El 8% de la población asturiana se exilió por mar de la derrota republicana

Las conclusiones preliminares de un proyecto europeo recogen los nombres de las personas, los barcos y los puertos de la evacuación

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Marta Rogia
Marta Rogia
Periodista, abogada, guionista. Cinéfila y apasionada de la radio, a la que he prestado voz mucho tiempo. Continúo con mi búsqueda de la autenticidad mediante narraciones que nos conecten a través de la emoción.

En 1937, unos 50.000 asturianos, lo que representaba un 8% de la población, escapó del desmoronamiento de la República por mar. Aunque en realidad fueron más de 78.000 quienes salieron desde Asturias entre julio y octubre, pero parte de ellos venían de otras zonas, como Cantabria o Euskadi. Así se recoge en el proyecto de investigación Rotspanier, trabajadores forzados en la Segunda Guerra Mundial. La (des)memoria europea del antifascismo, alguno de cuyos resultados se presentaron el día 13 de junio en el Museo de Historia Urbana de Avilés en las jornadas Asturias 1937. La mar como única salida, organizadas por el Grupo Eleuterio Quintanilla.

El trabajo rescata nombres de familias, de barcos y puertos en los que partieron durante la evacuación dispuesta por el Consejo Soberano de Asturias y León y el Gobierno vasco. Sin embargo, esta información procede de un éxodo organizado, porque como la investigadora Rosa Calvo y el historiador avilesino Pablo Martínez Corral explicaron, especialmente en los últimos días, la emigración fue “a la trágala y en plan sálvese quien pueda”, de ahí que estas cifras muestren una realidad incompleta, porque hay una parte de la que no existen registros por las autoridades, ya que no había tiempo para confeccionarlos y tal vez nunca se puedan reconstruir.

Un momento de la presentación del estudio FOTO: Alejandro Pérez

Durante las ponencias, mientras unos listados impresos circulaban para su consulta entre el público asistente, las investigadoras Rosa Calvo y Claudine Allende comenzaron a explicar las dificultades de su análisis. Por ejemplo, que a pesar del cruce de las fuentes, muchos de los listados de los barcos eran imprecisos o contenían errores en los nombres o edades de las personas a bordo. En todo caso, se relacionó al Bramdem y al Margaret Rose como dos vapores que salieron del puerto de San Juan de Nieva los días 21 de septiembre y 24 de septiembre de 1937, respectivamente, pero poseen datos de 146 barcos que marcharon de la región -y listados con más información de 8 de ellos- desde inicios del verano hasta la caída de Asturias a través de Candás, Luanco, Ribadesella o Gijón. Naturalmente, no todos culminaban un trayecto exitoso. Algunos no lograban alcanzar sus destinos en Francia, bien porque naufragaban, como el Aurora que levó anclas en Luanco, bien porque eran capturados, como sucedió con el Margarita, el Nuestra Señora del Carmen o el Vulcano que llevaban entre los tres, 1.000 huidos.

Además, existen historias de todo tipo, familias que subían a naves de las que bajaban sin haber zarpado porque su puesto lo ocupaba otra persona que les obligaba a dejarles el sitio pistola en mano, hasta otros casos como el de la familia Ramos Barril, unos metidos en un tren (en el convoy de los 927) y otros escapando en barco. También están quienes vivieron el desgarro de la separación de los suyos, a los que no volvieron a encontrar hasta pasado un año y medio, como Olga Álvarez Carrocera o la propia experiencia del último presidente de la República en el exilio, Maldonado, cuya esposa y padres partieron en el Stanmore. Aunque, según Calvo, los recuerdos tienen en común el miedo al buque Cervera, a los bombardeos y también se constataba un hacinamiento, con demasiados viajeros para la capacidad de la embarcación.

El estudio promete seguir enriqueciéndose a medida que vayan surgiendo más aportaciones no solo del colectivo organizador, sino también de los ciudadanos o de cualquiera de las entidades colaboradoras en el mismo, como la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), la Universidad de Brest, el grupo Mere 29, Amical de Mathausen, la  fundación Stiftung Ettersberg y siempre bajo la coordinación de la Universidad Roviri i Virgili y con sus dos directores, Ignasi Díaz y el gijonés Antonio Sánchez Muñoz. En octubre prevén volcar los datos en la página web el Grupo Eleuterio Quintanilla, con libre acceso para los interesados.

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2 COMENTARIOS

  1. Mi suegro tiene 94 años y goza de buena memoria. Nos dice que el y sus hermanos, partieron del puerto de S. Juan de Nieva en un barco Inglés runbo a Burdeos. Desde allí los trajeron para Cataluña y más tarde cruzaron la frontera francesa y los llevaron para Charleroi (Bélgica).

  2. Entre ellos hay que contar que un familiar originario de Cantabria abandonó la región asturiana en las fechas señaladas en el escrito. ¿Qué razones hubo? Unos pocos años antes algunos habitantes del lugar del familiar se dedicaban a la pesca furtiva utilizando embarcaciones a remo. La zona estaba vigilada por guardaríos que disponían de una pequeña embarcación a motor y arma reglamentaria de fuego. Poco antes de estallar la guerra se produjo una persecución que concluyó en los límites del pueblo. Parece ser que los agentes efectuaron algunos disparos que soliviantaron al vecindario que respondieron a pedradas e hirieron a alguien de la autoridad.
    Unos días mas tarde la GC realizó una rueda de reconocimiento y los afectados iban señalando a los participantes de la trifulca. Total que los señalados dieron con sus huesos en la Provincial de Santander, donde ya se significaban proclamas republicanas. Con el conflicto pasaron a Asturias en defensa de la República hasta su huida en barco hasta la costa de Noja donde desembarcaron cerca de sus casas. En el caso que nos ocupa se trataba, más bien, de una familia de derechas o de insignificancia política. Su hermano, mi padre, estuvo en los frentes de Aragón, Cataluña y Levante, o sea en la parte más violenta y se prestó voluntario para que su hermano menor se librara del conflicto. Nunca hubo entre ellos el menor roce y se querían con locura. Con Franco este tipo de pesca fueron más permisivas y llegado el momento mi abuelo tuvo que decidir quién tomaría las riendas del barco y las redes. Decidió que fuese mi tío. Hoy mi padre y mi tío, por decisión mía, comparten sepultura.
    Para los investigadores.

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