“La agrupación de Gijón no puede ser una oficina administrativa de la FSA”

José Ramón García, "Monchu", aspirante a la secretaría del PSOE gijonés, defiende una mayor participación de las bases socialistas en el partido.

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y dirige el Centro de Interpretación del Cine en Asturias. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y el diario digital migijon. Colabora en la Cadena Ser. Su último libro, junto a Rubén Paniceres, se titula "Ceniza a las cenizas. David Bowie y la revolución visual de la cultura pop" (Ed. Rema y vive).

José Ramón García Monchu (Gijón, 1974) se presenta por segunda vez a la Secretaría de la Agrupación Socialista de Gijón. Jose Ramón García ha seguido presente en los movimientos sociales de la principal ciudad asturiana sin perder la atención sobre el devenir político del PSOE en Gijón. Referente del tejido social gijonés desde hace más de 20 años tras sacar adelante proyectos juveniles y sociales como Abierto hasta el amanecer, Mar de Niebla y ahora El Taller, esta es la primera entrevista en la que habla abiertamente de su proyecto y su partido desde que confirmara su candidatura.

Tengo la impresión de que volver a presentarse a un congreso es, en su caso, un ejercicio de perseverancia.

Creo que es algo natural y lógico si se analiza la situación. Por un lado, se abre un nuevo proceso democrático dentro de la agrupación, demostrando que el PSOE siguen siendo el partido que más y mejor democracia interna práctica. Esto que permite que la militancia pueda decidir sin tutelas cómo y quién dirige su partido y optar a esa dirección si lo considera. Además, se acaba el mandato de la actual ejecutiva y llega el momento de hacer balance y proyectar la agrupación hacia el futuro. En este contexto hay muchos compañeros y compañeras que creen que mi experiencia y mi manera de hacer las cosas pueden abrir un tiempo nuevo para el PSOE gijonés, basado en la construcción de alianzas y complicidades con la ciudad y sus múltiples y variadas representaciones, que al fin y al cabo es lo que llevo haciendo toda la vida.

Monchu, con el libro ‘Iluminaciones’ de Walter Benjamin. Foto: Luis Sevilla

Pero la agrupación sigue dividida.

Es evidente que no pasamos por el momento de mayor unidad interna, pero también lo es que ahora, con este proceso, tenemos una nueva oportunidad para hacer borrón y cuenta nueva. No podemos mirar al futuro con el lastre de sucesos anteriores. No hablo de olvido, sino de generosidad para mirar hacia adelante aprovechando todo con todo el talento y la experiencia que tiene este partido para sumarlos al servicio de la ciudad de Gijón. Creo que es el momento de recuperar el trabajo en la calle, de conectar con quienes ya trabajan por la ciudad en todos los ámbitos, para construir el futuro con ellos y ellas, para llevar a la institución a través del partido los anhelos, los deseos, las ilusiones, los problemas y esperanzas de la gente. Y solo conozco una forma de hacerlo con posibilidades de éxito: sumar dentro del partido para poder sumar fuera de él. No olvidemos que la sociedad tiene más cauces de participación que el de los partidos y que trabajar por un bien común se puede hacer desde muchos espacios. Nosotros no podemos ser ajenos a esos espacios ni intentar dirigirlos, sino colaborar y compartir con ellos la tarea de mejorar la vida de la gente en el municipio de Gijón.

Sin embargo, el partido y el Ayuntamiento han exudado un paternalismo en su discurso constante, incluso, antes de que estallara la crisis sanitaria.

En ocasiones, sin duda, la responsabilidad para la que se te escoge, el trabajo diario y el trato con los iguales pueden hacerte perder perspectiva sobre el conjunto de la sociedad. Puedes pensar que, porque alguien te ha apoyado en un momento concreto, tienes una superioridad moral mayor que el resto, pero lo cierto es que en esta vida todos los apoyos son prestados y en función de unas expectativas que, si no se cumplen o no reciben explicación sobre su resultado, pueden ser retirados. Para evitar esto, es conveniente salir de tu espacio ordinario y conocer, comprender e investigar otras realidades. Pienso que, para hacer ciudad, tienes que saber qué están haciendo las demás entidades y personas y aliarte con ellas en objetivos comunes que solo se pueden definir colaborando con humildad y respeto. La construcción de algo sólido y que perdure solo puede formarse en base a acuerdos amplios. Lo que no es ampliamente apoyado acaba siendo algo débil y poco sostenible. ¿Quiere decir eso que no se pueden tomar decisiones en el ejercicio de la responsabilidad que puedan no ser populares? Pues no. Lo que pasa es que, si no son entendidas y apoyadas, debes explicarlas y buscar alianzas para hacerlas sostenibles y comprensibles, antes, durante y después de tomarlas.

¿Cree que el modelo de partido establecido a partir del 39º Congreso y del 32º de la FSA que eliminaron los órganos intermedios de representación y participación, no favorecieron la dinámica de discusión y de integración?

Creo que es el modelo con el que hay que trabajar. A mí me habría gustado que hubiese algunos espacios de participación que ya no existen, como el comité municipal o las secciones de distrito que facilitaban la participación de la militancia, pero que no existan no quiere decir que no se pueda ser más participativo. Hay quien confunde la participación con la asistencia a una serie de actos que organiza alguien para que otras personas vean y escuchen lo que otros tienen que decir. Puede que incluso puedan hablar y opinar en el acto, pero ninguna de esas intervenciones ayuda a modificar nada y la trascendencia del acto queda en lo que cada uno saca de él, sin aportar nada a la construcción común. Bien, eso puede llamarse participación, pero a mí eso se me queda muy corto. Desde mi punto de vista, la participación debe ser algo más trascendente, que requiere compromiso, reflexión y puesta en común para generar acción o discurso, estrategia o conocimiento. Claro que se pueden hacer actos donde se transmite discurso y conocimiento y la mayoría de la gente asiste como oyente y con dos o tres intervenciones del público, pero ese tipo de acciones deben ser medios para alcanzar objetivos en un proceso de participación mayor, no un objetivo en sí mismo.  Puede que haya personas que sólo quieren recibir información o conocer las opiniones de personas de referencia, pero otras muchas no se conforman con eso y quieren aportar en la generación de proyectos, ideas y acciones que transformen la realidad. Esa transformación de la realidad es la razón principal de la militancia política.

“Hay quien confunde la participación con la asistencia a actos para que otras personas vean y escuchen lo que otros tienen que decir”

¿Con este modelo no se puede ser más integrador y participativo?

Sin duda, siempre hay margen para la participación, nada impide profundizar en la dinámica de los grupos de trabajo ya existentes, ni crear nuevos grupos. Siempre se pueden crear diferentes niveles de participación incorporando, por ejemplo, a personas y entidades ajenas al partido en procesos que culminen en cuestiones concretas. Si se quiere, se puede. Quiero decir que la democracia nos da voto, pero solo el conocimiento nos da libertad para ejercerlo de manera adecuada. Y para obtener conocimiento debemos partir de la base de que nunca es absoluto ni tiene final y que su adquisición debe ser constante y crítica. La teoría de la participación se asienta en tres patas: querer, saber y poder. Si una de estas falla, la participación será incompleta.

Supongo que después de cuatro años de ensimismamiento, activar a la militancia del partido no será fácil.

Obviamente la dinámica de la agrupación en muchas ocasiones ha sido un endogámica y no especialmente participativa e integradora. Esto ha hecho que algunas personas se hayan sentido fuera de lugar o sin posibilidad de sumar, pero eso es lo que ahora, en unos meses, cuando se decida la nueva dirección política, es lo que podremos cambiar. Uno de los grandes valores de la militancia socialista es que en muchas ocasiones su militancia es doble o triple. Entre los compañeros hay mucha gente que está en otras organizaciones sociales, empresariales, económicas, culturales, deportivas. En esos otros espacios no dejan de ser activistas. Hay mucha gente que está a la vanguardia de su ámbito de actuación, militante o profesional, o simplemente tiene relación con gente que lo está y se nutre de ella. Quien es activista y cree en la transformación social, siempre encuentra un camino para ejercer su compromiso más allá de lo que suceda en la casa del pueblo. Lo que tenemos que hacer es que toda esa experiencia adquirida fuera venga a sumar dentro.

Su diagnóstico habla de la falta de participación del partido con las vanguardias sociales, culturales, políticas de la ciudad. A qué cree que se debe esa desconexión con el tejido asociativo de la ciudad.

Creo que se le puede sacar mucho más rendimiento a esas dobles y triples militancias de las que hablaba, pero más allá de eso también se pueden establecer relaciones con persona y entidades fuera de los muros de la casa del pueblo. Debemos sumar dentro para sumar fuera, debemos sumar todos el talento, conocimiento y experiencia de nuestra gente, y además incorporar de alguna manera todos esos talentos y experiencias que hay fuera de nuestra casa. En el PSOE no sobre nadie, al contrario, nos falta mucha más gente y hay que buscarla e invitarla a participar. No solo para que vengan y se afilien, que está muy bien, sino para colaborar en la construcción de una sociedad más justa. La búsqueda de la justicia social y el progreso no son patrimonio exclusivo de los socialistas y habrá que trabajar con quienes busquen objetivos similares a los nuestros. Haciéndolo con humildad y reconocimiento mutuo. También creo que esa presencia activa en otros espacios de participación debe ser algo que fomentemos y promovamos por parte del propio partido. Necesitamos tener una perspectiva lo más amplia posible de lo que sucede y del resto de agentes de cambio si realmente deseamos una transformación social encaminada hacia la igualdad de oportunidades. De no ser así, podemos errar en el diagnóstico y en las medidas que queremos impulsar. Si no somos parte de la ciudad, podemos acabar muy solos al explicar y aplicar nuestros proyectos. Para que eso no suceda, nuestro proyecto debe ser el de la ciudad, y para eso hay que construirlo con ella.

¿Cree que el hecho de que el PSOE haya ganado las últimas elecciones municipales propició que la actual dirección política delegara su responsabilidad en cualquier ámbito de discusión y participación al criterio del equipo de gobierno del Ayuntamiento?

El hecho de que el PSOE gobierne la ciudad es en sí mismo algo bueno para la misma, que ha empezado a moverse después de ocho años de parón con Foro. En cuanto a la acción de la dirección política, yo nunca he estado en una ejecutiva como Ardura, que lleva 10 o 15 años en ellas, pero sí tengo una visión propia y creo que diferente de lo que hay que hacer desde esa responsabilidad. Pienso que no se ha aprovechado la ejecutiva para reforzar la acción municipal. Creo que una dirección política debe ir por delante de las actuaciones del gobierno o el grupo municipal, advirtiendo los peligros, riesgos, dificultades y también oportunidades que hay en el camino. Al fin y al cabo, el partido debe ser vanguardia de pensamiento y colaboración con la ciudadanía para facilitar el camino a quien lo representa en la institución. También para apoyarles a ellos, a la ciudad y la ciudadanía cuando hay situaciones difíciles, tengan el origen que tengan, como la pandemia o cualquier incidencia que les afecte en otros ámbitos, ya sean económicos o sociales. Como ya dije, creo que la mejor forma de hacer esto es estando vivo y activo en el municipio, desde los campos y montes de la zona rural a las calles más estrechas conociendo y compartiendo paisaje y paisanaje. Desde luego mi propuesta pasa por ser una dirección política mucho más proactiva y participativa.

La próxima asamblea exige, por lo tanto, una reformulación de lo que es la democracia interna en el partido. Lo digo porque, incluso en la designación de los delegados de la agrupación al próximo congreso de la FSA, aplazado en estos momentos, Iván Ardura, secretario actual, acusó a diputadas como Carmen Eva Pérez de no querer participar en el cónclave. ¿Es posible que germine un sentido de la democracia que admite la divergencia sin que conlleve la pena del ostracismo?

Lo que sucedió, señalando a Carmen Eva Pérez por su no asistencia, cuando van sesenta y pico militantes y hay más de mil cien que no van, no tiene mucho sentido. Sobre todo, porque en la federación hay una clara paz y el liderazgo de Adrián Barbón está fuera de toda duda. No creo que hubiese más noticia que esa, que la agrupación está con el líder de la federación y que acude con una delegación a afinar el nuevo proyecto de la FSA. No creo que aquello fuese una acción acertada.

Desde luego, la intención de Ardura era señalar a una minoría que no es tan minoritaria.

No lo sé, pero sí creo que supone es desaprovechar la oportunidad de poner en valor a las personas que van delegadas al congreso.

¿Esa falta de participación, esa limitación de la democracia afecta a la relación que esta agrupación mantiene con la dirección regional?

Pienso que la agrupación de Gijón debe expresar su parecer en todo lo que afecta al municipio. Si no, se acaba siendo una oficina administrativa. Como ya he dicho, creo que el PSOE gijonés tiene que ser capaz de trasladar opinión y conocimiento de lo que sucede en el municipio más poblado de Asturias. Para que la federación conozca de primera mano la realidad y pueda tomar decisiones acertadas y acordes con cada situación que afecte a la ciudad y por la importancia de esta al conjunto de la población asturiana.

José Ramón García, “Monchu”, en la entrevista con Víctor Guillot. Foto: Luis Sevilla

¿En qué asuntos cree que debería haber expresado una posición política?

Está claro que en todo lo que afecte al futuro y por supuesto al presente de la ciudad y el municipio. Los accesos a El Musel, en la variante de Pajares, sobre la autopista del mar, la regasificadora, la Universidad Laboral, el Grado de Deportes, los accesos la ZALIA, el fiasco presupuestario del Hospital de Cabueñes y en otros muchos asuntos. ¿Cómo no vamos a opinar sobre la industria y los costes energéticos? Yo pienso que de todo esto hay que hablar, y puede que en ocasiones se llegue a tener posiciones diferentes a las que mantiene la dirección regional de la FSA o la dirección federal. No pasa nada. Desde la lealtad y el respeto se puede confrontar todo. Además, yo parto de la base de que todos queremos lo mejor para Gijón y para el conjunto de Asturias, lo que siempre ha de hacer posible encontrar puntos de encuentro que nos ayuden a avanzar.

¿Se ha confundido la lealtad con la sumisión?

Esa pregunta yo no la puedo responder, pero sí decir que en mi caso entiendo que la lealtad no puede estar nunca reñida con una opinión política divergente siempre que haya respeto y conocimiento de aquello de lo que se habla. En el caso de la dirección política de la agrupación local y dada la trascendencia de Gijón para el conjunto de Asturias, creo firmemente que se puede y debe expresar la posición que se pueda tener desde un punto de vista solidario. Las decisiones que históricamente han sido buenas para nuestro municipio resultaron beneficiosas para el conjunto de Asturias. Gijón tiene un compromiso con el resto de Asturias del que no debe abdicar.

“Gijón tiene un compromiso con el resto de Asturias del que no debe abdicar”

Bajo la hipótesis de que su candidatura sea finalmente la que triunfe y sea elegido secretario de la agrupación de Gijón, ¿cómo planea cerrar la brecha que divide actualmente a la organización? ¿Propondrá la integración, previa a la votación o a posteriori?

Yo invito desde ya y cuando se abra definitivamente el proceso, a todos los compañeros a sumarse con nosotros y nosotras, a todas aquellas personas que lo deseen, quienes ya están en la ejecutiva actual, que algunos ya me piden que lidere un cambio, y a cualquier otra persona que crea que puede sumar y aportar. Lo ideal es hacerlo antes porque el proceso según está diseñado no facilita mucho la integración, al menos en la ejecutiva a posteriori. Desgraciadamente hay que acudir con listas completas, que es lo que se elige. Aun así, siempre se puede integrar en otros órganos y espacios. Ya he dicho que para mí en el PSOE no sobra nadie. Al revés, falta mucha gente más. Si queremos ser representativos de la ciudad, tenemos que sumar a más gente. Este siempre fue un espacio muy ancho donde cabían muchas visiones del socialismo, donde primaba el respeto a todas las opiniones y yo aspiro a ensancharlo aún más.

Le han propuesto ir en otra lista en varias ocasiones y las ha rechazado.

Sí, cierto, pero con la visión de sostener la manera de hacer actual, la rechacé. Como ya he dicho hay mucha gente, una mayoría en mi opinión, que cree que lo que yo puedo aportar por mi trayectoria es lo que hace falta para el futuro del partido. A quienes me han propuesto ir con ellos, yo les invito a venir con nosotros y nosotras para hacer algo nuevo y más potente juntos.

¿A qué se refiere?

A hacer crecer el peso político de la agrupación de Gijón, a recuperar la presencia del partido en la ciudad y el municipio, a ensanchar, compartir y extender los principios que definen a los socialistas. Para eso, cuanta más unida esté la organización, mejor. Reitero mi invitación a sumar dentro para que podamos, no solo sumar, sino multiplicar fuera. Pero también digo que esta es una organización democrática y que si alguien no ve las cosas como lo planteamos desde aquí, no pasa nada por confrontarlas. Desde luego mi ánimo es unir antes, si se puede. Y si no es posible antes, lo haremos después. El único límite para participar en el proyecto que yo lidero está en el respeto como forma de trato entre compañeros y compañeras.

El diálogo bronco que mantiene la alcaldesa con la práctica mayoría de movimientos y agentes sociales de la ciudad, ¿tiene que ver con el hecho de que el partido no actúa como el ungüento que permite que haya un contexto de dialogo con ellos, favorable al consenso?

Yo creo que las dificultades de relación que el gobierno de la institución pueda estar sufriendo dentro de la ciudad tiene muchísimo que ver con un problema de comunicación. Y probablemente en que aquí hay un gobierno de coalición donde algunos técnicos, y el propio socio de gobierno en algunas ocasiones, no acaban de entender el peso de cada cual dentro de esa coalición. En el tema de la movilidad, creo que podemos ver un claro ejemplo de lo que digo. Creo que, como ya explicaba antes, el partido tiene que tejer relaciones y alianzas para avanzar como ciudad, y cuando alcanza alguna de esas alianzas, debe cuidarlas y respetarlas, exigiendo lo mismo a aquellos con los que se alía. Insisto en mi visión de las cosas. El partido debe ir muy por delante de los problemas para poder atajarlos y facilitar al gobierno la toma de decisiones, procurando que estas sean compartidas por un amplio sector de la ciudadanía.

José Ramón García, “Monchu”, en un instante de la entrevista. Foto: Luis Sevilla

¿Como será la relación de la nueva dirección de la agrupación con el equipo de gobierno si es elegido secretario?

Como digo, el partido y la dirección política deben ser vanguardia para el avance, retaguardia para la explicación de la gestión y acompañante y facilitador del día a día. La conexión tiene que ser diaria y estrecha.

¿Quiere decir eso que no habrá autonomía política en el equipo de gobierno?

En absoluto. El equipo de gobierno es autónomo y depende de la alcaldesa y debe seguir siendo así, pero eso no quiere decir que no tenga que haber un debate previo, incluso durante y posterior a cualquier decisión. Eso es lo que enriquece y facilita que se pueda tomar cualquier decisión de la forma más acertada. La relación orgánica será muy sencilla, casi mecánica. La alcaldesa forma parte de la dirección política, incluido el portavoz municipal, de tal modo que, a priori, tendría que ser fluida basada en la confianza y la necesidad de trabajar conjuntamente.

¿Como será la relación con el resto de formaciones políticas?

En mi caso, yo no renuncio a hablar con nadie. No tengo ninguna línea roja con nadie. Sí las tengo con las ideas que defienden algunas organizaciones políticas, pero esa no me impide hablar con las personas. Mis líneas rojas son con las ideas y las formas, no con las personas ni las organizaciones. Soy una persona de izquierdas sin ningún complejo y sin ninguna duda sobre mi condición. Tengo muy claro dónde está mi organización, de manera que no habrá ningún obstáculo en hablar con quien crea que esté más a la izquierda que yo, o con la derecha y sus múltiples formas. Ni Gijón ni este país son lo que representan cada uno de los partidos con representación institucional por sí solos. Ninguno tiene la potestad para decir de qué signo político es esta ciudad o España. Cuando determinadas personas votan a un partido político que tiene representación en la institución, sólo expresan un reflejo más de lo que también es la ciudad. Gijón no es socialista ni es de derechas, no es del PP, no es de Foro ni será de Vox. Gijón es la suma de todas esas posiciones y, dentro del espacio democrático que representamos cada uno, tenemos la responsabilidad de construir.

¿Gijón tiene proyecto político definido o está desfigurado?

Gijón pasó los ocho años que gobernó Foro con un único proyecto definido muy básico: que no gobernara la izquierda. Gijón entonces no tenía un problema económico, ni de modelo. Hasta la derecha sociológica estaba encantada con el desarrollo de la ciudad. Llegaron al gobierno y no sabían qué hacer con ella. Al final, se les fue el tiempo y solo dejaron la nada como gestión y una inercia de la etapa socialista que se fue agotando. Hoy Gijón tiene un proyecto político expresado en un programa y en un acuerdo de gobierno con Izquierda Unida. En este sentido hay que reconocer que el gobierno lo ha puesto en marcha, este ha sido un gobierno activo y ha corregido algunas cuestiones más que discutibles como aquella mentirosa “Renta social”.  Desgraciadamente, con la llegada de la pandemia y sus consecuencias, esto ha sido muy visible, con una Fundación Municipal de Servicios Sociales que ha liderado de manera colaborativa la acción social de las ONG, por poner un ejemplo. La ciudad estaba preparada en 2019 para un cambio, para ser nuevamente lo que fue, una ciudad de vanguardia, transformadora, abrazada a la modernidad. En eso es en lo que yo quiero profundizar y ayudar a tejer alianzas que enriquezcan ese proyecto, y además sumando a los jóvenes. Ese ha sido siempre mi ámbito preferente de actuación y creo que, dada nuestra demografía, es urgente implicar a la gente más joven en el impulso, redefinición y diseño de ese proyecto para Gijón.

La escasa definición del proyecto, entiendo que encuentra otro factor en la organización de la agrupación.

Sin duda el proyecto como ya he dicho ha de ser compartido y para eso es necesario no solo presentar algo, sino estar dispuesto a trabajarlo con la ciudadanía. Otras fuerzas políticas pueden querer imponer su criterio, pero nosotros tenemos una vocación de representación mayoritaria y sin abandonar nuestros principios, debemos ser capaces de sumar más efectivos a la construcción. Perdone que insista, pero es que yo soy un constructor, no un destructor.

¿La dimisión de Alberto Ferrao como Concejal de cultura y educación es un síntoma de esta situación?

Pues no lo sé, pero más allá de las siempre respetables cuestiones personales, puede ser que haya respondido a la improvisación en la confección de la lista, a la ausencia de un clima de confianza, a la composición de un grupo para gobernar que no fue fruto de amplios acuerdos, sino el reflejo de la división interna.

Cuando la alcaldesa critica al equipo de gobierno, ¿es síntoma de esa improvisación, o expresa algo más, una transferencia de la situación orgánica a las instituciones?

No creo que haya habido una crítica al equipo de gobierno, si acaso una expresión de la novedad o poca experiencia de algunas de las personas que lo componen. En este sentido yo aspiro a generar equipos desde la confianza interna y la necesaria unidad. A nadie se le escapa que el clima que acompañó todo aquel proceso no fue el más idóneo para trabajar. Aun así, el equipo que representa al partido en la institución y que tiene la misión de gobernar el municipio, necesita y merece todo el apoyo y toda la fuerza que le pueda transmitir la organización. Yo lo he hecho así y así lo haré si tengo la responsabilidad de dirigir la agrupación, al frente de un nuevo equipo, que espero sea lo más representativo posible del conjunto de la organización.

¿Cree que el partido se está dando un discurso en el que prevalece los discursos identitarios sobre otros más tradicionales como el reparto de la riqueza?

Pues he reflexionado sobre eso y creo que el conjunto de las fuerzas de izquierdas deberíamos revisar nuestro modo de hacer. Quizá ha habido una cierta inclinación hacia ese discurso desde hace algún tiempo. En este sentido, yo procuro ir a las fuentes de nuestros orígenes y ver qué es lo que nos definía en un principio, es decir, cuál fue la razón de nuestro nacimiento y cuál ha sido nuestra evolución. Nosotros estamos aquí para corregir la desigualdad, para trasformar los derechos en hechos al servicio de los que no tienen privilegios, para generar igualdad de oportunidades; en definitiva, para trabajar por el bien común y la justicia social. Puede que esto parezca demasiado para una agrupación local, pero Gijón ya ha demostrado que se puede ir por ese camino y ser referente para otras instituciones, organizaciones y estamentos. Siempre he pensado que Gijón tiene el tamaño ideal para experimentar cualquier cosa. Lo que se hace en Gijón se puede extrapolar a una población menor o mucho mayor.

José Ramón García, “Monchu”, habló abiertamente con Nortes. Foto: Luis Sevilla

Cuando en los Presupuestos Generales del Estado se incluye una partida de 30.000 euros para el plan de vías de Gijón, no parece que el Gobierno de Pedro Sánchez asuma un compromiso firme con la ciudad.

Conviene recordar que este asunto se ha desbloqueado por la entrada del PSOE en el Ayuntamiento. Con Foro y el PP no hubo más que marear la perdiz con debates ficticios sobre la centralidad, que se garantizará con el metro tren y el sexo de los ángeles, pero ni un duro ni un documento técnico. Con su llegada en el año 2011, se detuvo en seco una secuencia de obras y pasos que desde su inicio habían sido constantes. Otra cosa es que, redimensionado a la realidad actual, este y otros proyectos deban ser defendidos en Madrid o incluso en Europa, y para eso, como diría Lolo Rico en La Bola de Cristal, “solo no puedes, con amigos sí”. Para tener aliados, amigos, hay que cuidar las relaciones que te permitan ser fuerte para defender los intereses de tu ciudad. No se trata de ir contra nadie, se trata de poner sobre la mesa las necesidades de Gijón, que es además el motor económico y social de Asturias, y eso no lo vamos a hacer solos los socialistas, si no nos agrupamos, sumamos y aliamos dentro, para hacerlo también fuera.

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