Barzin o la soledad de los mirones

El músico canadiense presenta este miércoles en La Salvaje su último disco Voyeurs in the Dark

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y dirige el Centro de Interpretación del Cine en Asturias. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y el diario digital migijon. Colabora en la Cadena Ser. Su último libro, junto a Rubén Paniceres, se titula "Ceniza a las cenizas. David Bowie y la revolución visual de la cultura pop" (Ed. Rema y vive).

Las canciones de Barzin Hosseini recuerdan de alguna manera Matt Berninger (The National), están impregnadas de melancolía, una voz aterciopelada, atemperada por las distorsiones de una guitarra, los ritmos jazzy y una vocación eminentemente folky arrastrada de discos anteriores. Podría acompañar un film tan indie como noir y, de hecho, lo ha conseguido. A tanta melancolía se suma cierta mirada perversa, reflexiva y noctívaga, como la de ese yupi que acaba de llegar a la oficina después de cerrar todos los bares derrotado por el peso de la vida. El músico canadiense viene en formato banda a presentar su nuevo trabajo Voyeurs in the Dark (Monotreme Records, 2022) en una gira de 5 fechas que dará comienzo en la sala La Salvaje de Oviedo y continuará por San Sebastián, Reus, Zaragoza y Castellón.

Voyeurs in the Dark su sexto disco, es la evolución nocturna de folk de To Live Alone in That Long Summer. Si aquel era un discazo que sorprendía por su natural languidez, casi como si hubiera sido compuesto para una puesta de sol, este produce una inmersión hacia sentimientos más ambiguos, alternando canciones con temas instrumentales como Born Yesterday Born Tomorrow, Distant Memories o Golden Stairs. Por otra parte, su nuevo álbum es también un retorno a Notes to an Abssente Love afrontado con mayor madurez, como si el diablo se hubiera depositado en los detalles después de haber compuesto la siniestra e introspectiva banda sonora de Viewfinder, película británica dirigida en 2019 por Jason Yaomans. Tanto en un caso como en otro, Barzin parte de un hermetismo emocional que deriva hacia una melancolía elegante y decadente, con delicados y sutiles arreglos de sintel y algún que otro saxo que dotan de mayor profundidad y misterio a sus canciones.

Barzin. Foto promocional.

En Voyeurs in the Dark se nos relata a partir de 11 temas la imagen de un hombre que pone en tela de juicio sus sueños de un modo torrencial, movido acaso por esas ansias de una incipiente madurez en la que el ser humano cree ser consciente de haber rebasado el ecuador y se engaña a sí mismo consumiendo su fe en el tiempo que no está dispuesto a perder. Temas como Watching de su último álbum reverberan sonidos que remiten a Johnny Greenwood, melodías agudas, introspectivas, tristes, reactivas. Me pregunto qué extraño hermanamiento musical puede existir entre este LP y el último trabajo de The Smile de York y Greengood. Sea como fuere, el público no dejará de encontrar hallazgos como Knife in the water que nos sumergen en la imaginería onírica de Lynch: “There’s the dream of the burning house / There’s the face in the crowd / There’s the knife in the water”. Voyeurs in the dark es un álbum hermosísimo que sorprende en las letras tanto como en las estructuras de sus canciones y un ejemplo de esto es It´s Never Too Late to Lose Your Life. Ciertamente, nunca es tarde para escuchar a Barzin Hosseini, o sea, Barzin.

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