El Pacto Verde Europeo cada día más negro

Los acuerdos con los EEUU para importar gas procedente del fracking son un síntoma más del relajamiento de los compromisos ambientales europeos.

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Adrián Arias
Adrián Arias
Adrián Arias (Xixón, 1988). Abogado. Activista vecinal. Ha sido Presidente de la Federación de Asociaciones Vecinales en Xixón (2016-2020) y en la actualidad es asesor de la Delegación de IU-GUE/NGL en el Parlamento Europeo.

Esta semana el Parlamento Europeo tuvo una sesión de esas que se repiten pocas veces. En los pasillos de Estrasburgo (una de las dos sedes del Parlamento junto a Bruselas) opera con mano de hierro un consenso amplio entre la Gran Coalición (populares, socialistas y liberales) que hace que casi todos los temas a debate tengan con anterioridad un resultado marcado. Salvo contadas excepciones, el rodillo de las grandes familias europeas, hace que lo que se podrían llamar como grandes ejes del consensus europeus se aprueben sin dificultad.

Pero en ocasiones, las correlaciones cambian cuando ante un determinado informe, posición o proyecto de legislación comunitaria, las votaciones más ideológicas rompen esa suerte de bloque. Y en este caso ocurrió. Durante el martes, los grupos de la izquierda ya hicieron ver a la Comisión Europea y al Partido Popular europeo que el importante Paquete Fit for 55 corría el riesgo de convertirse en un campo minado. El Fit for 55 forma parte del proceso que la Comisión ha iniciado para actualizar y revisar todas las normas medioambientales con los objetivos climáticos de 2030 y 2050 (fecha marcada para la neutralidad climática). Su nombre procede de la ambición europea de reducir en 2030 hasta un 55% de las emisiones contaminantes.

Ya el miércoles, el proceso de votación provocó la que ha sido una de las jornadas más interesantes de los últimos meses en sede parlamentaria. Se votaba el informe de la Comisión de Medioambiente de la Eurocámara sobre una de las patas más importantes del Fit for 55 : el Mecanismo de Mercado de Emisiones. Durante varios días, todos los lobbies de la gran industria europea han intentado descafeinar el informe y enmendar casi en su totalidad las posiciones avanzadas que planteaba. A destacar en esa ofensiva la carta firmada por 400 empresarios del acero europeo, encabezados por el director general de Arcelor Mittal Europa , en la que se llega a considerar que endurecer el Mercado de Emisiones haría “descarrilar la transición y la producción de acero verde en Europa”. Todo ello aderezado por la ya tan manida “doctrina del shock” que de aprobarse el informe tal y como había salido de la Comisión, la industria europea sufriría las siete plagas.

“todos los lobbies de la gran industria europea han intentado descafeinar el informe”

Llegados a la votación, el Partido Popular Europeo unió sus votos a los de la extrema derecha parlamentaria para aumentar las excepciones de la norma, ampliar el periodo de fin del mercado de emisiones (de 2025 a 2034), relajar las obligaciones para la gran industria o incluso aprobar que la industria nuclear pudiera ser beneficiaria del fondo de innovación climática. Ante este hecho y la ruptura del acuerdo al que habían llegado populares, liberales y socialistas, estos últimos deciden cambiar su voto al informe posicionándose en contra. El resultado: el Mecanismo de Mercado de Emisiones queda rechazado por la suma de La Izquierda, Verdes y Socialistas. En ese momento empiezan minutos de infarto. Al rechazar el pleno el informe, este tiene que volver a la negociación en la Comisión de medioambiente y las otras dos patas fundamentales del Fit For 55 como son el Fondo Social para el Clima y el Mecanismo de Ajuste en Frontera quedan en suspenso.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión. Foto: Parlamento Europeo.

En las próximas semanas las negociaciones serán de vértigo. Los lobbies europeos de la industria han vuelto a la carga, los medios de comunicación vuelven a anunciar el colapso industrial y las llamadas a la vuelta del consensus europeus resuenan en Bruselas. Lo cierto es que el comercio de emisiones es un sistema montado para mayor beneficio de las grandes empresas que juegan con una doble baraja. Cuando les interesa se hacen con derechos gratuitos de emisión y cuando no los venden y compran a su antojo. Y sobretodo y lo más importante es que es un sistema fallido que no ha logrado su objetivo: reducir las emisiones. En España según el informe del Observatorio de la Sostenibilidad, estas han aumentado casi un 6% en 2021 y un 14% en los primeros cinco meses de 2022.

Lo que parece fuera de toda duda es que si no hay un cambio importante en las actuales tendencias, el Pacto Verde Europeo va camino de ser de todo menos verde. Recordemos cómo al inicio de 2022 la Comisión “etiquetó” a la energía nuclear y al gas como energías “verdes” permitiendo incluso financiarlas con fondos para la transición ecológica. Con la invasión rusa de Ucrania y la crisis energética provocada, la Unión Europea se ha abrazado al gas estadounidense procedente del fracking. O la posición que está defendiendo la Comisión en la actualización de la Directiva de energías renovables donde plantea un marco ideal para las grandes empresas del monopolio energético incluyendo la posibilidad de “depredar” espacios naturales protegidos en nombre de la transición renovable. Todo ello con la evidente sensación de que la inflación, la guerra en Ucrania y la presión de las grandes empresas industriales y energéticas se están llevando por delante la agenda climática, y por extensión el Pacto Verde Europeo.

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