“Pedro Sánchez ha sido un político accidentalista y tiene la posibilidad de ser un estadista”

Joan Tardà, ex portavoz de ERC, muestra su preocupación por el ascenso de unas derechas que "siempre van a saco".

Recomendados

Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y dirige el Centro de Interpretación del Cine en Asturias. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y el diario digital migijon. Colabora en la Cadena Ser. Su último libro, junto a Rubén Paniceres, se titula "Ceniza a las cenizas. David Bowie y la revolución visual de la cultura pop" (Ed. Rema y vive).

Desde la retaguardia, Joan Tardà (Cornellá, 1953) observa y analiza la actualidad política española. El ex diputado de ERC estuvo junto a Xavier Domènech en Gijón invitado por FAMYR y la Sociedad Cultural Gijonesa presentando “Entre Ítaca e Icaria”, una texto que analiza los retos de Cataluña y España. Si la relación entre las fuerzas políticas de la izquierda se han visto resquebrajadas desde que el grupo parlamentario independentista votase en contra de la convalidación del Decreto Ley que derogaba parcialmente la Reforma Laboral, el espionaje a cargos independentistas, con y sin autorización judicial, ha terminado de deteriorar las relaciones entre le gobierno de Pedro Sánchez y el de Pere Aragonés.

Las últimas votaciones en el Congreso ponen de manifiesto que ERC se ha convertido en un pilar fundamental para afianzar un bloque parlamenteario de la izquierda.El libro habla de la posibilidad de una coherencia de discursos entre ERC y el conjunto de fuerzas políticas a la izquierda del PSOE. Al albur del caso Pegasus y los últimos acontecimientos políticos, en esta coyuntura actual, ¿entiende que es posible que se mantenga un gobierno de coalición o considera que la legislatura esté agotada?

Desgraciadamente, tengo la impresión de que el escenario actual cada día se está pareciendo más a los últimos tiempos del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, cuando en su segunda legislatura, habiendo cambiado de socios, optó por abandonar a ERC, que le había dado el apoyo en 2004, y acercarse a CiU y el PNV. Cuando luego estalló la crisis en el 2008 y se vio que la izquierda tenía poca capacidad para responder a la gran recesión, y teniendo en cuenta que tampoco había sido capaz de satisfacer las aspiraciones estatutarias de Cataluña, todavía tenía la posibilidad de salvarse del abismo porque contaba con Durán y Lleida. Por desgracia, esta legislatura está siendo bastante parecida. De igual manera que en 2004, el bloque de investidura actual es un bloque que está conformado con ERC y hoy volvemos a estar en las mismas, en una situación que tiende al desencuentro pero con una diferencia y es que no hay una Convergencia y Unió que pueda funcionar como un asidero. Las encuestas, al parecer, indican que el suelo del PP es muy alto, tan alto que casi está a la altura del PSOE. Y además, teniendo en cuenta que ya no tienen a fuerzas políticas que hubieran actuado como bisagra, pienso en C´s, teniendo en cuenta que hay fuerzas creciendo como Vox, que también hay una cierta desorganización de la izquierda española situada a la izquierda del PSOE, y que los desencuentros con el nacionalismo catalán son constantes, todo esto adquiere la condición de categoría, ya no es una coyuntura, es una categoría que, al parecer, se ignora o se pretende obviar.

¿Vamos hacia una situación de colapso político?

Creo que sí. Fíjese que no se pregunta con qué fuerzas políticas pretende el PSOE consolidar una voluntad de regeneracionismo, y ya no digo de ruptura con un régimen que en estos momentos está caminando hacia un cierto horizonte de colapso. La situación es un tanto alarmante. Parece como si el PSOE rechazase unas condiciones objetivas que de entrada eran si no optimas, al menos, favorables, tan favorables como el hecho de que tuvieran que asumir, más por fuerza que por gusto, un partido de izquierdas como Podemos en un gobierno de coalición que presuponía una oportunidad para todo. Creo que esa oportunidad está desapareciendo por el sumidero y es alarmante porque no se intuye capacidad de reacción. Por eso, como decía al principio, tengo la impresión de que el escenario actual se va acercando a los últimos tiempos de Zapatero, como si asumiera un final cierto.

Entiendo que en estos momentos hay abiertos Dos frentes que van a dividir al bloque de la izquieda en lo que queda de legislatura y que van a conidicionar sus resultados: la guerra y la división que ha propiciad entre PSOE y Podemos e incluso entre IU y Podemos el caso del espionaje al independentismo y al gobierno. Esta ultima cuestión propicia una reflexión escalofriante. Parece que tenemos un CNI que va por libre si no se explica

Es obvio que aún así, yo no estoy tan sorprendido de que esto haya ocurrido. Que haya sucedido es muy grave pero no resta que no genere una gran tristeza. Es evidente que durante los últimos años, en Cataluña hemos sufrido esta vulneración que en otros lugares se percibía como algo ajeno o como lejano: un escándalo solo para los independentistas catalanes. Pero no solamente tenemos esa percepción. Hemos ido viendo cómo y de qué manera el PSOE se ha aliado con los sectores más retrógrados del poder político, para normalizar una sistemática vulneración de derechos. Toda la forma harto torticera con la que se planteó el juicio a los compañeros que fueron encarcelados, la misma represión en el 1 octubre, como y de qué manera los medios de comunicación mayoritarios normalizaron o encubrieron modos de actuar que no se ajustaban al ordenamiento jurídico de una sociedad democrática y avanzada incardinada en la UE, por no hablar de la policía patriótica y el comportamiento del ministro del Interior Jorge Fernández Díaz, todo ello iba normalizando un escenario en el que los derechos, como mínimo, eran cuestionados por el estado profundo. Pero el estado profundo lo es porque tiene una superficie que lo tolera, como mínimo, o bien porque se aprovecha de él. Es evidente que esto genera unas contradicciones en el poder mismo que hacen que más tarde o temprano estas mismas contradicciones choquen en los poderes y luego aparezcan noticias más singulares o más escandalosas, como por ejemplo cuando nos dejó claro el mismo gobierno español que había sido víctima de esas mismas escuchas. Pero en definitiva, seguramente esto sea la punta del iceberg. Ahora estamos en la cresta de la ola, pero aquí lo importante es la ola.

Qué condiciones objetivas se tienen que dar para que el grupo parlamentario de ERC se vuelva a incorporar a las votaciones del bloque progresista. Su voto en contra de la convalidación del Decreto de Ley que regula la reforma laboral de Yolanda Díaz me resultó desalentador

Pero desalentador por qué

Desde una perspectiva de izquierdas…

No estoy de acuerdo. Si teníamos documentos escritos que constataban que cuando cambiara la correlación de fuerzas en el parlamento español procederíamos a derogar la reforma laboral, reforma por la cual convocamos huelgas generales, si una vez firmados los compromisos, durante los años que gobernó el PP los renovamos, lo normal es que, una vez que cambia la correlación de fuerzas, se cumpla con una de de las condiciones pactadas que era derogar la reforma laboral. La respuesta del gobierno fue: no derogamos la reforma porque la patronal nos ha dicho que si tocamos una coma, no van a apoyar el acuerdo. La respuesta de ERC fue: nosotros tenemos unos compromiso con vosotros. Y tenemos un conjunto de principios. Si no la derogáis, nos debéis una. Y esta una que nos debéis podéis amortiguarla, podéis pagar la prenda si asumís, al menos, alguna modificación que beneficie a los trabajadores un poquito más de lo que ya decís que beneficia el acuerdo con la patronal. La respuesta del gobierno español fue que no era posible. Pues si no es posible, nosotros entonces no votaremos a favor y, por supuesto, no votamos a favor.

¿Por qué?

A mi entender la izquierda española siempre adolece de un mismo problema, a saber: ellos piensan que si nosotros ponderamos nuestra posición, la derecha española se sentirá obligada a moderar su posición también. Y esto es una gran falacia. No es verdad. La derecha española siempre va a saco. Nunca responde con moderación. Efectivamente, han pasado de dialogar a asumir los acuerdos de la patronal y a nosotros, que les hemos votado los presupuestos y un bloque de investidura, nos vienen con el cinismo de decirnos que no es posible tocar una coma. Yo entiendo la necesidad de votar en contra. Estaban dispuestos a actuar de la misma manera con otras cuestiones de carácter social y tengo la impresión de que han corregido un tanto el tiro. Lo que no se puede hacer es gobernar desde la prepotencia, además creyendo que nos iban a acomplejar diciendo que nos habíamos aliado con la derecha. A estas alturas de la película no nos vamos a acomplejar porque nos sentimos más víctimas del Estado español que otra cosa. Nosotros sabemos exactamente quiénes son los buenos y quiénes los malos. Yo me he pasado 15 años votando con una pinza en la nariz las propuestas del PSOE. Es evidente que ante la derecha española, el PSOE es otra cosa, pero lo que no puede ser es que el PSOE siempre se aproveche cínicamente de esta situación ventajista. Nosotros teníamos 3 o 4 cosas importantes que aportar a la reforma: hicimos una huelga general, cómo podíamos apoyar ahora en el 2022 ese decreto si ni tan siquiera se recuperaban las competencias que nos retiró la reforma laboral del PP en virtud de las cual, las comunidades dejaban de ser competentes a la hora de sancionar un ERTE. Ni tan solo el gobierno de PSOE-Podemos nos devolvía aquello que nos había quitado el PP. Las comunidades autónomas, hasta la reforma del PP, eran competentes para la aprobación de los ERTE. Esto se lo cargó el PP y tuvimos que batallar para que se las devolvieran a las comunidades. Por cierto, incluso deja en muy mal lugar al resto de comunidades. Tan autonomistas que son, como es que ninguna, ni las socialistas ni otras fuerzas políticas reclamaron que se pudiera volver a tener las competencias anteriores a la reforma del 2012. Teníamos razones para votar en contra de la reforma. Y si luego dicen, pues que digan

“La derecha española siempre va a saco”

Cual sería el camino para que ERC se incorporara a ese bloque de la izquierda.

Oriol Junqueras ha dejado muy claro que no va a entregar la bandera del diálogo al adversario, porque un gobierno de Vox es un gobierno que implica enterrar una oportunidad inmensa que se abrió al inicio de la legislatura mediante un bloque de investidura y un compromiso del inicio de diálogo y negociación para llegar a un acuerdo. La partida empezó hace 6 meses con una primera reunión, iniciamos una partida de la cual no sabemos de cuántos movimientos constará. Ahora le toca jugar al PSOE que sintió un enorme vértigo desde el primer día. El PSOE estaba muy poco interesado en hacer esa primera jugada. Ante lo que ustedes piden, nosotros decimos esto. Solo el vértigo de esa primera jugada le ha inmovilizado y además, quizá con la voluntad de cargarse una partida antes de jugarla o inmediatamente después de empezarla, el estado profundo le ha hecho una mala jugada. La incapacidad del gobierno español para responder a una oferta que defienden muchos catalanes que no sólo son independentistas es la muerte de la legislatura. Vamos a ver si el PSOE es capaz de reaccionar. Se ha negado a abrir la comisión de investigación y a desclasificar documentos. A ver cómo termina la comparecencia en mayo.

Tengo la impresión de que estamos cerca de un colapso institucional, grave e inédito en la democracia española. A la falta de renovación del CGPJ, que coincide en junio con 4 magistrados del TC, se suma una mayoría exigua derivada de la pérdida de confianza de uno de sus baluarte. De momento, a Sanchez le sostiene la UE, a pocos meses de presidirla y en vísperas de la Asamblea de la OTAN

Pedro Sanchez ha sido un político accidentalista y tiene la posibilidad de ser un estadista. Los estadistas son aquellos capaces, en un momento determinado, de iniciar una catarsis. Tarradellas, Zapatero con la guerra de Irak. Podría seguir dando ejemplos de algunos dirigentes que se convirtieron en relevantes estadistas. Ahora todo está en el alero del gobierno español. Avanzar y fracasar siempre es mejor que no avanzar y morir. El PSOE tiene que plantearse qué hacer y alguna respuesta tendrá. De momento, las encuestas dan un avance de la derecha bastante preocupante.

Joan Tardá en Gijón. Foto: David Aguilar Sánchez

Andalucía ha puesto en alerta al votante que está a la izquierda del PSOE cuando ha visto que esa coalición se firmó en el minuto de descuento sin incluir a Podemos. Yolanda Díaz, proyecto del que no sabemos nada todavía, se apartó de ese proceso. Analicemos desde ese punto de partida su valoración del proceso de reconstrucción de una izquierda a la izquierda del PSOE que es, si se me permite, demasiado etérea y que debería exponer ciertas certezas políticas para no descabalgarse de la campaña.

La izquierda situada a la izquierda del PSOE es fundamental. Es estratégica y aliada de ERC con la que históricamente compartimos buena parte de los fundamentos ideológicos. Por supuesto, veo con muchísima preocupación lo que está ocurriendo. Acabamos de ver qué ha pasado en Castilla y León. Veo en términos políticos una mala relación entre Podemos e IU y todo ello es preocupante. Es evidente que un fracaso de la izquierda no auguraría nada bueno.

¿Cree que la estrategia de Podemos con Yolanda Díaz está siendo positiva?

Me faltan elementos de juicio para analizarlo pero como espectador tengo la impresión de que deberían dejar al margen sus cuitas que tienen un contenido más emocional que política. Creo que cierta catarsis y voluntad de remar juntos, sobre todo, visualizándolo, les vendría muy bien. No hay que abandonar el horizonte a medio plazo. Existe un proceso de carácter múltiple: con Vox se vuelve a alimentar el nacionalismo español, pero también vuelve el renacimiento del bipartidismo, incluso, es posible que el mundo económico y el IBEX lo estén proyectando.

El CIS acaba de anunciar que el 70% de los españoles encuestados en su último estudio estarían de acuerdo con que gobernase el partido más votado

Es un escenario posible, con los partidos mayoritarios haciendo un pacto, consiguiendo así que el partido que quede en primer lugar se convierta en el partido de gobierno. No descarto un pacto entre PP y PSOE y que nos lo vendan como algo moderno. Los dos escenarios nos llevan a un deterioro de hipotéticas mayorías de las fuerzas de la izquierda nacional. Para mi, el objetivo es configurar un gobierno progresista español que asumiera el compromiso de defender los intereses de la clases medias y trabajadoras, porque si no los problemas no van a desaparecer sino que se van a incrementar. Se ha demostrado ya. El régimen del 78 y su democracia adolecen de insuficiente calidad para encarar los retos no solo nacionales sino globales que afectan al Estado del Bienestar español.

Actualidad

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí