Feminismo y lucha de clases en el Líbano

El sindicalista Castro Abdallah y Marie Nassif, de la organización feminista MWB, recibieron el I Premio Internacional de Cooperación "Paz y Solidaridad" de CCOO de Asturies.

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Redacción Nortes
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Te contamos lo ocurrido centradas en la periferia.

El conflicto inerétnico y entre confesiones religiosas ha sido la tónica en la historia del Líbano, una pesada losa del colonialismo francés, que históricamente jugó a potenciar las divisiones en este país profundamente multicultural, conocido como la Suiza de Oriente Medio, por su nivel de vida superior a la media regional, sobre todo antes de la larga guerra civil que lo arrasaría entre 1975 y 1990.

Las grandes movilizaciones de octubre de 2019 contra la corrupción y la desigualdad cambiaron la dinámica sociopolítica de Líbano. A lo largo de más de un mes personas de todas las edades se manifestaron juntas por encima de confesiones religiosas y sentimientos étnicos, logrando la caída del primer ministro Saad al Hariri. Sin embargo, el coronavirus llegó, frenó el ascenso de las luchas sociales, y como apunta Castro Abdallah, presidente del sindicato FENASOL, “el régimen oligárquico tuvo un respiro que le permitió recomponerse y recuperar la iniciativa”.

Para hablar de aquellos días y de las perspectivas presentes están en Asturies representantes de FENASOL, Federación Nacional de Sindicatos de Trabajadores y Trabajadoras y Empleados y Empleadas del Líbano, y de la organización feminista Mousawat Association-Wardeh Boutros for Women’s Work (MWB). Ambas organizaciones han sido premiadas con el I Premio Internacional de Cooperación “Paz y Solidaridad” de la Asociación Paz y Solidaridad, ligada a CCOO de Asturies, en reconocimiento a su lucha por la igualdad social. Los presidentes de ambas entidades estuvieron este jueves explicando en El Manglar de Oviedo/Uviéu la situación que se vive en su país en un acto co-organizado entre Paz y Solidaridad y la asociación cultural La Ciudadana.

Castro Abdallah y Marie Nassif, en el centro de la mesa, en un momento del acto del Manglar. Foto: Enrique Gallart

Marie Nassif, presidenta de MWB, se refirió a la desigualdad de género en un país en el que la mayoría de los derechos de las mujeres están regulados por las confesiones religiosas. Nassif destacó el papel de las mujeres libanesas en las movilizaciones de 2019 y señaló que “cada vez que hay un levantamiento popular en el Líbano la oligarquía y el poder político recurren a los movimientos religiosos para dividir a las clases populares y perpetuar su poder”. La presidenta de la organización feminista explicó que el contexto de crisis económica que vive el país ha golpeado con fuerza a las mujeres, y señaló como principales objetivos de su organización la lucha por la igualdad salarial, contra el acoso sexual en el trabajo y la violencia machista. MWB también comparte con el sindicato FENASOL campañas por la dignificación de las condiciones laborales de las empleadas domésticas, uno de los colectivos más numerosos y peor tratados de mujeres asalariadas.

Castro Abdallah destacó el carácter independiente y aconfesional del sindicato en un país en el que cada grupo religioso ha generado su organización sectaria de trabajadores “pervirtiendo la esencia del sindicalismo”. El presidente de FENASOL señaló que las clases populares de su país llevan 30 años sufriendo las recetas neoliberales del Banco Mundial y que entre las reivindicaciones del sindicato está acabar con una legislación laboral arcaica, apenas modificada desde la descolonización, y que ampara la explotación de los trabajadores libaneses e inmigrantes, el trabajo de los menores de edad y la desigualdad salarial entre hombres y mujeres.

Tanto Abdallah como Nassif, de gira por España, y que serán recibidos por representantes políticos del Principado, agradecieron el premio y la solidaridad internacional con las organizaciones populares libanesas.

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