Ángel Miguel & The Travellers, entre el éxito y el compromiso

El músico asturiano presenta junto a su banda "Words in vain", un album nacido bajo la invocación de artistas Mark Knopfler, Bruce Springsteen o Bryan Ferry.

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y dirige el Centro de Interpretación del Cine en Asturias. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y el diario digital migijon. Colabora en la Cadena Ser. Su último libro, junto a Rubén Paniceres, se titula "Ceniza a las cenizas. David Bowie y la revolución visual de la cultura pop" (Ed. Rema y vive).

«Por fuera puedo parecer un hombre muy tranquilo, pero por dentro también tengo mis neuras, mis desequilibrios. Con 25 años descubrí que quería ser profesor. Después de todo este tiempo, mi compromiso nunca fue con la música, sino con la educación, un compromiso diurno. Si no lo hubiera tenido, todo el devaneo de la noche me habría perdido». Miguel Ángel se confiesa antes de presentar su primer disco en solitario Words in vain, 11 canciones, algunas compuestas antes de la pandemia y otras fruto del parón durante el confinamiento, grabadas junto a The travellers: Antón Ceballos (bajo), Alejandro Blanco (batería) y Sam Rodríguez (teclados). Despues de estar 25 años tocando la guitarra, subido a los escenarios y acompañando a tantos otros músicos, entre ellos los grandiosos Elliot Murphy y Willie Nile, Ángel Miguel se ha decidido a presentar un LP con canciones propias, con un sonido netamente americano que es un pago, una deuda que tenía consigo mismo. «Tengo que reconocer que la música ha sido una dulce condena. No me puedo separar de ella. Sin ella me habría convertido en un funcionario que aspiraría a vivir los domingos en una terraza leyendo su periódico y disfrutando del vermú. Esa vida no me interesa. También es cierto que sin el compromiso con mis alumnos, con la educación, la música me habría perdido».

Foto: David Aguilar Sánchez

Este sabado Miguel Ángel presenta Words in Vain en el teatro escuela de Pumarín. Su trabajo es un exorcismo, el punto final o la coda a una relación sentimental en ruinas que dio por terminada antes de que comenzara la pandemia. También lo es al deseo, a la derrota y a cierto inconformismo arrastrado por la nostalgia. «Con este disco aprendí a domesticar mis frustraciones. Road to darkness es precisamente eso, una manera de cerrar un capítulo que sirviera para atrapar un tiempo pasado, que resolviera la agonía de pensar por qué no funcionó, quién tuvo la culpa. De alguna manera es una purificación».

Afirma Angel Miguel que sus canciones funcionan a modo de ejemplos, breves narraciones que encuentran acomodo en la literatura medieval y el Conde Lucanor, Words in vain es un disco con un sonido netamenten americano, bajo la tradición de Mark Knopfler y Bruce Springsteen, pero también con la sofisticación de Bryan Ferry y su vocación de crooner. En defintiva un LP que trata de ser la media de una vida, la suya apropia acompañada por viejos amigos como Cristina Gestido, Igor Paskual y Paula Rojo.

Recuerda este profesor de geografía, historia y filosofía en su viejo instituto de Los Escolapios de Oviedo, la diferencia entre el éxito y el triunfo a través de las palabras de Alan Parsons. Siempre viví en el éxito, siempre lo conocí. El éxito es hacer lo que quieres, en el tiempo que quieres, como deseas, sin condiciones. En ese sentido, Pasons y Angel Miguel han conocido siempre el éxito. El triunfo te lo otorgan los demás. Words in vain es un disco seminal «que cierra una etapa y probablemente abra otra nueva» que ya está situada en el éxito y que seguramente triunfará. 

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