Víctor Madera, rey de la sanidad privada madrileña, al asalto del negocio sanitario en Asturias

El médico y empresario asturiano, que ahora tiene previsto abrir un nuevo hospital en Gijón, acumula la mayor parte de su patrimonio en una compañía radicada en Luxemburgo

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Bernardo Álvarez
Bernardo Álvarez
Graduado en psicología y ahora periodista entre Asturias y Madrid. Ha publicado artículos en ABC, Atlántica XXII, FronteraD y El Ciervo.

El grupo Quirón Salud ha hecho público su proyecto para construir un hospital privado, y será el decimoquinto de Asturias, en el barrio de Nuevo Gijón. La empresa, la más potente del sector de la sanidad privada en España, asegura que hará una inversión de 40 millones de euros y que su nuevo hospital generará cerca de 300 empleos directos. Será, según la compañía que dirige el médico y empresario asturiano Víctor Madera, un hospital “de primer nivel” con siete quirófanos y dotado de tecnología punta.

El grupo Quirón Salud es a día de hoy propietario de 57 hospitales y 120 centros sanitarios en toda España, algunos de ellos tan importantes como el Hospital Ruber Internacional o la Fundación Jiménez Díaz. La empresa fue adquirida en 2016 por el grupo alemán Fresenius Helios, que pagó por la compañía 5760 millones de euros. Fresenius terminó 2021 con unos ingresos de 4021 millones de euros en el mercado español. Eso supone un 16% más que el año anterior, cuando había facturado 3475 millones.

Tras cerrar la venta del grupo sanitario a la empresa alemana, Madera recibió 6,1 millones de euros en acciones y mantuvo la presidencia de Quirón Salud. La empresa en la que Madera acumula la mayor parte de su patrimonio, HCI SA, acumula 597 millones de euros y está radicada en Luxemburgo, un país considerado como paraíso fiscal por organizaciones como Oxfam o el Fondo Monetario Internacional.

Barrios sin servicios públicos

Javier Padilla es médico y diputado de Más Madrid en la comunidad y autor de los libros “¿A quién vamos a dejar morir?” y “Epidemiocracia”, ambos publicados en Capitán Swing. Padilla lleva años siguiendo de cerca el modus operandi de Quirón Salud, “que en Madrid tiene una especie de sistema sanitario paralelo”, y su repercusión en el sistema de salud público.

“La empresa tiene dos formas de negocio”, explica el doctor, “una es la clásica, de montar un hospital privado que suele situarse en barrios de más o menos nueva creación que aún no están bien dotados con servicios públicos, que tienen población joven y de nivel adquisitivo medio-alto”.

Centro de Salud de La Corredoria. Foto: Iván G. Fernández.

Su otra vía de negocio pasa por “la gestión privada de centros públicos, que se derivan pacientes entre ellos para aumentar la tasa de beneficios”. Quirón Salud obtuvo la concesión de la gestión de varios hospitales durante la época de Esperanza Aguirre, una privatización gracias a la cual la empresa de Madera tiene garantizado un flujo constante de dinero desde las arcas públicas madrileñas.

El pasado verano, el gobierno de Díaz Ayuso autorizó un pago extra de 597 millones de euros a IDC Salud, propiedad de Quirón Salud, durante los próximos 16 años por la gestión del Hospital de Valdemoro. A eso habría que sumarle los 400 millones restantes que le quedan por pagar a la concesionaria. El pago anual a la empresa que gestiona el hospital ha crecido un 63% desde 2006 y ya está cerca de triplicar lo que se firmó en el contrato. Hace unos meses, InfoLibre informaba de que el gobierno de Díaz Ayuso le había pagado a Quirón Salud, saltándose los procedimientos administrativos pertinentes, casi 500 millones de euros por la gestión del hospital Fundación Jiménez Díaz.

“Parasitar los recursos de la sanidad pública”

“Se trata de entrar en un mercado e intentar generar necesidades, especialmente en una época en la que los servicios sanitarios están muy tocados”, resume Padilla. El doctor explica que “el modelo de negocio de sanidad privada que existe en España se basa en tener una red de seguridad en la pública. Así es como pueden hacer una selección de riesgos y atender lo que les resulta rentable. La privada en España no compite para ocupar el lugar de la pública, sino para parasitar los recursos de la pública y beneficiarse de aquellos ámbitos de menor complejidad a los que la pública no está llegando”.

¿Y cuáles son esos mecanismos que utiliza la sanidad privada para aprovecharse de los recursos de la pública? “Por un lado está la selección de riesgos, por la cual no se contratan seguros a personas con muchas patologías previas y se seleccionan solo a los pacientes que pueden ser rentables”, cuenta Padilla. “Por otra parte, la privada juega a tener una estabilización de su negocio gracias a sus contratos con la pública. No sería raro que este nuevo hospital de Gijón, en unos años, esté recibiendo contratos para sacar listas de espera de resonancias magnéticas”.

Hospital Universitario Central de Asturias FOTO: Iván G. Fernández

De esta forma, “la privada le ofrece a la pública la posibilidad de darle un servicio sin tener que invertir en un aparato de resonancia magnética, que va a tardar en rentabilizar. Así la privada se asegura que sigue dando esos servicios, porque la pública no amplía su capacidad para ofrecerlo, aunque la necesidad sigue estando”. Esto, recuerda, implica que “todo el dinero destinado a conciertos no se destina a la renovación ni a la ampliación del sistema sanitario público. Se aseguran así de que no exista crecimiento y desarrollo por parte de lo público, porque la privada se va a encargar de esos servicios”.

¿Existe, entonces, una relación entre la proliferación de centros de salud privados y el deterioro del sistema sanitario público? “No sabría decir cuál es la causalidad”, reconoce el médico, “o si forman parte de un círculo vicioso en el que el deterioro de los servicios públicos favorece la aparición de centros privados, y la aparición de estos centros supone un desincentivo para la mejora de los centros públicos. Hay estudios internacionales que dicen que la coexistencia de modelos públicos y privados tiende más a perjudicar a lo público que a beneficiarlo”.

Escasa implantación de la sanidad privada en Asturias

Pese al crecimiento generalizado en toda España de la sanidad privada, Asturias sigue siendo una de las comunidades que más se resiste a esta tendencia. El reciente informe de la fundación IDIS (Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad) confirma que Asturias es de las comunidades donde menos implantación tiene la sanidad privada, pero también se observa que sus cifras van en aumento.

Según esta publicación, el gasto sanitario público per cápita en Asturias es de 1886 euros anuales, siendo así la tercera comunidad con más inversión pública tras País Vasco y Navarra. El gasto privado per cápita, de 511 euros, representa apenas el 26% del gasto sanitario total en nuestra comunidad.

Asturias cuenta en total con 11 hospitales públicos, con 3020 camas, y 14 privados, que suman en total 910 camas. Respecto al equipamiento de alta tecnología disponible en hospitales, los centros públicos asturianos son propietarios del 68% de estos equipos, mientras que los privados poseen solamente el 32%.

Desde 2020, señala el informe de IDIS, los seguros médicos privados están creciendo en Asturias por encima de la media nacional. En 2019 había en Asturias 152.495 personas con un seguro privado, en 2020 eran ya 155.202 y en 2021 la cifra escaló hasta los 164.481.

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1 COMENTARIO

  1. En Asturias, en Oviedo, se cerró de golpe y porrazo el mayor hospital de la región, el antiguo HUCA. Y el objetivo no era otro que especular con los terrenos, tal como confesó la propia Consejera de Fomento Belén Fernández. Ahora, además de un hospital cerrado, tenemos unos terrenos en los que lo único que crece es la inmundicia. Y la especulación, claro.

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