“El dinero público no llega a los usuarios ni a las trabajadoras del SAD, se lo llevan las empresas”

Carmen Diego, trabajadora y portavoz del Servicio de Atención Domiciliaria, señala los problemas del sector, en huelga desde el 16 de agosto.

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Marta Rogia
Marta Rogia
Periodista, abogada, guionista. Cinéfila y apasionada de la radio, a la que he prestado voz mucho tiempo. Continúo con mi búsqueda de la autenticidad mediante narraciones que nos conecten a través de la emoción.

Carmen Diego (Gijón, 1960) fue secretaria y presidenta de la plataforma sociosanitaria del SAD en Asturias y desde el estallido del conflicto laboral ha ejercido, junto con otras compañeras, su portavocía. Es también una de las trabajadoras afectadas por un conflicto que las enfrenta a la patronal e incluso a los sindicatos UGT y CCOO que negocian su convenio. En su lucha reivindican que se les tenga en cuenta para fijar unas condiciones laborales más justas y prosiguen con la huelga indefinida en todo el Principado.

Un salario digno es uno de los ejes de vuestras reclamaciones

Pedimos subidas salariales acordes con la inflación. No podemos ir por debajo del convenio estatal, que es el que marca los mínimos. Asimismo, este reconoce el plus de antigüedad en forma de trienios y quinquenios. El de Asturias, nada. Yo llevo treinta años trabajando y no tengo antigüedad.

Carmen Diego en Gijón. Foto: David Aguilar Sánchez

También hay problemas con las horas por exceso o por defecto, ¿no?

Sí, demandamos que se suprima la bolsa de horas. Esta implica que si trabajas más horas de las que requiere tu contrato por jornada, ese exceso se te paga a los seis meses; así, entre enero y junio, se regulariza en junio y se te abona. Pero ese tiempo no computa como horas extraordinarias ni como plus de productividad, no lo cotizas. Cuando vas al paro, si estás a media jornada cobras por las 20 horas, las otras solo cuentan para Hacienda. Además, el exceso tuyo y de la otra y de la otra impide que se completen las jornadas parciales. A esto hemos de unir que, igualmente, demandamos que se elimine el arrastre de horas. Se da cuando alguna trabajadora no llega a las horas de su contrato porque, por ejemplo, no le asignan usuarios o no tiene sustituciones, entonces le debe a la empresa ese tiempo. Así, si solo han cumplido 10 horas, le debe otras 10 horas a la compañía y entonces la mandan a trabajar en sábado, domingo o cuando quieran. Y ya procuran ellos que les debas horas para poder enviarte a sustituir compañeras en Navidad o verano.

“El desplazamiento lleva tiempo y en rural más, que existe mayor dispersión”

Esos encargos de trabajo pueden implicar moverse por Asturias, ¿el tiempo de desplazamientos computa?

Las condiciones en los distintos Ayuntamientos difieren no solo para las trabajadoras, sino también para los usuarios. En Oviedo, las dos Cuencas y la mayor parte de Asturias, los desplazamientos no los están contando como tiempo efectivo de trabajo y esta es una reclamación más, porque se le quita al usuario o a la trabajadora. Ellos cuentan: de 8 a 9 con fulanito, de 9 a 10 con menganito, pero no te puedes teletransportar ni tienes el don de la ubicuidad. El desplazamiento lleva tiempo y en rural más, que existe mayor dispersión. Además, las trabajadoras ponen su coche, que a menudo circula no por carreteras asfaltadas, sino por pistas y más de una se cayó por un acantilado. El mantenimiento tiene su coste y demandamos un monto. A veces tienen que pedir coche prestado, porque también detectamos que muchos contratos se vinculan a que se posea uno. El pago de 0,27€ por kilómetro, y más como está la gasolina hoy día, es ridículo.

¿Tenéis cuantificada la cantidad que solicitáis para esos gastos de mantenimiento que mencionas?

No, es un tema para estudiarlo, pero es una ventana abierta para negociar su inclusión.

Carmen Diego en Gijón. Foto: David Aguilar Sánchez

¿A quién reclamáis estas mejoras?

Nosotras requerimos el convenio a las empresas. Pero el SAD pertenece a la ley de dependencia y es de titularidad del Principado y los Ayuntamientos. Reclamamos que lo internalicen, bien que asuman su gestión directa bien que lo haga una empresa pública. Este servicio es el cuarto pilar del bienestar. Las empresas están llevándose todo el dinero público, todos los recursos. No llega a los usuarios ni a las trabajadoras. Tenemos un problema de futuro, de género y de cuidados. Ahora mismo, las empresas tienen dificultades con la contratación, no porque no exista personal cualificado, que hay 1.300 personas preparadas. Sin embargo, por la temporalidad, los sueldos, las condiciones, la gente lo deja. Y los jóvenes lo tienen muy claro. Pero además sucede que estamos ante una población muy envejecida y cuando se acaben los recursos públicos, pues nada, a meter en casa otra vez a las mujeres para que asuman los cuidados.

¿De cuántas personas afectadas estamos hablando?

De unas 3.000 personas. Somos casi todas mujeres, según un reciente estudio de la Universidad de Oviedo para este sector.

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1 COMENTARIO

  1. Es un diseño tan obviamente beneficioso para las empresas a costa de empleadas y usuarios, que no sé cómo no se les cae la cara de vergüenza al gobierno autonómico y ayuntamientos.

    Qué asco de empresarios a cargo de este servicio.

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