Foro Asturias: elogio de la ductilidad

Adrián Pumares refrendó su gestión como Secretario General y Carmen Moriyón fue reelegida presidenta por unanimidad en su quinto congreso.

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y dirige el Centro de Interpretación del Cine en Asturias. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y el diario digital migijon. Colabora en la Cadena Ser. Su último libro, junto a Rubén Paniceres, se titula "Ceniza a las cenizas. David Bowie y la revolución visual de la cultura pop" (Ed. Rema y vive).

Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, se define “dúctil” como algo propio de un metal que admite grandes deformaciones mecánicas en frío sin llegar a romperse, que se puede extender en alambres e hilos, que es maleable y puede batirse y extenderse, incluso, se dice de algo o de alguien que puede ser acomodaticio y también condescendiente.

Decíamos el jueves que la ductilidad será una de las palabras que marcarán este año la moda en los partidos, por no hablar de su supervivencia. Toda moda es la expresión superficial de aquello que sobrevive en el tiempo. Se busca partido regionalista que admita grandes deformaciones mecánicas en frío sin llegar a romperse, que se pueda extender a la mayor parte de los municipios, que sea maleable a las presiones, incluso que sea acomodaticio y condescendiente en las negociaciones con los demás partidos. Algo de esto se ha podido observar en el quinto congreso de Foro Asturias, celebrado en el rígido y aberrante Palacio Calatrava de Oviedo, donde se ha proclamado por unanimidad a Carmen Moriyón como su presidenta para los próximos cuatro años.

A lo largo de los cuatro anteriores, Moriyón, Adrián Pumares y Jesús Martínez Salvador demostraron ser dúctiles dentro de su propio partido. Sacaron a Francisco Álvarez Cascos de la organización, defendieron su representación parlamentaria en la Junta del Principado, rompieron la estrategia de otros partidos con la falsa negociación del Estatuto, mantuvieron la actividad municipal a pesar de la derrota que sufrieron en Gijón con Álvaro Muñiz como candidato, limpiaron a la organización de sus deudas y, a escasos ocho meses de las próximas elecciones autonómicas y municipales, han alcanzado la suficiente cohesión interna para disputar al PP el liderazgo del centro derecha.

Adrián Pumares durante la exposición de su informe de gestión, aprobado por unanimidad. Foto cedida por Foro Asturias.

Obviamente, Pumares aprobó su informe de gestión. Puede afirmarse que gracias a su labor en el Parlamento, ha logrado resucitar a un muerto. A priori, con dos escaños en el sótano de Fruela, puede resultar exagerado pensar en esta afirmación, pero lo cierto es que el margen de crecimiento de la organización, descabezado el PP tras la renuncia de Teresa Mallada en esta semana, les ofrece una carretera despejada para ser la alternativa política del PSOE si demuestran mantener el mismo grado de ductilidad que han tenido hasta ahora. Pumares observa los pocos meses de legislatura como una carretera desde la que despegar con un grupo parlamentario mayor y alcanzar una capacidad de maniobra superior de la que goza hasta ahora. Si mantienen el mismo grado de ductilidad Foro podrá ser la clave para cualquier negociación presupuestaria, para cada ley que se apruebe en el parlamento y también podrá ser la referencia del centro derecha sin topes para pactar con la izquierda.

A lo largo del congreso, resuelto en una jornada matinal de cuatro horas sin ninguna sorpresa y con 111 compromisarios aprobando por unanimidad el informe de gestión de Pumares y la renovación en la presidencia de Moriyón, se presentó un Foro muy regionalista, orientado hacia la diáspora asturiana y la juventud, convertida en leyenda urbana. Un quinto congreso que tomó como lema “Asturias, primero” para dejar perfectamente definido su espacio político, sin grandes apuestas programáticas y, sobre todo, celebrando la resistencia ante la desaparición que pudo conllevar la debacle electoral que sufrieron en los anteriores comicios. Todo siguió el guion marcado desde el año de su fundación: un discurso identitario, consciente de que ha madurado institucionalmente, ha resistido, goza de continuidad y puede jugar a varias cartas sin el peso de una dirección en Madrid y, sobre todo, sin el lastre de Francisco Álvarez Cascos.

Más que un congreso programático, fue un proceso que marca las líneas de su propia ingeniería política. Foro ha trazado dos líneas que siguen el paso de la nueva ductilidad. En primer lugar, su apuesta por la bicefalia como mecanismo que permita a un partido pequeño, ágil y con pegada, desarrollar la actividad municipal y parlamentaria de un modo más eficiente, en el terreno político institucional y en la calle. En segundo lugar, ha puesto en valor a los independientes, denominados por Carmen Moriyón como “candidatos cívicos”. Acostúmbrense a leer a partir de diciembre y enero candidaturas encabezadas o integradas por personas sin afiliación alguna, porque esa será otra manifestación más de la ductilidad de la nueva política que, dicho sea de paso, es bastante vieja, para ganar terreno en la representación política institucional.

Por lo demás, no se sabrá quién encabezará la lista de Gijón hasta ese plazo. Moriyón no esconde que está haciendo una reflexión personal, casi doméstica donde entran variables de orden familiar. El Ayuntamiento que se puede encontrar es más complejo y problemático que aquel otro que recibió de Paz Fernández Felgueroso, hace casi doce años. Si regresa, lo hará para recuperar la paz social, rebajar la crispación y asumir que no romperán los convenios firmados por otros. Aceptará gran parte de lo que ya se ha aprobado, aunque no sea lo que ella y Jesús Martínez Salvador hubiesen querido. Un ejemplo es que se respetará el Plan de vías, aunque la estación prevista hasta la fecha, no sea realmente intermodal.

Carmen Moriyón, durante su discurso tras ser elegida por unanimidad Presidenta de Foro Asturias. Foto cedida por Foro Asturias.

Ductilidad es, en términos políticos, capacidad para adaptarse sin romperse, tanto hacia dentro como hacia fuera, y sin lugar a dudas, se puede afirmar que Foro goza de esa cualidad de los metales que ha servido para consolidar el liderazgo de Moriyón y Pumares en su organización. Foro es un partido que participa de la misma ductilidad que lo hace el PSOE de Gijón, desde donde se ha hecho una apuesta clara por la bicefalia y ha visto en Luis Manuel Flórez “Floro”, otro independiente sometido en estos momentos a primarias, su mejor garantía para defender la continuidad de los socialistas en el gobierno de Gijón, inciando un proceso de cambio político que ha comenzado por apartar a su alcaldesa, Ana González, claro ejemplo de la importancia que está teniendo la ductilidad en la ingeniería de los partidos.

Con el quinto congreso, Foro inicia un curso acelerado de ingeniería política. Deberán determinar hasta dónde llega su grado de ductilidad y su ambición política traducida en iniciativas parlamentarias. El límite de la maleabilidad, tal y como marca la ciencia de los materiales, se alcanza cuando comienza la degradación de su propia resistencia e inicia una fase de colapso. No parece que ese vaya a ser el horizonte de Foro en los próximos meses, una vez que han extraído de sus estructuras las impurezas más inflexibles. Todo indica que renace un partido de centro derecha que toma el relevo de un PP roto y sin liderazgo. Estaremos atentos.

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