Tres años y un día en Canteligrado

Solo el blindaje mediático del alcalde aminora los patinazos de quien quisiera ser un nuevo Gabino de Lorenzo, pero se ha quedado en su versión "low cost"

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Que Alfredo Canteli no es un hombre de mirada larga ni de gestión brillante lo reconocen en la intimidad técnicos y funcionarios municipales, notables del Oviedo conservador próximos al bipartito PP-Cs, periodistas que cubren la política local e incluso concejales de su gobierno cuando se aflojan la corbata y con una copa en la mano se permiten hablar con cierta sinceridad de un alcalde que se acerca al final de su mandato sin nada entre manos. Así lo reconoce involuntariamente el propio vídeo del PP ovetense haciendo balance de los tres años de alcaldía: hay más bien poco que mostrar. Solo el blindaje mediático hecho en torno a la figura de Canteli por parte de los principales medios escritos aminora los patinazos de quien goza de un trato informativo bien distinto al que tuvo un tripartito cuya principal oposición estuvo en la prensa y no en el pleno municipal.

Canteli quisiera ser un nuevo Gabino de Lorenzo, pero se ha quedado en su versión triste, low cost. Los intentos de emular al maestro ahí siguen en todo caso, ahora con dos nuevos episodios en marcha: el nuevo rescate con dinero público del archifracasado Calatrava y la reapertura del Asturcón, un pufo millonario de difícil justificación para beneficiar a poco más de un centenar de propietarios de caballos. La reciente inauguración del Bulevar del Vasco le ha permitido al menos cortar una cinta, aunque se trate de un edificio privado que nada tiene que ver con su gestión como alcalde. La historia no obstante, bien podría haber sido otra. Tras el derrumbe electoral del tripartito, llegó a un Ayuntamiento en el que el gobierno de izquierdas había dejado negociaciones encarriladas, como la de la adquisición de la Fábrica de Gas, y un buen número de proyectos en marcha, uno de ellos, el Bulevar de Santuyano, acompañado de una generosa inyección de fondos europeos. Canteli sin embargo optó por hacer tabla rasa y los mandó a la papelera en lugar de reapropiarse de ellos, como algunos de sus opositores pensaban que haría, quizá suponiéndole más cintura política.

“Dicen los que le conocen que la tozudez es una de las características personales de un hombre que opina de todo en el Ayuntamiento”

Dicen los que le conocen que la tozudez es una de las características personales de un hombre que opina de todo en el Ayuntamiento, sepa o no de lo que habla, y que tiene en el ego y el orgullo dos señas de identidad. Unas debilidades humanas que cultiva con inteligencia su círculo más íntimo, en el que destacan los ediles Mario Arias, Covadonga Díaz y Nacho Cuesta, su amigo y protegido, un hombre que tras pasar por el PSOE y Cs todo el mundo da por hecho que prepara su triple salto mortal al PP. Extramuros de este núcleo duro están otros concejales: el hombre de los números, Javier Cuesta, Luis Pacho, de Cs, y el eterno Gerardo Antuña, con mucha más experiencia municipal que Canteli, orgánico, pero menos dado que otros compañeros de partido a las alabanzas y a reirle las gracias al alcalde. Más allá, convertido en un electrón libre, flota en el éter el ciudadano José Luis Costillas, cómodo en su papel de concejal de Cultura con gusto por lo cool, pero cuya imagen moderna, centrista y transversal desagrada a un Canteli que hubiera preferido otro perfil más conservador en un área tan visible. Quizá Covadonga Díaz. Al alcalde no le interesan las propuestas culturales contemporáneas que han llenado La Vega de espectadores, y sigue fantaseando con una autopista a través de la fábrica. No sabemos si Adrián Barbón comparte o no estos sueños de asfalto y motor, ya que las negociaciones Ayuntamiento y Principado sobre el futuro de La Vega discurren con el mayor de los secretismos. Ambos políticos comparten no obstante ideario en materia de movilidad para la capital asturiana. Véase su común defensa de una autopista por la ladera del Naranco, la Ronda Norte, que concita el rechazo de un frente amplio de vecinos, ecologistas y partidos políticos: Podemos, IU, Foro y Equo, coaligados en Oviedo con el PSOE.

Infografía con el proyecto de Canteli para La Vega.

No son pues ni los proyectos de ciudad, La Vega, el Bulevar o el Cristo, ni tampoco las obras, el plato fuerte de Alfredo Canteli. Ni las grandes ni las pequeñas. Así quedó demostrado con el mantenimiento de vías públicas, cuyo contrato tantos problemas trajo al Ayuntamiento, a los trabajadores de la subcontrata y sobre todo a los vecinos. Si su paso por la presidencia del Centro Asturiano le había dado cierta fama de buen gestor, estos tres años han desmentido el prestigio que se había ganado al frente del popular club de campo que le catapultó al Ayuntamiento. Hasta algo tan sencillo como darle una mano de pintura a las maltratadas fachadas del Oviedo Antiguo se ha quedado en el cajón de las promesas incumplidas por Canteli, empeñado por cierto en la videovigilancia del barrio histórico y en la adquisición de pistolas táser para la policía local. Todo ello en una de las ciudades más seguras de España.

Inundación en el barrio de La Florida, en Oviedo.

Volviendo al las promesas incumplidas del cantelismo, la lista de los grandes anuncios que tres años más tarde no han pasado del titular de prensa es larga. Desde el recinto ferial de La Florida que albergaría estos días La Ascensión, y que esta semana se inundaba sin que fuera objeto de gran interés periodístico, a la renovación del alumbrado urbano o la prometida rehabilitación de la plaza de toros. La colocación de un mástil con una gran bandera rojigualda, la remodelación de La Escandalera, eliminando de paso los bancos arcoiris colocados por el anterior gobierno, y la rehabilitación de la muralla, un proyecto heredado del tripartito, son por ahora las principales obras del alcalde. Es probable que no llegue a haber muchas más. Las peatonalizaciones, a las que pareció sumarse durante la pandemia, han desaparecido de la agenda del gobierno, que también ha fracasado en su intento de lograr fondos europeos para la Zona de Bajas Emisiones a la que la ciudad está obligada por ley.

“La lista de los grandes anuncios que tres años más tarde no han pasado del titular de prensa es larga”

No destacó tampoco el gobierno de PSOE, Somos e IU por las inauguraciones, pero sí por una apuesta por el reforzamiento de los servicios públicos a través de una política de progresividad fiscal que se reflejó en el llamado IBI diferenciado, es decir, menos impuestos para las familias, más contribución económica de grandes superficies y grandes tenedores de inmuebles. Estos tres años de Canteli han supuesto sin embargo pasos atrás tanto en ese modelo fiscal progresivo. También en la política de becas escolares o en la apuesta por nuevos servicios de conciliación como comedores escolares y campamentos de verano. Las prioridades de clase del gobierno PP-Cs se traducen ahora en el abandono de los fondos EDUSI conseguidos por el tripartito para la mejora de Ventanielles o en que equipamientos como el Palacio de los Niños y el mercado de La Corredoria permanezcan cerrados a cal y canto, o abiertos a medio gas, como las bibliotecas de barrio y los centros sociales de la zona rural, mientras el Ayuntamiento trabaja en la reapertura de un hípico que costará mantener más de medio millón de euros anuales.

También las políticas de igualdad, urbanismo verde y movilidad sostenible, otros emblemas del tripartito, han desaparecido del hacer canteliano, si bien los esperpénticos carriles bicis dibujados para una Semana de la Movilidad Sostenible fueron motivo de cachondeo en redes e incluso en programas nacionales de televisión.

Bandera de la Plaza de la Escandalera. Foto: Iván G. Fernández

Pese a todo, el bipartito no se ha encontrado hasta la fecha con una oposición especialmente peligrosa. Con algunos de los medios más influyentes remando a su favor, y considerando que el flanco izquierdo está controlado, Canteli se ha dedicado a contener estos tres años lo que realmente le preocupa: el crecimiento de su derecha. Vox, con una magnífica candidata en Oviedo, Cristina Coto, ha sido su obsesión secreta. La insistencia en borrar los cambios del callejero realizados en el anterior mandato, con la Ley de Memoria Democrática en la mano, o su empeño en eliminar los bancos arcoiris, responden a su intento de mostrarse ante el potencial electorado de Vox como el candidato natural de una derecha dura. Un conservador que no hace concesiones a la progresía.

En la no menos polémica decisión de acabar con el modelo festivo ovetense, con casi 40 años de historia, pesaron tanto el atávico odio de una parte de la derecha local a unos chiringuitos identificados con las izquierdas, como la ambición desmedida de la patronal hostelera OTEA por quedarse con el suculento negocio de las fiestas carbayonas. Alfombra roja. Los lobbies han vuelto al Ayuntamiento. Y es que la historia de estos tres años es inseparable de la alianza con los dos pilares económicos del gabinismo: OTEA y el sector del ladrillo, que ha visto satisfechos sus anhelos en la modificación del PGO. Construcción y hostelería son los únicos horizontes económicos de un bipartito que no ve más allá de estas actividades mientras la ciudad sigue perdiendo titulados universitarios por la falta de expectativas laborales para la juventud más cualificada.

¿Puede Canteli contener el crecimiento de Vox y alcanzar la mayoría absoluta en solitario? Dependerá de muchos factores, algunos locales, pero muchos más externos, como la evolución a nivel general de la ultraderecha, cuya curva sigue sin aplanarse. También de la capacidad de Cs para sobrevivir y quizá inclinar la alcaldía esta vez en otro sentido. Asimismo, de la reconstrucción o no de una izquierda ovetense necesitada de una profunda renovación, reflexión y reilusión para afrontar mayo de 2023 con alguna posibilidad de victoria. Le queda menos de un año para ponerse a ello. Mientras tanto, el viento sigue soplando a favor de una mayoría derechista encabezada por un alcalde que llegará a 2023 sin los deberes hechos.

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