Solidaridad ‘low cost’: 70 personas refugiadas sin servicio de traducción

El Principado retira el apoyo de traductores de ucraniano-ruso ya que los menores están escolarizados, sin tener en cuenta las necesidades del resto del colectivo.

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Elena Plaza
Elena Plaza
Es periodista, formadora en cuestiones de género, contadora de historias y enredada entre ruralidades.

La brutalidad de la guerra nos golpea constantemente y parece que cuanto más cerca se produce, más solidarias somos. Aunque a veces esta solidaridad sea ‘low cost’ y, quizás, sirve para parchear agujeros o acallar conciencias. O porque las acciones no están refrendadas de presupuesto suficiente, o humanidad suficiente, o solidaridad suficiente.

Un grupo de 70 personas refugiadas desde el este de Ucrania y reubicadas entre Uviéu y Xixón se acaban de quedar sin servicio de traducción. La justificación es que ya están recibiendo clases de castellano. Un servicio que comenzaba el pasado mes de marzo y que concluyó con el fin de mayo.

Estas personas corresponden en una parte a residentes en un orfanato que cuentan con una diversidad intelectual, todos menos uno mayores de edad en un rango que va desde los 18 hasta los 30 años; la otra parte son sus cuidadoras junto con sus hijas e hijos menores, que han sido escolarizados.

Esa justificación dice que los menores ya van a clase en castellano en sus centros, aunque haya una diferencia entre aprender a manejar el idioma y desenvolverse y aprender en él. Mientras que los mayores reciben dos sesiones a la semana (por el camino han perdido una), sin tener en cuenta la necesidad especial de aprendizaje que estas personas tienen.

Albergue Ramón Menéndez Pidal, en el Cristo, Uviéu. Foto: Alisa Guerrero.

Este servicio de traducción, desempeñado por siete personas, llevaba a cabo no sólo la traducción sino el acompañamiento necesario para regularizar su situación, así como visitas al médico o cualquier necesidad idiomática, y por qué no, emocional de expresarse en su propio idioma, que puedan necesitar.

Esta solidaridad low cost también habla de comida enmohecida que les llevan sobrante de otros establecimientos de personas mayores. Este colectivo está repartido entre el Albergue Ramón Menéndez Pidal, en El Cristo (Uviéu), y en la residencia Madre Isabel Larrañaga, en Xixón.

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1 COMENTARIO

  1. Lo del Gobiernín ye una vergoña. Y dempués hai que sentir a los babayos de “refuxaos de primer y de segunda”. Que vaigan ellos ellí.

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