Cinco años de AMA: La juventud insumisa que no quiere dejar Asturies

La Asamblea Moza d´Asturies celebra su primer lustro con la vista puesta en impulsar un nuevo bar centro social en Xixón.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Se llaman AMA Asturies, algo más que las siglas de Asamblea Moza d´Asturies, una declaración de amor a su envejecida tierra, ese territorio verde y montañoso, bañado por el Mar Cantábrico, en el que la emigración de sus jóvenes se ha convertido en un fenómeno casi tan persistente como las nubes o el orbayu. AMA nace de la inquietud social y política de un grupo de jóvenes fogueados en las asambleas de estudiantes de la Universidad de Oviedo/Uviéu por dar continuidad a ese movimiento más allá de unos años universitarios en los que se habían conocido, politizado y empezado a trabajar juntos. De la lucha por una Universidad pública y de calidad, accesible a los jóvenes de clase media y trabajadora, a la denuncia de la precariedad laboral, la falta de vivienda pública, el machismo o la destrucción del planeta por el cambio climático… y la guerra. Y es que la defensa de la paz y del internacionalismo es ahora más que nunca otra de las banderas de las asambleas, que trabajan desde sus inicios con el colectivo de refugiados políticos colombianos en Asturies, y que cada año envían a una representante a la Delegación Asturiana de Derechos Humanos en Colombia.

Pista polideportiva Cimavilla (Xixón) durante la Escuela de Pensamiento Feminista de AMA. Foto: David Aguilar Sánchez

No son un movimiento de masas, pero Los militantes de AMA tratan de estar en todas las luchas sociales que se desarrollan en Asturies, desde la reivindicación lingüística hasta las recientes movilizaciones pacifistas, tratando siempre de rejuvenecer los movimientos sociales y de llevar a estos las problemáticas específicas de la juventud. En el movimiento ecologista participan en Mocedá pol Clima y en el movimiento Asturies pol Clima, que defiende una transición ecológica justa, que no recaiga sobre las espaldas de las clases populares, y en la que aquellos que más tienen más contribuyan a financiar las medidas para combatir el cambio climático.

Bicletada de Mocedá pol Clima en Uviéu. Foto: David Aguilar Sánchez.

En el frente feminista las activistas de AMA participan en el movimiento 8M junto a compañeras de otras organizaciones, pero además la entidad juvenil organiza desde 2020 una Escuela de Pensamiento Feminista en Xixón. Pretenden que sea un espacio de debate, reflexión y difusión de un feminismo inclusivo y sin barreras. La iniciativa surgió, según explica Melissa Cicchetti, una de las feministas de AMA, como respuesta la Escuela Feminista Rosario Acuña que dirige Amelia Valcárcel y un cierto feminismo que “se cierra a las reivindicaciones que vienen de la calle, de las mujeres más jóvenes, las trans y las racializadas”. La veterana filósofa no se tomó nada bien la provocación de las jóvenes e invito a las activistas de AMA a “desasnarse”. En AMA encajaron el golpe con humor y convirtieron a un asno en el emblema de su Escuela Feminista alternativa. El año pasado contó con la participación de Clara Serra, Julia Cámara, Pastora Filigrana, Paloma Uría o Laura Macaya, y este año, esperando el fin de de las restricciones sanitarias, esperan, en palabras de Combaros, que la Escuela sea “una gran fiesta del feminismo”.

Manifestación de fiestes populares en defensa de los chiringuitos de San Mateo. Foto: Iván G. Fernández.

La resistencia a la emigración juvenil es desde sus orígenes una de sus señas de identidad del colectivo, ya que como explica Sara Combarros, una de sus integrantes, “apostamos por quedarnos aquí y no convertirnos en otros jóvenes asturianos más en Madrid”. De ahí la importancia que en AMA da a emprender nuevos proyectos de economía social y solidaria que arraiguen a otros jóvenes como ellos en el territorio. Este año quieren impulsar un bar y centro social autogestionado en Xixón, ciudad en la que echan en falta un lugar que sea a la vez espacio de ocio, cultura y actividad sociopolítica.

El colectivo hace suyo el eslogan de la anarquista norteamericana Emma Goldman “Si no se puede bailar no es mi revolución” y trabaja por un activismo que no esté reñido ni con la fiesta ni con la diversión. AMA colabora con locales alternativos como El Manglar de Uviéu y el Calendoscopio de Avilés lleva desde 2017 impulsando espacios festivos en el San Mateo ovetense. Primero como La Folixaria y luego como Fiestes Populares, siempre en colaboración con otras asociaciones y entidades. Para Álvaro Villegas, uno de los puntales del llamado frente folixariu de AMA “entendemos la fiesta no solo como una barra de bar, sino también como una forma de ofrecer a la ciudad actividades culturales de forma gratuita”.

Asamblea de AMA en Quintes, Xixón. Foto: David Aguilar Sánchez.

Entre los retos del colectivo para los próximos años está crecer, ganar implantación territorial más allá de Xixón y Uviéu, sus principales plazas, y “seguir tejiendo alianzas con otros movimientos y organizaciones”, explica Jorge Fernández, que considera que las siglas de AMA ya “empiezan a sonar fuera de Asturies como otra forma de hacer activismo juvenil”. Si quiere conocerlos en vivo y en directo este sábado noche organizan una Folixa de Antroxu pre 8M en El Manglar de Uviéu.

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