sé qué contestarle’. El problema es que esto no se puede llevar desde el voluntariado”, insiste Lamadrid.

Hasta ahora han atendido a 18 mujeres y en la actualidad continúan 6 en el proyecto. En noviembre de 2020 empezaron con el diseño y desde enero de 2021 están atendiendo usuarias, con un repunte importante a partir de septiembre. En este tiempo han creado una red de profesionales, psicólogas y abogadas, con perspectiva de género porque dicen que a veces encuentran cada caso demoledor en el que esa falta de formación se refleja en la revictimización continua de las ya víctimas de violencia de género, que las machaca.

“La violencia te paraliza de tal forma que no puedes hacer nada y hay que volver a empezar. Son supervivientes que soportan toda esa situación y hay que tener la fuerza para salir”, matiza Ruiz. Cuenta Lamadrid que a veces van a profesionales que les mandan ir a terapia de pareja con su maltratador, o del turno de oficio que no les explican nada, que no se preparan su caso, que no tienen sensibilidad ni idea, “y llegan al juicio, el tipo aparece con su abogado bien pagado y la mujer con uno de oficio, sin prepararlo, con la custodia de los menores por en medio en juego… Pero estamos tejiendo una red interesante de profesionales implicadas y formadas”.

Tarjetas de la campaña de difusión de Tok Tok. Foto: Alisa Guerrero.

Apuntan la cantidad de problemas de salud mental, en ocasiones derivados de las situaciones de violencia, y también señalan que “la pandemia no facilitó. La campaña que diseñamos para institutos de secundaria y universidad no pudimos llevarla a cabo” y señalan que el mensaje no llega tanto como se cree, que “hay muchos recursos pero faltan cosas, y asumimos que todo el mundo sabe que tiene que llamar al 016 y para qué. La cuestión es que hay mozas que no identifican la violencia, aunque tienen un malestar que no identifican”. “La gente no está tan informada como creemos”, remata Mai Ruiz.

Definen a Milenta como un espacio seguro y de cuidados. Unos cuidados que las mujeres suelen dispensar a los demás y se olvidan de ellas mismas, por eso están pensando en crear grupos de apoyo donde expongan sus experiencias, lo que les sirve para darse cuenta de que no les pasa a ellas solas, que hay más en la misma situación, y que se puede salir de ahí. “Romper el aislamiento es súper básico para romper con relaciones de este estilo y no caer en otras similares, porque parece que después de él no hay nada. La persona que maltrata gana fuerza y peso a costa de hacer más débil a la maltratada”, explican.

“Hay muchas necesidades después de la ruptura a nivel social, laboral, económico, espacios de conciliación porque a veces no tienen con quién dejar a sus hijas e hijos. Por eso también estamos pensando en crear un banco de tiempo entre ellas” y uno de los resultados positivos, afirman Ruiz y Lamadrid, es que algunas de sus usuarias que ya están mucho mejor, están interesadas en colaborar con Milenta: “al final éste es un espacio de socialización”.

Milenta Muyeres llevan desde 1998 trabajando por la igualdad de oportunidades de las mujeres. Foto: Alisa Guerrero.

Afirma Mai Ruiz que “las mujeres no ven los recursos comunitarios como opción porque no las acompañan, porque a veces las infantilizan y revictimizan”. Por eso consideran tan importante la formación con perspectiva de género, con contar con esas redes, con ofrecer un servicio de acompañamiento personalizado como el que ellas llevan a cabo. “Entendemos que es un servicio que debe existir y la Administración debería asumir que le falta esa pata”, concluye Náyade Lamadrid.

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