El empleo verde ya no es el “unicornio” de la economía asturiana

El sector de las renovables da trabajo ya a más de 5.000 asturianos y podría llegar a los 10.000 puestos en 2030.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

La transición energética destruye puestos de empleo en Asturies, pero también los crea, y a un ritmo creciente. El definitivo final del carbón y el cierre de las centrales térmicas acabaron con 1.100 puestos de empleo entre 2019 y 2020, según datos de Comisión de Evaluación del Impacto de la Transición Energética. Sin embargo, por esas mismas fechas en la comunidad las renovables ya estaban generando 5.300 puestos de empleo. Es decir, cinco veces más de los que había destruido la descarbonización. El empleo verde ya no es ni un “unicornio” ni una leyenda urbana alentada por los grupos ecologistas para dulcificar su defensa de la descarbonización. Según datos del Instituto de Trabajo Ambiente y Salud de CCOO, por tecnologías, la fotovoltaica generaría unos 1.8000 puestos de empleo, la eólica 1.400, la biomasa 1.200, el biogás 200 y la solar 700.

La comunidad, con una larga tradición fabril y una potente industria del metal, generaba ya en 2019 2.200 empleos en la fabricación de equipos y componentes para las tecnologías renovables. La construcción de eólica marina sería en este sentido el subsector más importante de la industria asturiana de las renovables, con una empresa líder a nivel mundial, Windard, ubicada en Avilés, y que fabrica parques eólicos marinos para todo el planeta. La empresa, del Grupo Daniel Alonso, con unos 500 empleos directos, concluye ahora un parque para el Mar Báltico y trabaja en otro en la costa este de los EEUU. El tirón de la construcción de materiales para la energía eólica repercute además positivamente en la buena marcha de la industria siderúrgica asturiana, el gran motor de la industria regional.

Trabajadores de Windar Renovables en el puerto de Avilés. Foto: Tania González

También en la comarca de Avilés se ubica Hiasa, que este mes lograba un millonario contrato con Iberdrola para la construcción de materiales para la energía fotovoltaica. La empresa, con 400 empleados, exporta productos a todo el mundo y tiene un centro de I+D+i propio en Cancienes, Corvera. Al igual que Windar, Hiasa destina importantes inversiones para la investigación e innovación en renovables.

“Según datos de 2019 las renovables generaban 5.300 puestos de empleo en la comunidad”

Este verano llegaban otras buenas noticias para la industria de las renovables asturianas. Por un lado el anuncio de EDP de una inversión de 2.500 millones de euros para desarrollar hidrógeno verde en Asturies, una tecnología todavía muy experimental. Por otro la apuesta de Duro Felguera por la construcción de eólica marina en el puerto del Musel. De salir adelante el proyecto podría llegar a crear unos 800 puestos de empleo. Casi 200 más de los que generaban las centrales térmicas asturianas. Precisamente en una de ellas, la de Lada, Iberdrola está valorando reconvertir sus instalaciones en un polo logístico y relacionado con las energías renovables. Asturies no es un lugar menor para la multinacional. La eléctrica tiene casi 500 millones de euros en contratos con empresas asturianas para el desarrollo de energías renovables. También HUNOSA, la histórica empresa pública de minería, se está reconvirtiendo a lo “verde”, con proyectos como el desarrollo de redes de calor a partir de geotermia o una planta solar en la escombrera de Pumardongo. Será uno de los mayores parques solares de Asturies.

Térmica de Lada. Foto: Iván G. Fernández.

La biomasa puede ser con el tiempo otro sector importante de empleo y riqueza para la economía asturiana. Según datos del informe “El potencial de las energías renovables y su industria asociada en Asturias”, elaborado por ISTAS, en 2019 la quema de residuos forestales ya generaba 1.200 puestos de empleo en Asturies entre el personal de las plantas, la cadena logística y de transporte y toda la mano de obra que trabaja en el monte. El año pasado además se creaba el Polo Tecnológico y Empresarial de la Biomasa en Asturias para fomentar el desarrollo del sector. Impulsado por HUNOSA, el polo agrupa a 30 empresas y entidades, entre ellas la Universidad de Oviedo. El proyecto estrella de la empresa pública es la reconversión de la térmica de La Pereda, Mieres, en una central de biomasa, un plan muy contestado por vecino y ecologistas, que temen que además de residuos forestales se quemen en la planta residuos urbanos, transformándose así por la puerta de atrás en la incineradora de basuras por la que siempre han apostado los gobiernos del PSOE.

Central térmica de Soto de la Barca, Tineo. Foto: David Aguilar Sánchez.

Para ISTAS el desarrollo de una industria local de la biomasa en el Suroccidente asturiano, el territorio más golpeado por la descarbonización, tanto por el cierre de las minas como por el desmantelamiento de la térmica de Soto de la Barca, Tineo, podría contribuir a la creación de empleo y a fijar población, a mantener limpios los montes y a rentabilizar su cuidado. Pellets Asturias, una fábrica ubicada en Santolaya, Tineo, produce ya 40.000 toneladas de combustible al año. La factoría, con 17 empleados, recicla serrín, astilla y otros subproductos de las podas de los bosques del Suroccidente asturiano. Sin embargo, el proyecto más ambicioso de la zona es con mucho la construcción de una central de biomasa en los terrenos de una antigua mina en Degaña. La idea, promovida por los ediles del PCTE, ha sido asumida por todas las fuerzas políticas con representación en el Ayuntamiento, de mayoría socialista. El concejo busca ahora los apoyos públicos y las inversiones necesarias para poner en marcha una instalación que estiman podría llegar a generar 400 empleos.

Central Térmica de La Pereda (Mieres) FOTO: Iván G. Fernández

Los planes de la UE para acelerar la transición energética alientan el optimismo para el sector asturiano de las renovables. Según el informe “Las tecnologías de energía limpia en las regiones del carbón: oportunidades de empleo y crecimiento” elaborado por el servicio de investigaciones científicas de la Comisión Europea, la industria asturiana de las renovables podría crear otros 4.000 puestos de empleo. Es decir, en torno a 2030, 10.000 asturianos podrían estar ya trabajando en la industria de las renovables. La región tenía aproximadamente ese número de mineros en la HUNOSA de finales de los años 90.

Junto a la fabricación de materiales para la exportación, ISTAS insiste en la necesidad de que las administraciones públicas asturianas se conviertan en impulsoras del desarrollo de las renovables instalando placas solares en los edificios públicas o contratando energía limpia para su funcionamiento. Las renovables, una parte del llamado empleo verde (reciclaje, rehabilitación ambiental, construcción bioclimática, agricultura y ganadería ecológicas…) pueden dar una vida a la industria y al territorio asturiano.

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