Universidad: centralidad, localidad y capitalidad, frente a centralismo, localismo y, cómo no, capitalismo

El objetivo de los gestores universitarios debería ser facilitar la vida a los estudiantes y promover el crecimiento de la institución, dejando para los políticos resolver la deuda histórica con las cuencas.

Recomendados

Antonio Díaz González
Antonio Díaz González
Forma parte del movimiento ciudadano "Imagina un Bulevar" y de la red Oviedo Sostenible.

La organización de la Universidad de Oviedo viene condicionada por razones completamente ajenas al interés de sus estudiantes, primando los intereses localistas, populistas y partidistas, y la existencia en Mieres de un edificio-mausoleo que según unos, debe llenarse para darle sentido, y según otros, no lo tuvo nunca. Y en medio de esta batalla, nadie habla del interés de los estudiantes, y sus necesidades son la última variable de la ecuación.

Recientemente se publicó la propuesta de reestructuración universitaria, y desde entonces se han lanzado a la lucha política desde las alcaldías de Oviedo y Mieres, sin olvidar las acusaciones de carbayona que está recibiendo la alcaldesa de Gijón/Xixón por no saltar también a la lucha mediática. Pero falta oírles decir, a cualquiera de ellos, qué les ofrecen a los alumnos, cómo les van a ayudar en su difícil andadura, y cuáles son las facilidades que les proponen para alcanzar el fin de sus estudios y su inserción en el difícil mundo laboral.

La ubicación de las sedes universitarias debería responder a las necesidades de los estudiantes, antes que las de profesores, gestores y administrativos. Después se deberá escuchar a alcaldes y políticos, y en último lugar, considerar los intereses de comerciantes y tenedores de pisos de alquiler. Lo contrario es atender a pobres intereses comerciales antes que a la formación de profesionales de prestigio, en lugar de una de andar por casa.

Escuela de Minas. Foto: Iván G. Fernández.

Y respecto a los gestores de la cosa pública, más que escucharles sus sonoras demandas, deberíamos preguntarles por su contribución para evitarles desplazamientos y así reducirles gastos. Dicho lo anterior, la estrategia lógica sería llevar los estudios donde están los estudiantes, que sería una forma de ayudarles en dos carencias que marcarán su desarrollo y formación: el dinero, evidentemente, y el tiempo, no menos importante.

La Universidad de Oviedo se llama así por razones históricas, y ha facilitado la formación a todos los asturianos. Precisamente por estar situada en el centro poblacional y por ser la capital, o viceversa, tuvo esta universidad un notable desarrollo que sirvió para ofrecer una formación de calidad a muchas generaciones. Si el presidente del Consejo Real de Castilla, D. Fernando de Valdés y Salas, hubiera sido más localista y favorecido a su villa natal de Salas, la historia habría sido otra, pero en aquél momento la centralidad estaba en Oviedo. Y digo centralidad, que no capitalidad, ya que este concepto todavía no existía en aquellos tiempos, con la villa y corte de Madrid como única capital.

“La ubicación de las sedes universitarias debería responder a las necesidades de los estudiantes, antes que las de profesores, gestores y administrativos”

En su día, las familias pudientes de las cuencas enviaban a sus hijos a estudiar la prestigiosa Ingeniería Superior de Minas a Madrid, primero, y luego a Oviedo, mientras los que no tenían recursos económicos se formaban en la Escuela de Capataces. Es razonable que desde las cuencas mineras se haya tratado de revertir esta situación, pero cuando se diseñan las sedes universitarias es necesario abrir la perspectiva y considerar la situación de otras localidades. La disputa entre Oviedo y Mieres olvida que el Área Central está formada por un conjunto de poblaciones repartidas por la geografía asturiana, y si ya las conexiones con las ciudades centrales no son fáciles, viajar de forma diaria entre otras localidades puede resultar inviable por el gasto, tanto económico, como de tiempo.

Para los estudiantes de Oviedo, desplazarse a Mieres no resulta un impedimento grave, como tampoco lo es desplazarse a Oviedo para los de Mieres. Pero no les ocurre lo mismo a los estudiantes de Grado, Pola de Siero, Nava, Infiesto o Villaviciosa, y tantos pequeños lugares de Asturias que no encuentran forma de desplazarse rápida y económicamente a la villa minera. Son estas poblaciones las que deben ser consideradas en la reorganización de la Universidad, y en lugar de confrontar los 200.000 habitantes de Oviedo con los 40.000 de Mieres, pensar en los 800.000 habitantes del Área Central. Si queremos que la Universidad sea un foco de atracción para estudiantes, profesores e investigadores, bueno será situar sus sedes en los principales centros urbanos que cuentan con buen transporte público, pero en Mieres la estación de Renfe está situada allende el río.

Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo/Uviéu. Foto: Alisa Guerrero

El objetivo de los gestores universitarios debería ser facilitar la vida a los estudiantes y  promover el crecimiento de la institución, dejando para los políticos resolver la deuda histórica con las cuencas y la repoblación de sus villas y pueblos. Bastante será que la Universidad de Oviedo desarrolle sus capacidades al mayor nivel, y  serán los profesionales egresados y los docentes universitarios los que decidan en qué lugar del Paraíso Natural quieren residir. No se trata de ir contra  las cuencas, Mieres, o Turón, pero el enorme edificio universitario está vacío porque la oferta que propone sólo es atractiva para un escaso volumen de estudiantes, su ubicación no es la adecuada, y no hay buen transporte público, razones para que quienes se plantean estudiar ingeniería escogen las alternativas situadas en las ciudades del centro.

A la patata caliente del mausoleo universitario de Mieres no hubo, hasta hoy, rector que se atreviera hincarle el diente, y el actual se arriesga quemarse la lengua y perder alguna muela en el intento. Por otro lado, los profesionales de la ingeniería de minas han cosechado, al tiempo que grandes éxitos profesionales, odio e inquina de las clases trabajadoras que los padecieron, pero no deberían ser mayores que las dirigidas a otras profesiones, y nadie se plantea cerrar la Facultad de Económicas por más que muchos de sus egresados hayan participado en el bochornoso boom bancario-inmobiliario, ni las muchas sentencias absurdas que reparten jueces y abogados nos impulse a trasladar la de Derecho a Taramundi.

En el diseño de las instalaciones universitarias no cabe hacer localismo, y construir un edificio magnífico con los millones de los fondos mineros no asegura el atractivo para sus enseñanzas. Si hay pocos estudiantes de Ingeniería Geomática en Mieres, habrá que pensar en una ubicación que facilite el acceso a los estudiantes y que permita compaginarlos con otras enseñanzas. Quizá debería el equipo rectoral valorar la posibilidad de ubicar estos estudios en el centro de Oviedo, en ese edificio situado a escasos metros de la estación de tren de Renfe y FEVE, y muy cerca también de la de autobuses, y que vio la luz gracias al Fondo Especial de las Naciones Unidas. Esto no sería favorecer a los estudiantes de Oviedo, sino a los que tienen que desplazarse desde otros puntos de Asturias. Seguir abriendo nuevas especialidades de ingeniería en Mieres para encontrarlas vacías a los pocos años no parece buena estrategia, y no es menor la importancia que tendría reunir en la actual Escuela de Minas de Oviedo los departamentos comunes de las ingenierías de Minas, Civil, Geomática, Topografía, Energía, y demás, lo que permitirá una mejor gestión de los departamentos y los recursos, tanto materiales como profesionales.

Instalaciones del Campus de Mieres. Foto: Uniovi

También los estudios de Ciencias se pueden trasladar a la Escuela de Minas, ya que los estudios de ingeniería tuvieron siempre, y deberían seguir teniendo, una profunda base científica, con una formación básica en matemáticas, física, y química, a la que se añade la formación técnica y profesional en los cursos finales, así que la unificación en la misma sede de ambos estudios debería contemplarse como una ventaja formativa. Por otro lado, que algunas carreras universitarias tengan sus edificios saturados mientras en Mieres hay un enorme espacio disponible, debería hacernos abrir la mente y buscar otras opciones con amplitud de miras e imaginación, y buscar opciones formativas universitarias de elevada demanda que puedan dar sentido al enorme espacio disponible. No hace falta hacer muchos números para concluir que resulta más económico desplazar un profesor a Mieres que llevar cincuenta alumnos de esta villa a Oviedo o Gijón. Claro que esta economía no es la que se lleva a los libros de contabilidad del equipo rectoral, pero pesa en las libretas de ahorro de las familias.

Esperemos que el equipo rector no le dé la puntilla a los únicos estudios de ingeniería que se pueden cursar actualmente en Oviedo que, antes que capital, es centro gravitacional de la comunidad, y no contribuya a cerrar una de las posibilidades de desarrollo profesional de los jóvenes asturianos. Bueno será que recapacite y, cambiando el titular, piense que Minas tiene dos opciones: reinventarse en su actual sede, o morir en Mieres. No creo que tenga que realizar un análisis muy profundo para entender que una universidad técnica en Mieres tiene poca viabilidad, y que la Escuela de Minas de Oviedo tiene un pasado que avala su futuro. La vida diaria de los estudiantes no debería verse perjudicada por la herencia de un exlíder sindical que desde hace unos años viene haciéndose el enfermo, el tonto, o el loco.

Actualidad

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí