Bueno contra Beiras: el debate que acabó como el rosario de la aurora

El filósofo materialista y el político gallego, fallecido esta semana, protagonizaron en 2006 un sonado acto en la Universidad de Oviedo/Uviéu.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.


Ha muerto Xosé Manuel Beiras a los 90 años. Catedrático de economía de la Universidad de Santiago, intelectual y político de izquierdas, en los años 90 logró romper el techo del nacionalismo gallego, y convertir al BNG en segunda fuerza política de Galicia.

Agudo polemista, con una retórica brillante y apasionada, en marzo de 2006 protagonizó en una abarrotada Aula Magna de la Universidad de Oviedo/Uviéu un polémico debate con otra figura impetuosa y explosiva, el filósofo Gustavo Bueno. El tema no podía ser más propicio para la controversia: “España, ¿nación de naciones?”.

Xacobe Bastida, amigo de Beiras y profesor de la Universidad de Oviedo/Uviéu, fue el promotor de aquel acto que contó con un tercer ponente, el navarro José Ignacio Lacasta, catedrático de filosofía del Derecho, cuya presencia pronto quedó eclipsada por el choque de trenes entre Beiras y Bueno.

Bastida reconoce que quizá pecó de ingenuo al plantear un debate entre lo que reconoce eran “dos personalidades sulfúricas”. Y aunque Bueno arrancó su intervención con cierta amabilidad, entre sonrisas, elogiando “el torrente de Beiras, digno representante de Breogán”, la intervención del filósofo prontó derivó a un tono mucho más agrio y bronco hacia el gallego, con el que no hubo ningún tipo de sintonía personal capaz de atenuar las diferencias ideológicas.

“El debate es imposible”, expresó Bueno, para el que la plurinacionalidad era un absurdo. “Nación de naciones solo tiene algún sentido cuando hablamos de naciones étnicas. No caben dos naciones políticas en España” explicó el autor de “España no es un mito”.

Los momentos más tensos del debate llegaron cuando Bueno insultó a Lacasta y acusó a Beiras de no haber leido su libro. En ese momento el político nacionalista tiró de su sentido escénico para sacar de su maletín un ejemplar del libro de Bueno “España no es un mito”, y mostrarlo al público completamente subrrayado y anotado. “Lo leí, y no se si no lo entendí o no lo quise entender”, le espetó al filósofo.

Bueno, muy airado, se levantó en ese momento, y complentamente endemoniado abandonó la sala con su hijo, Gustavo Bueno Sánchez, y algunos de sus partidarios. “El debate siguió, pero la clá de Bueno se dedicó a interrumpir y boicotear a Beiras. Todo fue muy incómodo” recuerda Bastida.

Beiras en sus tiempos de dirigente del Bloque.

Para el profesor de filosofía del Derecho de la Universidad de Oviedo/Uviéu, Beiras quedará para la historia como una de las grandes figuras de la cultura y de la izquierda gallega. “Su libro sobre el atraso económico de Galicia marcó época y tuvo una influencia enorme en mi generación” explica Bastida, que destaca la heterodoxia y originalidad de Beiras frente a los enfoques más ortodoxos del núcleo duro del BNG, agrupado en la Unión do Pobo Galego. Una heterodoxia que le llevaría incluso a defender tras el 15M una alianza del nacionalismo gallego de izquierdas con IU, Podemos y las mareas municipalistas.

Beiras y Bueno compartían una misma matriz marxista. Profesoresa y antifranquistas ambos, Bueno, cercano al PCE durante la dictadura y las primeras décadas de la democracia, fue paulatinamente alejándose de la izquierda. Su nacionalismo español, cada vez más pesado y conservador, le iría inclinando hacia la derecha. Beiras en cambio iría asumiendo desde los años 70 posiciones más escoradas a la izquierda. Confundador del fallido Partido Socialista Galego, mientras muchos de sus compañeros optaron por marchar al PSOE, él se mantendría fiel al nacionalismo de izquierdas, e ingresaría en el BNG, del que llegó a ser su líder carismático durante 20 años, entre 1982 y 2002.

Tras su traumática ruptura con el BNG, fundó la exitosa, aunque efímera, Alternativa Galega de Esquerdas. Sus últimos años estuvieron marcados por la pérdida de su pareja, la pintora Aurichu Pereira, el desencanto con las nuevas izquierdas gallega y española, y por un regreso tardío al BNG de la mano de su actual líder, Ana Pontón, la única candidata que ha logrado rebasar los históricos resultados de Beiras en 1997.

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