La ordenanza de las terrazas en Oviedo siembra el desorden

Basta darse un paseo por la ciudad para comprobar que las terrazas siguen ocupando espacios que no se corresponden con las ordenanzas

Recomendados

Antonio Díaz González
Antonio Díaz González
Forma parte del movimiento ciudadano "Imagina un Bulevar" y de la red Oviedo Sostenible.

Un nuevo frente se abre entre el Ayuntamiento de Oviedo y sus gentes, y de nuevo el sector de la hostelería está en la raíz del problema. En este caso, la desregulación de la ordenanza de terrazas causada por la pandemia, y el empeño del equipo de gobierno en imponer esta situación temporal como definitiva, está causando grave malestar entre asociaciones de vecinos y los colectivos con dificultades de movilidad.

La semana pasada se celebró una asamblea organizada por las asociaciones de Vecinos del Oviedo Antiguo; Vecinos de Gascona; Vecinos del Fontán; y Afectados por la movida, para exponer públicamente la situación, en la que también participaron como afectados diversos colectivos.

Nos explicaron en primer lugar que tenemos en Oviedo una ordenanza de terrazas ejemplar, acordada por todos los grupos municipales en el año 2015, y en la que colaboraron las asociaciones de vecinos, de discapacitados y de personas con dificultades de movilidad. Nos recordaron las medidas novedosas que incluía, como la separación de las mesas de las fachadas para facilitar la circulación de invidentes y sillas de ruedas, y también nos informaron de que habíamos sido merecedores de distinciones y financiación europea por la inclusión de las recomendaciones de organismos internacionales. Es una alegría saber que fue posible llevar a cabo políticas inclusivas mediante el diálogo y con aprobación de todos los grupos políticos municipales.

Pero no duró mucho la alegría. Llegó la pandemia y, como solución temporal, se permitió la ocupación de espacios mucho más allá de lo previsto. Es evidente que había una urgencia y una necesidad de adaptarse a la nueva situación, pero ya la urgencia no existe, y la situación ni es nueva ni extrema, así que sería de esperar la recuperación de la normalidad. Sin embargo, basta darse un paseo por Oviedo para comprobar que las terrazas siguen ocupando espacios que no se corresponden con las ordenanzas.

Las asociaciones convocantes nos explicaron que el Ayuntamiento de Oviedo está modificando permanentemente las medidas, en un esfuerzo para evitar la vuelta a la regulación existente, ésa misma que fue fruto de consenso de todos los grupos, con medidas difíciles de entender, que han sido denunciadas de forma reiterada, hasta lograr una sentencia del Tribunal Superior de Justicia en la que se anulan las medidas temporales, y obliga a recuperar la situación previa a la pandemia. Lamentablemente no se ha conseguido la imposición de medidas ejecutorias, de modo que mientras el Ayuntamiento mira para otro lado, algunos hosteleros despliegan sus mesas con total impunidad.

En esta ciudad somos muchos los que disfrutamos de los espacios que brindan las terrazas, y va dentro del carácter de los carbayones pasar tanto tiempo como nos es posible en la calle. Pero también somos conscientes de las dificultades que sufren las personas con dificultades de movilidad para transitar por el maremágnum de terrazas, mesas y asiduos de la ventana del chigre. Y no sólo las personas con dificultades de movilidad, ya que todos los que en alguna ocasión caminamos con prisa, sabemos que hay calles por las que es mejor no pasar. El Oviedo Antiguo es un ejemplo, con calles como Gascona, Cimadevilla y San Francisco, pero también en otras áreas de la ciudad, desde la Avenida de Galicia a Bermúdez de Castro.

Lo que no se puede aceptar es la imposición de las condiciones de un pequeño grupo de hosteleros que, arrimándose a la sombra de su asociación, aprovechan para incumplir una reglamentación vigente, con la participación del propio Ayuntamiento mediante el abandono de sus funciones, en clara connivencia, al tiempo que asistimos al abandono de su cometido por parte de la Justicia, que es, y siempre ha sido, impartirla y hacerla cumplir. Sin medidas para obligar a su cumplimiento, ni leyes ni reglamentos tienen ningún valor.

Las noticias que nos trasladaron los convocantes, con ser preocupantes, no se quedaron ahí, sino que también nos informaron de que el Ayuntamiento está redactando una modificación de la ordenanza, ésa misma consensuada y premiada, con la que pretende normalizar la situación actual. Con sorpresa escuchamos cómo nos dicen que la nueva ordenanza en tramitación pretende romper todos los acuerdos y consensos que incluía la anterior, y no sólo eso, sino que su tramitación está siendo un juego de trileros y tramposos, con presentación de propuestas que difieren de las que se presentan en pleno, y argucias y ocultamientos que no somos capaces de comprender, pero que han sido recogidas en intervenciones de los grupos políticos en el pleno.

Es en este sentido en el que debemos destacar la presencia, en esta asamblea,  de concejales de toda la oposición, que recordaron la especial tensión y discrepancias que se produjeron en el pleno en el que se debatieron las medidas que se pretende establecer, y que van desde la ampliación de las terrazas más allá del frente del local de hostelería, la inclusión de espacios de aparcamientos y zonas de carga y descarga para terrazas, o la ampliación hasta zonas separadas de los locales, incluso para locales de actividades diferentes de la hostelería, así como la previsión expresa de excepciones que, por supuesto, no se detallan.

El comentario general de los convocantes es que se pretende modificar la reglamentación incluso con conocimiento de su ilegalidad, de modo que estará en vigor tiempo suficiente para beneficiar a algunos hosteleros, dado los tiempos que, lamentablemente, maneja la Justicia. Y aunque a muchos de los asistentes nos parece imposible esta actitud por parte del equipo de gobierno, no debemos olvidar que Oviedo fue ejemplo de reglamentos municipales que incumplían las leyes generales, y que tardaron muchos años en ser anulados por la Justicia.

Es sorprendente que, en nuestro Estado de Derecho, puedan plantearse dudas razonables sobre las intenciones de nuestros representantes políticos, que nos hacen sospechar que sus intenciones pasan por saltarse las propias leyes que están obligados a hacernos cumplir. Pero cuando observamos un equipo municipal que entrega una calle pública a una empresa constructora para su edificación, no nos queda más remedio que aceptar la verdad.

La política local traspasa los límites del filibusterismo, y empieza a recordarnos el peor caciquismo del siglo XIX, en pleno XXI, casi no se nota el cambio.

Esperemos que la presión social y la de los partidos de la oposición, en este caso unidos en bloque, haga cambiar de postura al equipo de gobierno y cierre pronto y rápidamente este nuevo frente de enfrentamiento con la ciudadanía. Sería una lástima que, tras el mandato municipal con menos desarrollo legislativo, los pocos cambios introducidos sean negativos para la ciudad y traigan consigo farragosos procesos judiciales, con su vicealcalde que fue decano del Ilustre Colegio de Abogados de Oviedo, y habiendo recibido del Consejo de la Abogacía la Gran Cruz al Mérito en el Servicio de la Abogacía. Quizá por erigirse en gran promotor de la litigiosidad.

Actualidad

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí