Rebelión científica contra el cambio climático, también en la Universidad de Oviedo

Ecologistas y comunidad universitaria se unen para reclamar a los gobiernos un cambio de rumbo, y piden a la institución académica que se implique en este reto.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Este miércoles activistas ecologistas e investigadores universitarios teñían de rojo las escaleras del Congreso de los Diputados para alertar que el tiempo se agota en la lucha contra el cambio climático. Ha sido la presentación en sociedad del movimiento Rebelión Científica, una plataforma internacional que pretende agitar desde las universidades y la comunidad investigadora en defensa de un cambio radical en el sistema social y económico.

Los ecos de esta rebelión también han llegado a la Universidad de Oviedo/Uviéu, donde este viernes un grupo de profesores de diferentes facultades, tanto de ciencias como de letras, presentaba la iniciativa con el respaldo de asociaciones ecologistas como Amigos de la Naturaleza Asturiana y Ecoloxistes n´Aición, integradas en la plataforma Asturies pol Clima, entidad convocante del acto.

Nacho Loy, Manolo Maurín, Eva García, Olga García y José Luis Acuña. Foto: Iván G. Fernández.

El acto reunió en el Aula Escalonada a investigadores que llevan años trabajando en cuestiones relacionadas con el medio ambiente, como Manuel Maurín, profesor de geografía, especializado en cuestiones de planificación territorial, desarrollo rural y movilidad, o Eva García, bióloga, que analiza el impacto del calentamiento de las aguas en los espacios pesqueros. Ricardo Anadón, catedrático de ecología, considera que esta emergente rebelión científica debería servir como “otro golpe de atención” para informar a la opinión pública sobfre el incumplimiento de los Acuerdos de París, y que si las cosas no cambian pronto el clima seguirá calentándose en las próximas décadas.

“Desgraciadamente lo que decíamos en los años 90 se está cumpliendo. Nos quedan nueve años para corregir este rumbo y lograr que la temperatura al final de este siglo haya subido dos grados” explica Anadón, para quien el calentamiento global perjudicará a la mayoría de la población de todo el planeta.

La Universidad, señala el catedrático José Luis Acuña, no solo puede contribuir a luchar contra el cambio climático a través de sus investigaciones, priorizando por ejemplo los temas relacionados con el medio ambiente, sino también, explica, “a través de su propio funcionamiento”. Y en ese sentido emplaza a la Universidad de Oviedo a adoptar una medida muy concreta: “Permitir el teletrabajo varios días a la semana”.

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