“El entorno de Felipe VI tiene vínculos innegables con la extrema derecha”

El jurista y diputado Gerardo Pisarello, que presentó en El Manglar su ensayo 'Dejar de ser súbditos', considera que el régimen español se desliza hacia "el primorriverismo".

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

El juancarlismo colapsó durante el confinamiento. Como tantas otras ciudadanas y ciudadanos, Gerardo Pisarello (Tucumán, Argentina, 1970) se quedó con las ganas de salir a la calle a protestar pero, dado que “la movilización estaba suspendida”, decidió escribir un libro. De ahí surge Dejar de ser súbditos. El fin de la restauración borbónica (Akal, 2021), un ensayo histórico sobre monarquía y republicanismos, lleno de claves para entender un presente que, en opinión del jurista y político, se desliza peligrosamente hacia “el primorriverismo“. Es decir, la corona se ha convertido en el principal muro de contención de los sectores del poder amenazados por la crisis del sistema nacido en la Transición.

Pisarello, que presentó su libro ayer en un acto organizado por La Ciudadana en El Manglar, recordó que el reinado de Juan Carlos I comenzó con Henry Kissinger al frente de la Secretaría de Estado en los EEUU, el cual pidió que Marruecos se anexionase el Sáhara español. “La corrupción no es una cuestión de última hora, siempre estuvo presente en su reinado”, señaló el autor de Dejar de ser súbditos, para el que el fallido golpe de Estado del 23F fue una operación política hecha a su medida que dio pasó a “una democracia de baja intensidad”.

Gerardo Pisarello aseguró que Juan Carlos I fue “el rey de Felipe González y del PSOE”, mientras que Felipe VI se está convirtiendo en el monarca del PP y de Vox. La monarquía funciona, en opinión del diputado en el Congreso de En Comú Podem, como “un pegamento de diferentes intereses económicos, judiciales, políticos…”. Para Pisarello, no vivimos en un país donde el rey sea una mera figura decorativa, y mostró su preocupación ante la circunstancia de que “el entorno de Felipe VI tiene vínculos innegables con la extrema derecha”. Al inició de la crisis del juancarlismo hubo un amago de “republicanizar la Monarquía” que se quedó en nada: “el PSOE no ha apoyado ni siquiera un mínimo de gatopardismo”, señaló en referencia a la idea de cambiar todo para que nada cambie reflejada en la novela El gatopardo, de Giuseppe Tomasi di Lampedusa.

Celso Miranda y Gerardo Pisarello. Foto: Alisa Guerrero

En la presentación, Celso Miranda, de La Ciudadana, dio irónicamente la bienvenida al invitado al Principado de Asturias, a lo que Pisarello respondió recordando que “Asturias ha sido siempre tierra de republicanismo”, y puso como ejemplo de “instituciones republicanas” a El Manglar, escenario de la presentación, y a la asociación anfitriona, La Ciudadana. “España tiene una larga tradición de republicanismo, aunque sus dos repúblicas hayan sido breves”, y que se sigue manifestando en el trabajo cotidiano de sindicatos, asociaciones, cooperativas o espacios culturales que “trabajan por el bien común”. Para Pisarello, este tejido social “construye republicanismo día a día”, y apoyarlo es fundamental a la espera de acontecimientos que permitan una nueva República, que en España “siempre ha sido expresión de democracia, justicia y modernidad”.

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1 COMENTARIO

  1. “a la espera de acontecimientos que permitan una nueva República, que en España “siempre ha sido expresión de democracia, justicia y modernidad”.
    Hasta que llegó Franco y puso un poco de orden y ya, de paso, se quedó 40 años…

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