Barbón se desvía de Cofiño

El presidente de Gobierno impulsa por primera vez una agenda social que trata de re-conectarse a la agenda de Pedro Sánchez y Yolanda Díaz en España.

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y dirige el Centro de Interpretación del Cine en Asturias. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y el diario digital migijon. Colabora en la Cadena Ser. Su último libro, junto a Rubén Paniceres, se titula "Ceniza a las cenizas. David Bowie y la revolución visual de la cultura pop" (Ed. Rema y vive).

La política autonómica asturiana ha comenzado como un tiro, en el sótano de Fruela, con un debate sobre el estado de la región que, en su primera jornada, ha emplazado al presidente del Gobierno, Adrián Barbón, a un repaso del tercer año de su mandato y las propuestas que preñarán los próximos meses hasta el final de la legislatura. Por primera vez, Barbón ha puesto encima de la mesa una agenda social que incluye cheques bebé, ayudas para las familias que no puedan llevar a sus hijos a las escuelas de 0 a 3 años, topes a la tributación por el suelo rústico, además de unas cuantas deducciones fiscales y un incremento de las ayudas a la garantía energética. De la huelga de las trabajadoras del Servicio de Atención Domiciliaria y la deuda que mantiene el gobierno del Principado con las residencias de mayores, no concretó nada.

Sea como fuere, todas estas medidas tienen un marco político muy concreto: se engloban dentro del llamado reto demográfico que pretende poner freno a la pérdida constante de población que sufre el Principado de Asturias. Lo cierto es que, en un primer análisis, son medidas que se acercan más a un gobierno de perfil liberal con pulsiones socialdemócratas que a un gobierno esencialmente socialista dispuesto a fortalecer las bases del sistema de bienestar social asturiano ante las incertidumbres económicas que está generando la “guerra de la energía”.

“Uno tiene la impresión de que el gobierno de Barbón balancea según el día y la hora”

Todas estas propuestas ponen de manifiesto que la línea política marcada este lunes se desvía de la expresada por su vicepresidente, Juan Cofiño, el mismo hombre que hace unas semanas defendió la necesidad de inclinar las inversiones previstas en los próximos presupuestos hacia el lado de las infraestructuras, antes que hacia el lado de las necesidades sociales.

Después de la primera sesión del debate, uno tiene la impresión de que el gobierno de Barbón balancea según el día y la hora. En la primera sesión de este debate, el Presidente ha decidido tirar de la chequera para pergeñar un calendario social que convierte, con la solemnidad de los grandes momentos, el reto demográfico en un extraño fetichismo político antes que en un plan que permita definir las líneas maestras de la política social de los próximos años. El volantazo de Barbón hacia la izquierda se proyecta con la misma energía que lo hizo hace 9 meses con el Estatuto hacia la cooficialidad. Al mismo tiempo, parece que el presidente de Gobierno trata de re-conectarse a la agenda de Pedro Sánchez y Yolanda Díaz en España, otorgando protagonismo a unas medidas que se sitúan en eso que venimos llamando las políticas del vértigo, acciones coyunturales que se muestran insuficientes para ofrecer una solución constante y solvente en el tiempo a un problema estructural como lo está siendo la despoblación asturiana.

Y a todo esto, ¿cómo resolverá Juan Cofiño el reto demográfico? ¿Lo hará con más inversión en infraestructuras o con más inversión en políticas sociales? Probablemente la respuesta más honesta no la tenga él, sino la consejera de Servicios Sociales, Melania Álvarez.

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1 COMENTARIO

  1. Lo que no se ejecuta es mas que lo que plantean. Lo de Cofinho esta gracioso, pero es demasiado burdo. Falta “Son la izquierda” en la entradilla.

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