OKKRE y el “noise” que vino de la mar

La productora gijonesa Uge Pañeda presentará este domingo en el LEV su último trabajo, 'Noisea', inspirado en los sonidos marinos.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Uge Pañeda (Xixón, 1980) no se puede quejar de aquello de no ser “profeta en su tierra”. Tras su actuación en diciembre en el ciclo ENCAJA del Teatro Jovellanos la productora gijonesa volverá a actuar este domingo, Primero de Mayo, en su ciudad natal. Será a las 13h en el Muséu del Pueblu d´Asturies en el marco del LEV Festival que arranca este jueves. Allí presentará “Noisea”, juego de palabras entre Noise y Sea, Ruido y Mar un trabajo inspirado en el sonido del mar y en su capacidad terapéutica en las personas. Profesional de la psicología clínica, Pañeda combina en esta nueva propuesta sus dos grandes pasiones, la investigación musical y la investigación en la mente de las personas. “Las playas urbanas y el ruido del mar tienen un impacto terapéutico enorme en la gente que habitamos las ciudades costeras” señala Pañeda, que desde 2017 firma su trabajo con el nombre artístico de OKKRE.

Pañeda llegó a la música electrónica casi por casualidad. Le gustaba, pero con 20 años escuchaba sobre todo rock. Al terminar la carrera decidió hacer un año de voluntariado internacional en Islandia, un país que siempre le había fascinado. El año se terminó convirtiendo en tres, y entre 2002 y 2005 se instaló en Reikiavik, una ciudad que le costó dejar y donde a principios del siglo XXI no era imposible coincidir con Bjork saliendo de fiesta por los lugares adecuados.

OKKRE durante una actuación, con visuales de Adrián Cuervo. Foto: Irma Collín.

De la capital islandesa le sorprendió la potencia de su vida cultural. “Conocí un montón de gente que se dedicaba al arte y la cultura. Es un país que está lleno de personas que se dedican a la pintura, la literatura, el teatro, la música… Viven muy de puertas hacia dentro por el clima que tienen y allí casi todo el mundo hace algo artístico”, señala Pañeda, que se sumergió en una escena musical riquísima para un país de menos de 400.000 habitantes. “Había muchos Dj´s y productores y comencé a interesarme mucho más por la electrónica”, comenta Uge, que tras regresar a Xixón para hacer un master de cooperación internacional, ya traía consigo las ganas de empezar a experimentar con los sintetizadores.

Comienza a pinchar en bares de Xixón como el Sonotone o el Bola 8, y en 2010 da un paso más y funda junto a Ana Quiroga (Mieres, 1985) Las Casi Casiotone, más tarde LCC. Un dúo de de electrónica experimental con el que actuarían en el LEV, el Sónar de Barcelona, y otros festivales europeos como el LPM de Roma. También bandas sonoras de documentales como “Ciutat Morta”, “Remine” o “Se dice poeta”. A pesar del homenaje al mítico órgano Casio, nunca llegarían a usar sus sonidos en sus composiciones.

Tras la disolución de LCC, Pañeda fundaría en 2017 en solitario OKKRE, un nombre que le gusta “porque no significa nada”: “no es un color, pero sugiere un color, no es un género, es neutro, y coloca al artista en un segundo plano”. Como OKKRE Pañeda ha colaborado con cineastas y gentes de las artes escénicas. Este domingo bajo la panerona del Museo del Pueblo invitará al público a disfrutar de una “escucha profunda”, un ejercicio de austeridad respecto a la información visual a la que estamos expuestos de manera cotidiana. Electrónica experimental, pero siempre con “unas pinceladas de baile”.

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