“El protocolo que firmamos en 2019 no recalificaba nada y preservaba íntegramente La Vega”

Ricardo Fernández, concejal socialista y candidato a las primarias, defiende regresar al acuerdo que el tripartito firmó con Defensa.

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Andrés Illescas
Andrés Illescas
Es periodista.

Ricardo Fernández (Gijón, 1969) es uno de los candidatos a las primarias del PSOE en Oviedo. Abogado, reconocido por su lucha contra la permanencia de los símbolos franquistas, así como por su batalla a favor del derecho a la eutanasia, ha sido concejal de seguridad en el gobierno de las izquierdas ovetenses, entre 2015 y 2019, y ahora lo es de la oposición.

¿Por qué se presenta ahora como candidato a la alcaldía?

Me parece que hay que darle una continuidad al proyecto que el Partido Socialista ha tenido en Oviedo ininterrumpidamente desde que se recuperó la democracia. No soy un rupturista ni un conservador, entiendo que la clave está en el equilibrio.

Usted ha estado en todos los frentes, eso le dará experiencia…

Tengo la experiencia en el gobierno y en la oposición. No me he dedicado prolongadamente a la política exclusivamente, tengo una vida profesional, y soy un militante más que quiere lo mejor para el partido y la ciudadanía.

Gente de su perfil, en otros partidos, se ha mostrado contraria al enfrentamiento en primarias, ¿usted no?

Yo no tengo ningún problema. Además a mi me parece muy saludable, por una parte creo que revitaliza la propia agrupación socialista y por otro lado me parece muy saludable que los militantes expresen su opinión y que se puedan involucrar en respaldar al que les pueda parecer es el mejor candidato.

Si no fuera el elegido, ¿se pondría a disposición de quien ganara?

Claro. Para mi lo primero es el partido. Lo llevo en el ADN. Son varias generaciones de mi familia comprometidas con el  proyecto socialista.

Usted es un hombre, aparentemente, de carácter tranquilo, justo lo contrario de lo que se estila en la política actual. ¿Cree que eso le puede restar opciones?

Procuro no perder la calma. Soy bastante discreto e intento estar tranquilo. Respecto a cómo afecta al votante, quiero creer y, personalmente creo, que lo que importa y lo que queda no es tanto el ruido, aunque a corto plazo pueda parecerlo, sino dejar alguna reflexión útil para los demás.

Viendo las movilizaciones que se están dando, parece que las elecciones llegan como agua de mayo para la ciudad. ¿Percibe una necesidad de cambio?

Oviedo necesita urgentemente un cambio de rumbo porque la ciudad ha quedado paralizada. La realidad que estamos viviendo es de inacción por parte del gobierno municipal. El problema es que esto se disimula con un triunfalismo incomprensible. Acabamos de verlo con los “ríos de gente” en las fiestas y una machacona propaganda. De todo lo que se ha vendido, tenemos muy poco realizado y, por experiencia, un mandato da para hacer unas cuantas cosas.

Oviedo ha quedado paralizada y se disimula con un triunfalismo incomprensible

Usted estuvo en el gobierno y se les acusó de no hacer gran cosa. ¿Qué pasó?

Nosotros cuando llegamos al Ayuntamiento nos encontramos con un cajón vacío de proyectos y lleno de pleitos. Tuvimos que comernos, y uso esta expresión porque fue así, el pleito del Bombé. Hablamos de mas de tres años litigando. Seguidamente nos comimos los más de 30 millones a pagar por Villa Magdalena en 2017. Luego, en 2018, tuvimos que asumir la cuestión del Calatrava, que supuso otros 19 millones a pagar. Nos tocó lidiar con lo peor de lo peor, soportar una situación publicitaria bastante negativa. Ahora yo creo y espero que se perciba esta inacción del gobierno, acompañada de un  continuo exceso verbal y propagandístico.

De esto se ha acusado mucho al gobierno, incluso desde dentro del propio partido, ¿por qué?

Es que no se salvan ni las redes sociales del Ayuntamiento. En los plenos, en las fotos que se publican por este medio, se recorta a la oposición. Se ha generado una confusión, incluso en los medios de comunicación, en los que no se habla de corporación municipal, sino de gobierno municipal.

Ricardo Fernández. Foto: Iván G. Fernández

¿Les preocupa que quienes ponen esos titulares que se leen mucho estén en su contra de cara a las elecciones?

Los ciudadanos tienen que percibirlo y darse cuenta. Tienen que tener una conciencia respecto a lo que es el progresismo y su importancia para la ciudad. No me refiero ni a izquierda ni a derecha, cada uno puede entender el avance desde un punto de vista político. La cuestión es la conciencia de que las cosas deben cambiarse a mejor y para todos.

¿Detecta un malestar real con el gobierno actual?

Sí, para mí es notorio

 Eso, ¿se traducirá en las elecciones?

Tengo que confiar en que así sea. Quejarse en internet o más concretamente en una red social como Twitter, genera un estado de opinión, pero si eso no se traduce en una movilización en las elecciones, serviría para poco.

Quejarse en Twitter genera un estado de opinión, pero si no se traduce en movilización en las elecciones serviría de poco

Siendo socialista tengo que preguntarle sobre proyectos apoyados por el gobierno regional socialista. ¿Usted cómo ve la Ronda Norte?

Creo que hay que valorar muy bien todas las variables que confluyen. Los costes y el impacto ambiental de la principal opción; y los costes de las opciones alternativas y su impacto ambiental. No comparto y, es más, me causan horror, las imágenes que aparecieron para ilustrar la vía que se está planificando. No me gusta un trazado de seis carriles con enlaces a diferentes alturas. También hay que valorar quien paga las cosas. Hay partes que pagaría el Estado y otras el ayuntamiento. Al no estar de acuerdo con algunas cosas, desde el PSOE local se han presentado alegaciones.

Pero, hay descontento…

Al margen de esas alegaciones, creo que el asunto genera tanta controversia y afecta a un elemento patrimonial fundamental, desde el punto de vista de la sensibilidad de los ovetenses como es el Naranco, que creo que hay que hacer una consulta popular. Hay que escuchar a la ciudadanía y ésta ha de tener la oportunidad de hablar. Además, habría que ver qué resultado da la ampliación de Nicolás Soria o las obras de Luis Oliver para valorar qué necesitamos exactamente en materia de tráfico.

Entonces, ¿usted no apoya tirar para adelante con el planteamiento de la Ronda Norte en los términos actuales?

Con esto no tengo ninguna prisa y creo que no hay que tenerla. Hay que medir y valorar muy bien. No se puede negar que hay un problema con la circulación y que no es algo puntual, sino que es una cuestión que se repite y que tiene que ver con un desarrollo urbanístico que se ha dado en el Naranco, encajonando zonas habitadas contra la falda del propio monte. Hay que medir bien las cosas, informar a la ciudadanía y dejar que ésta pueda expresar su opinión a través de un proceso participativo en el que los vecinos puedan valorar tanto el problema del tráfico como la afección a un entorno natural que aprecian.

Y sobre el protocolo de La Vega, avalado por el PSOE regional, ¿qué piensa?

Me parece que el Ayuntamiento no ha defendido sus intereses como debía, no me gustan las torres de 25 plantas, eso no me agrada. Creo que es muy bueno que las administraciones lleguen a acuerdos, que se entiendan, pero el Ayuntamiento podía haber defendido otra cosa. Nosotros firmamos un protocolo en abril 2019 que partía de la no necesidad de recalificar nada y de preservar íntegramente un patrimonio histórico de Oviedo, que tiene un valor que trasciende lo local porque es una de las últimas referencias que existen de patrimonio ligado a la Revolución Industrial. Si hubo la oportunidad de plantear ese protocolo en 2019, no entiendo que ahora sea inviable.

Según parece, si no se toca la estructura de la fábrica habría posibilidades de una cesión sin compra, ¿qué le parece esta opción?

Creo que el Ayuntamiento tiene que ser el titular, esta es mi posición. He sido concejal en el Ayuntamiento, concurro ahora a unas primarias y lo hago en el interés de Oviedo y para aspirar a ser candidato a la alcaldía. Para mi el interés de Oviedo es que el municipio pueda ser titular, no sé si en solitario o en su mayor parte de la fábrica. Tenemos que tener una capacidad de gestión sobre ella, más allá de ser el inquilino. El planteamiento de 2019 implicaba obtener la titularidad compensando al ministerio con suelo fuera del ámbito de La Vega, pero nunca se planteó problema con la posibilidad de un pago aplazado. Hablamos de Oviedo, el mismo municipio que tuvo que pagar 60 millones por Villa Magdalena.

¿Le preocupa chocar con Adrián Barbón, que ha apoyado el actual protocolo?

No. La administración autonómica del Principado ha defendido los criterios que le corresponden y podría haber aceptado también con otros planteamientos por parte del Ayuntamiento. Yo no hago hipótesis, tengo que defender lo que le va mejor a Oviedo y no me preocupa un desencuentro en este sentido. No revelo ningún misterio porque es lo que sosteníamos en el programa electoral de 2019. Hemos intentado que el Ayuntamiento de Oviedo, con Canteli a la cabeza, no dejara caducar el convenio de 2019.

¿Qué usos cree debería tener La Vega?

Entiendo que es un espacio de 120.000 metros en el que casi cabe de todo. Teniendo en cuenta que era un espacio industrial y no queremos que haya recalificación para convertirlo en viviendas, tenemos un campo de acción enorme. Lo primero sería el uso industrial relacionado con ciencias y tecnología. A esto habría que sumar el uso cultural o el municipal. Contamos con muchas referencias similares, no sería nada novedoso.

Dice que se encontraron el cajón vacío de proyectos cuando llegaron al gobierno, pero ustedes dejaron unos cuantos, ¿no es así?

Dejamos 104 proyectos y muchos pleitos resueltos. Ahora escucho decir “no arreglasteis el quiosco del Bombé y estuvisteis cuatro años. El otro día lo dijo Canteli en el pleno y yo le afeaba que no hablara del juicio que hubo que soportar. Nos encontramos sin proyectos con una administración bastante maniatada, con falta de personal por la política que se siguió hace unos quince años, y aún así se dejaron proyectos.

Pocos de ellos acabaron llevándose a la práctica, ¿cuáles eran a su juicio los más importantes para Oviedo?

-Es emblemático el Bulevar de Santullano, donde se rescindió la relación con la empresa de una manera completamente anormal. Salió el concejal de infraestructuras diciendo que no les gustaba e inmediatamente llegó a un acuerdo con la empresa omitiendo el proceso de resolución contractual. La voluntad simplemente era no hacer lo que habíamos proyectado. Nosotros habíamos convocado un concurso con un jurado técnico y sin presencia de cargos políticos. Se escogió un proyecto que había que acomodar a la zona.

Otro que sin ser una obra faraónica era importante fue la reordenación de las líneas de autobús, un trabajo que se hizo pensando en la movilidad, de consenso, que duró dos años y se llevo desde Infraestructuras, con las asociaciones de vecinos y grupos políticos. Se creaban líneas nuevas, una de ellas rápida, la famosa línea R. De eso no se supo más, al igual que de la tarjeta ciudadana con la que se buscaba actualizar,  modernizar la relación del ciudadano con la administración pública.

Ricardo Fernández. Foto: Iván G. Fernández

Igual aún están a tiempo con el bulevar, parece que el proyecto que se iba a hacer con fondos europeos podría no llegar en plazo…

Tengo mis dudas. Ya hemos perdido unos cuantos millones de euros, creo que casi la mitad de la financiación europea y no tengo seguridad de que lo que se pretende hacer acabe en los plazos marcados. Además, no tengo confianza en que se respetando una de las condiciones: los procesos participativos a los que obligaba la convocatoria de las ayudas. No se trata solo hacer y asfaltar, la UE exige que haya procesos participativos y aquí lo único que se ha hecho es enseñar unas infografías. Al gobierno local la participación le parece una fantasía, a lo único que están es a convertir Oviedo en una gran terraza.

Ya que lo cita, ¿qué le parece la nueva ordenanza de terrazas?

Esa ordenanza es un disparate jurídico, no está bien planteada. Además, no tiene ningún sentido cambiar una ordenanza “joven” para sustituirla por otra, teniendo en cuenta que el PP en 2015 defendió que estas ordenanzas tenían que ser consensuadas. En aquella se trabajó con los colectivos vecinales y grupos políticos para llegar a un texto que sufrió una pequeña modificación en 2016.  La nueva ordenanza se le ha encargado a un despacho para que la haga a medida, con la connivencia de un sector de la hostelería politizado que encaja con una parte de la patronal. Es un ordeno y mando y prácticamente la “terrazalización” de la ciudad. No tengo nada en contra de la hostelería pero todo tiene un punto de equilibrio.

Da la sensación que OTEA, Aluvisa o figuras como José Manuel López o Javier Lozano dictan lo que pasa en Oviedo, ¿es así?

Una de las cosas que defiendo, no sé si como rasgo diferencial de otros compañeros, es que el Ayuntamiento tiene que estar al servicio del interés general, no estar supeditado a determinados intereses y creo que ahora mismo está ligado a determinados intereses mercantiles o políticos que no son lo que quieren o benefician los ciudadanos.

El Ayuntamiento ahora mismo está ligado a determinados intereses mercantiles o políticos que no son lo que quieren los ciudadanos

¿Cuáles serían las líneas de su gobierno, en caso de llegar a la alcaldía?

La primera sería la social. El Ayuntamiento si esta dirigido por un socialista tiene que defender la justicia social y hacer políticas que conviertan en realidad la justicia social. Hablo de volcar recursos en los barrios, no pensar solo en la zona noble. Todo el municipio es noble y todos tienen derecho a las mismas ventajas. Por ejemplo, no puede pasar que nos queden las escuelas infantiles a medio gas porque el Ayuntamiento ni siquiera opta a las subvenciones del Principado. No puede ser que las bibliotecas Rurales queden cerradas sine die. Además de lo social, creo que hay que impulsar una revolución de la movilidad en Oviedo. Apostar por el uso de la bicicleta, no por estos ciclocarriles, inventos preelectorales para vender un titular, o carriles provisionales que se estrellan contra una papelera. Las chorradas que hemos visto y nos han convertido en el hazmerreir nacional. Hay que promocionar la utilización de otros medios de comunicación y ahí entra ese proyecto de las líneas de autobús que está muerto en un cajón. Cosas que hemos propuesto y no han ni escuchado, como la gratuidad del transporte para menores de 17. Por último, apuesto por reforzar la autoridad publica. La administración tiene que ser garante del equilibrio ente los distintos elementos que conviven en la sociedad, teniendo un peso y no permitiendo que las contratas o la iniciativa privada mal entendida impongan su ley.

En este sentido, ¿que haría con la policía?

El problema no son los agentes, la inmensa mayoría son trabajadores que desempeñan su función, en muchos casos ejemplarmente, jugándose el tipo o ejecutando una labor asistencial que no es conocida. Lo que sucede ahora, recuerdo que un pleno le dije al PP que habían convertido el cuerpo en una especie de Insula Barataria, es un retorno al pasado. Como concejal de seguridad puedes vivir muy bien si dejas hacer y no te preocupas, o si no ejerces la autoridad publica. El poder civil tiene que orientar la política de seguridad que se sigue, no se esta haciendo así y la consecuencia son episodios lamentables. El más grave es el del tiroteo de La Florida. No somos conscientes de la gravedad. Si en vez de quedar en un susto, a alguien le pasa algo, el daño a la imagen pública y la tragedia serían tremendos. Luego está esa sombra de sospecha permanente sobre los procesos de selección personal y sobre las contrataciones, que no debería existir.

La imagen de la institución también ha quedado algo dañada por escenas como el baile de Nacho Cuesta y las caras de Mario Arias en el Día de América, usted estaba allí, ¿qué le pareció?

No daba crédito, en ese momento quedé paralizado. Pensé, no puede ser verdad. Ojo, cada uno que baile con quien quiera, pero creo que un cargo publico… Nadie está libre de cometer errores, pero creo que un cargo debe guardar la compostura, porque representa a la ciudadanía y a la institución, que es muy importante. Eso hay que preservarlo.

¿A usted no le veremos entonces bailando si acaba siendo alcalde?

Me gusta mucho la música, la disfruto mucho, pero no debo ser buen bailarín. En todo caso, no me gustan estos espectáculos, lo haga un alcalde o un concejal en un sitio o en otro.

Este gobierno local, ¿ha acabado haciendo bueno al de Caunedo?

Creo que es fácil que haga bueno a cualquiera. A mí me parece el peor gobierno, el peor alcalde que ha tenido Oviedo. Ha generado conflictos con todo el mundo, haciendo declaraciones vergonzantes la mayor parte de las veces y ha denigrado la institución municipal.

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