Juan Diego y la huelga de actores y actrices en los tiempos de “Zorrita Martínez”

Militante comunista, fue uno de los organizadores del sindicalismo del espectáculo, que en febrero de 1975 desafió a la dictadura franquista.

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David García Aristegui
David García Aristegui
Autor de "¿Por qué Marx no habló de copyright?" y "SGAE: el monopolio en decadencia" juanto a Ainara LeGardon. Trabaja como analista informático.

Ha fallecido el laureado actor Juan Diego, ganador de tres Goya y otros numerosos galardones. Pero Juan Diego también fue conocido, dentro y fuera de su profesión, por su militancia y compromiso político. Se atribuye a su entonces camarada del PCE Víctor Manuel la autoría del apodo de Juan Pliegos, por estar constantemente recogiendo firmas y distribuyendo materiales relacionados con su actividad política y sindical.

1975 es el año de los estertores de la dictadura franquista -recordemos que Franco murió en la cama ese año- y el año de estrenos de películas que avisaban del advenimiento del destape, como “Zorrita Martínez”, “Yo soy fulana de tal” y “Polvo eres”. Y seguían existiendo esas peculiares entidades que eran los Sindicatos Verticales, la manera en la que el franquismo entendió que se debían regular las relaciones laborales. En 1940 se promulgaba la llamada Ley de Unidad Sindical, donde se estableció que empresarios y trabajadores se integrarían en una única organización sindical bajo el mando de la FET y de las JONS.

Desde 1974 dirigía el Sindicato Nacional del Espectáculo el ínclito Jaime Campmany, al que le tocó gestionar un año después una huelga explosiva, después de haber expulsado a Joan Manuel Serrat del sindicato por sus posicionamientos políticos. En los antecentes de la huelga aludida de 1975 encontramos a Juan Diego, militante del PCE después de un breve periodo de tiempo en el falangismo disidente del Frente de Estudiantes Sindicalistas. Juan Diego y Concha Velasco protagonizaban en 1971 la obra “Llegada de los dioses” y decidieron pedir un día de libranza a la semana. El empresarió se negó por lo que se convocó una huelga ilegal, haciendo de esquiroles Manuel Galiana y Julita Martínez. Pero sin Diego y Velasco la obra no tuvo el mismo éxito, por lo que la huelga se ganó y se lograron sus reivindicaciones.

“Los Actores y actrices iniciaban en mayo de 1975 la primera huelga del espectáculo”

Ya como resposable de la Comisión de Arte y Cultura del PCE, participó en 1975 en una de las huelgas más importantes que se han producido en el Estado español: la primera huelga de sector de actores y actrices. En el sector del cine la célula de Juan Antonio Bardem era quien había organizado a las y los trabajadores y la de Diego hizo lo propio en artes escénicas. Los actores y actrices iniciaban el 4 de febrero de 1975 la primera huelga del espectáculo en España, nueve meses antes de la muerte de Franco. Era impulsada por la conocida como “Comisión de los once”, elegida en asamblea en 1974 y creada para poder participar en las negociaciones del convenio del sector.

Antes de la oleada de huelgas y asambleas que se produjeron por todo el estado en 1976 el mundo del espectáculo se movilizaba y generaba una solidaridad enorme. Actores y actrices secundaron mayoritariamente una convocatoria de huelga donde se reclamaban mejoras salariales, pago de las dietas y gastos de desplazamiento, el cobro de los ensayos y una función única diaria. La huelga se desbordó y comenzaron a sumarse a ésta otros sectores del espectáculo, desde los tablaos flamencos a los circos, hasta llegar a TVE

El momento más duro del conflicto se produjo cuando la policía asaltó el Teatro Bellas Artes durante una asamblea, llevándose detenidos a Tina Sainz, José Carlos Plaza, Antonio Malonda y Yolanda Monreal, que ingresarían en prisión acusados de terrorismo y pertenencia a ETA y el Frente Revolucionario Antifascista y Patriótico, aprovechando las conexiones de la ilegal Unión Popular de Artistas, con el PCE (m-l), partido impulsor del FRAP. También fueron detenidos Rocío Dúrcal, Pedro Mari Sánchez, Flora María Álvaro y Enriqueta Carballeira, pero éstos fueron puestos en libertad gracias a las gestiones de una inesperada aliada: Lola Flores, que además simuló una enfermedad para no tener que actuar durante la huelga. La huelga se desconvocó después de pactarse la libertad de Sainz, Plaza, Malonda y Monreal, que aún asi fueron condenados a enormes sanciones económicas.

Juan Antonio Bardem y otros huelguistas reciben a Tina Sainz tras su puesta en libertad.

La represión lograría doblar al movimiento huelguístico, que el 12 de febrero suspendía el paro laboral, pero no destruiría la organización sindical del sector del espectáculo. El sindicato franquista quedaría desprestigiado y los actores y actrices lograrían en los siguientes años imponer sus principales reivindicaciones: el pago de los ensayos y los desplazamientos, días libres y menos funciones diarias.

En una interesante entrevista concedida a Mundo Obrero Juan Diego hacía balance un año antes de fallecer: 

“Cayeron más de cien compañeros. Cada vez que dábamos un paso se cargaban a cinco o a seis: a los abogados de Atocha, a jóvenes en manifestaciones…. A toda esa gente que estaba con el pensamiento a flor de piel y con ganas de soñar. Es terrible. Con la democracia los medios de comunicación comprometidos con el pacto de silencio suprimen aquellas expresiones de lucha de clases y quitan las claves esenciales. Nos han robado el lenguaje para construir el falso relato de su país […]. Los que realmente creen en la lucha de clases son lo que están arriba. Yo no hablaría de clase obrera con conciencia de clase, sino de trabajadores que tienen unas necesidades, gente que está fuera de juego, que pasa hambre, gente al borde de la desesperación y la miseria. Están destruyendo una generación tras otra. Generaciones que se pierden para el conocimiento de la sociedad”

Pero como luchador que fue toda la vida, Diego acababa la entrevista con un mensaje llamando a la movilización y a la esperanza:

“En Estados Unidos, los empresarios le decían a Biden: los trabajadores no quieren trabajar. Y Biden les respondía: Pagadles más. Esa es la inteligencia, aunque sea capitalista, pero es que no nos vale cuanto peor, mejor. Desde la propia esencia del capitalismo, hasta George Soros, saben que si no hay para consumir no pueden mantenerse. Hay una batalla que hemos perdido, pero falta mucho para perder la guerra”

El periplo vital de Juan Diego nos enseña que el éxito en el mundo del espectáculo no lleva asociado el desclasamiento o el abandono de posiciones políticas de izquierdas. Juan Diego fue un luchador y su recuerdo tiene que animarnos a organizarnos. De todas las maneras posibles, con todos los medios a nuestro alcance.

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