La lucha de los 11 de Mina Llamas recibe un multitudinario homenaje medio siglo después

Trescientas personas se congregaron en el auditorio de la Casa de Cultura de Mieres con motivo del estreno del documental “La Mina en Llamas”

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David Sánchez Piñeiro
David Sánchez Piñeiro
Graduado en Filosofía y doctorando en Investigaciones Humanísticas por la Universidad de Oviedo/Uviéu. Ha colaborado con medios como La Trivial, Atlántica XXII y El Salto.

“Por fin”. Estas fueron las dos primeras palabras que pronunció Manuel Luis García, conocido popularmente como “Lito”, en cuanto agarró el micrófono en el auditorio de la Casa de Cultura de Mieres y se dirigió con emoción a las trescientas personas allí presentes. Es muy probable que hace apenas dos años muchas de ellas desconociesen por completo la historia del encierro de 1967 en Mina Llamas que llevaron a cabo once mineros para protestar contras las listas negras franquistas y reclamar su derecho al trabajo. Lito siempre la tuvo muy presente, porque su padre fue uno de los protagonistas, -al igual que “Pin Pegarates” y Julio Bande, los dos supervivientes de aquel episodio histórico que le escuchaban atentamente desde primera fila del auditorio-, pero estaba convencido de que aquella hazaña olvidada de la clase trabajadora asturiana tenía que darse a conocer y llegar a mucha más gente. 

En septiembre de 2021 consiguió inaugurar, con la colaboración del Ayuntamiento de Mieres, una placa conmemorativa en Ablaña, justo delante del castillete de la mina donde se habían encerrado los mineros. A continuación se lanzó a por el más difícil todavía: dejar testimonio de su historia a través de un documental. Carecía probablemente de la más mínima base económica y técnica para llevar a cabo un proyecto de tal envergadura, pero ningún obstáculo se le podía interponer a alguien que hizo “el preuniversitario en Mina Llamas” y que “se doctoró en la Universidad Laboral de Nicolasa”, como él mismo bromeaba.

Lito era un viejo conocido del director asturiano Marcos Merino, pues había sido precisamente el primer trabajador al que entrevistó durante el rodaje de Remine, su documental sobre la huelga minera de 2012. Merino ejerció de conductor del acto y recordó que “la resignación es lo contrario de la lucha minera”, algo que puede aplicarse tanto a la combatividad de los mineros encerrados durante el franquismo como a la tenacidad de Lito para sacar adelante el proyecto y mantener viva su memoria. 

En el discurso previo a la proyección del documental, Lito se lamentó de la situación actual de unas cuencas mineras a las que se les pidió abandonar el carbón en beneficio del planeta, probablemente con razón, pero a las que a cambio no se les dejaron “ni migajas”, como cantaba Víctor Manuel. A pesar de ello, quiso compartir con el público el orgullo que siente cuando sale fuera y comprueba que ya no sólo se reconoce a Mieres por la mina o por la sidra de Requejo, sino también por su pluralidad y diversidad cultural, un logro indudablemente vinculado, según Lito, a la labor del concejal Juan Ponte.

El documental La Mina en Llamas está dividido en dos partes. La primera adopta la forma de una narración oral de un abuelo a su nieta, un cuento en el que aparecen cuevas, dragones, hadas, carbón y un “gran brujo enano”, encarnado por el dictador Francisco Franco. También se complementa con algunas escenas ficcionadas relacionadas con el encierro de los mineros y con la visualización de imágenes y documentos de archivo. La segunda parte se centra en los testimonios orales de los protagonistas, de sus familias y de otras personas relevantes o que tienen relación con la historia. Destacan dos testimonios: el de Francisco Naranjo, director de la Fundación Abogados de Atocha, que quiso estar presente en Mieres durante la proyección, y el de Miguel Bardem, hijo del director José Antonio Bardem, uno de los intelectuales españoles que enviaron una carta al gobernador civil Mateu de Ros -cuyo nombre Lito es incapaz de pronunciar sin colocar delante el adjetivo “infame”- protestando contra la represión hacia los mineros asturianos.  

Tras la proyección, el acto tuvo su colofón con la actuación musical de Anabel Santiago, que interpretó en directo dos canciones icónicas de su repertorio. En primer lugar, “A la madre del minero”, el tema de la histórica cantante de tonada asturiana Diamantina Rodríguez, que también forma parte de la banda sonora del documental. En segundo lugar, “Santa Bárbara Bendita”, el himno por antonomasia de la cuenca minera. En su intervención grabada, Francisco Naranjo había traído a colación la frase del poeta francés Paul Éluard, adoptada como lema por la Fundación Abogados de Atocha: “si el eco de su voz se debilita, pereceremos”. La reacción de las trescientas personas que abarrotaban el auditorio mierense, visiblemente conmovidas por el documental y levantadas de sus asientos para entonar colectivamente con voz orgullosa el “Santa Bárbara Bendita”, demuestra que el empeño estratosférico de Lito no fue en vano: hoy el eco de la voz de los once de Mina Llamas reverbera más fuerte que nunca y está lejos de perecer.

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