Esperando a Yolanda

El anuncio de la ministra de Trabajo de que inicia un “proceso de escucha” con vistas a la formación de un frente amplio, con el nombre provisional Sumar, remueve ya las aguas de las izquierdas asturianas.

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Pablo Batalla
Pablo Batalla
Es licenciado en Historia. Ha sido colaborador en medios como La Voz de Asturias o Atlántica XXII y en la actualidad coordina la revista digital El Cuaderno y dirige A Quemarropa, el periódico de la Semana Negra de Gijón. Su último libro es "La virtud en la montaña. Vindicación de un alpinismo lento, ilustrado y anticapitalista" (Trea Ensayos).

Largamente esperado, y habiendo llegado a temerse en algún momento por su malogramiento —temor que no se ha conjurado del todo—, el anuncio de Yolanda Díaz de que inicia un “proceso de escucha” con vistas a la formación de un frente amplio, con el nombre provisional Sumar, remueve ya las aguas de la izquierda española. No serán fáciles las negociaciones entre grupos entre los cuales parece haber pocas diferencias ideológicas, pero rivalidades enconadas entre antiguos aliados. El programa mínimo es volver a unir lo que un día estuvo unido: Podemos, Izquierda Unida, Más País, los Comuns de Ada Colau, Compromís, etcétera. El medio, conseguir los resultados que un día se obtuvieron. El máximo, ampliar la convergencia a nuevas fuerzas y mejorar aquel balance. Sobre el papel, nadie cuestiona el liderazgo de Díaz, pero entre bambalinas se escucha la insatisfacción concreta de Podemos con las negociaciones informales que se han ido produciendo ya y lo que consideran un trato despreciativo cuando no una traición, e incluso la amenaza de presentarse en solitario con otra ministra, Ione Belarra, al frente. Todo está abierto y lo está también en Asturias, donde las fuerzas llamadas a coaligarse serían un Podemos en el que siguen abiertas las heridas de un tormentoso proceso de primarias, Izquierda Unida y el pequeño Más Asturies. Sofía Castañón, secretaria general de Podemos Asturies; Daniel Ripa, cabeza de la facción derrotada en las últimas primarias; Alejandro Suárez, coordinador de Izquierda Xunía d’Asturies; Xabel Vegas, miembro de Más Asturies, nos transmiten su parecer sobre el anuncio de Díaz, por el que preguntamos también a Pedro Roldán, presidente de la Cultural Gijonesa y militante de Comisiones Obreras.

Yolanda Díaz en la Universidad Popular Asturiana de Podemos Asturies. Foto: David Aguilar Sánchez

Roldán se declara “optimista, aunque moderadamente”, a tenor de “lo que ha pasado en Andalucía, que en mi opinión ha sido una catástrofe”: unas negociaciones agónicas para la formación de una plataforma llamada Por Andalucía, versión local del frente amplio nacional, sobre las cuales llegó a planear seriamente la ruptura de un Podemos que se presentase en solitario; ruptura de la que fuentes cercanas a la negociación razonan que tendría por objeto, dando por perdida y sacrificable Andalucía, lanzar una advertencia cara a las negociaciones a nivel nacional. “Tenemos todos ciertas dudas”, transmite un Roldán que enuncia también su deseo de que la plataforma que se monte “no sea una mera suma de siglas y un pacto de camilla, porque así arrancaría mal”, sino algo que cuente “con la participación de la sociedad civil” además de “con todas las sensibilidades de la izquierda”.

“Sobre el papel, nadie cuestiona el liderazgo de Díaz, pero entre bambalinas se escucha la insatisfacción concreta de Podemos”

Alejandro Suárez, de IU, celebra el anuncio de Díaz, de quien considera que encarna plenamente la cultura política de su partido, que consistiría en “una pata en los sindicatos de clase mayoritarios, Comisiones y UGT, y otra en el pacto constante; pacto de Gobierno, pacto para la reforma laboral… Pactar es sumar y se está planteando todo de una manera respetuosa para los territorios”. Suárez se congratula de que el “proceso de escucha” encaje “plenamente con el proyecto que nosotros mismos estamos desarrollando en lo que respecta a Izquierda Unida de Asturias”: un conjunto de convocatorias planteadas con la Convocatoria por Andalucía de Julio Anguita en la memoria, de las cuales ya se han lanzado la Convocatoria por el Occidente y la Convocatoria por el Oriente, y pronto se presentará la Convocatoria por Asturias. La “amplitud de miras”, saca pecho, “va en nuestro ADN desde 1956, cuando esta organización fue pionera del proyecto de reconciliación nacional”; y Díaz abanderaría, como IU, un “reformismo fuerte” que requiere “una mayoría muy plural, casi como círculos concéntricos: primero la izquierda y luego una mayoría democrática”.

Xabel Vegas, de Más Asturies, formula un deseo similar, puntualizando que se trata de su opinión personal y no de la posición oficial, aún inexistente, de su partido. Díaz debería a su juicio “superar la dinámica partidista para conseguir un espacio que pueda ser acogedor para mucha gente independientemente de que no sea ni de Podemos, ni de IU, ni de Más País; gente que incluso ni siquiera se sienta especialmente de izquierdas”. El frente amplio —término hacia el que muestra su desagrado— “tiene que tener una mirada amplia”, opina Vegas, para quien la ministra de Trabajo es incuestionablemente “el mayor activo que tiene la izquierda”, en tanto “una figura valorada no solo en los entornos más activistas, sino en el conjunto de la sociedad”, con “talante, capacidad de diálogo” y “la gestión más brillante” del Consejo de Ministras. Su éxito dependerá para él, eso sí, “no tanto de ella como de que le dejen hacer desde el ámbito de la izquierda organizada y que nadie pretenda tutelar su candidatura”: muestra, en este sentido, su desagrado hacia “algunas declaraciones y actitudes tanto de Pablo Iglesias como del entorno de la actual dirección de Podemos”, que a su decir “no ayudan”. Apela Vegas a lo “verdaderamente peligroso” de “lo que tenemos enfrente”, un gobierno del PP y Vox, para “estar a la altura” y “dejar a un lado la dinámica de desconfianza”.

Sofía Castañón e Ione Belarra, en un acto en Xixón durante la campaña de 2019. Foto: Iván G. Fernández

Por la parte de Podemos, Sofía Castañón transmite alegría: “desde Podemos Asturies solo podemos celebrar que Yolanda Díaz inicie su proceso de escucha”, dice, pues significa hacerse cargo de que “desde luego que necesitamos un frente amplio, que aglutine, al que queremos que se unan todas las organizaciones que defiendan los mismos principios programáticos”. Pero también muestra desagrado hacia el debate desplegado en torno a la ministra: considera que “son décadas de falta de proyecto de país y no estamos para perdernos en envoltorios” y le preocupa “que nos perdamos en el yoísmo de los partidos, de si no sé quiénes se alían y no sé quiénes se enfadan”, en un momento en que “la gente nos necesita para defender la sanidad pública y que haya más atención primaria, para garantizar que la educación es un derecho en igualdad de condiciones vivas en Uviéu, en Degaña o en Cabrales, que no hay asturianas de primera o de segunda en función de qué lengua de Asturies hablen, que haya plan de modelo productivo que ponga freno a la deslocalización y el cierre de empresas sin alternativa decente, que hable de soberanía energética y que defienda a nuestras productoras agroalimenticias, que las personas trans y LGTBI tengan una ciudadanía plena”.

Daniel Ripa, en la Junta General del Principado. Foto: Iván G. Fernández

Daniel Ripa considera por su parte “una gran noticia” el anuncio, “cosa necesaria desde hace mucho tiempo” a su parecer para “un Podemos y una Izquierda Unida que necesitaban abrirse, ampliarse” y recuperar la convicción de que “los límites de nuestras aspiraciones son nuestros sueños” y de que “tenemos que hacer lo que sea necesario para llegar a la presidencia del Gobierno”. El frente amplio —manifiesta— tiene que ser “amplísimo en su composición programática, en sus alianzas y en la forma de elección de candidaturas” y seguir la estela de la izquierda francesa y de los frentes amplios latinoamericanos para trabar “una alianza de fuerzas muy diferentes con una posición de alternativa clara al régimen político”, en este caso frente al PP y Vox, pero también frente a un PSOE que se presenta como “un freno en todos los debates importantes”, y al cual puedan arrebatársele votos que Podemos e IU recibieron en 2015 pero se trasladaron al partido socialista en 2018 y 2019. Espera, asimismo, que la conformación del frente amplio mantenga “los compromisos éticos que nacieron al calor de Podemos”, pero quiebre una cultura política, que considera característica de ese partido, en la que “el que gana se lo queda todo, se expulsa a la disidencia y se centraliza el poder en Madrid”. Frente al “sumar, sumar, sumar” de Díaz, pide otra tríada de palabras repetidas: “arraigo, arraigo, arraigo”.

Habría que añadir que esta semana se ha presentado Alianza Verde Asturies, y desde el entorno ripista, se ha lanzado la Asociación Cultural Entamar. En los próximos meses se verá si las negociaciones llegan a buen puerto o descarrilan violentamente: hay precedentes de las dos cosas en la historia de la izquierda.

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