Cónsul honorario: una actividad no siempre honorable

Sin apenas atribuciones, el cargo tiene algunos privilegios legales que lo hacen muy atractivo para quienes se dedican a negocios poco éticos.

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Bernardo Álvarez
Bernardo Álvarez
Graduado en psicología y ahora periodista entre Asturias y Madrid. Ha publicado artículos en ABC, Atlántica XXII, FronteraD y El Ciervo.

La Fundación ProPublica y el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, conocido por la revelación de los Panamá Papers, acaban de publicar la investigación Diplomacia en la sombra, en la que desvelan cómo, en ocasiones, el crimen organziado y la diplomacia son mundos más cercanos de lo que se piensa. En el trabajo han participado más de 150 periodistas de 46 países distintos, entre ellos España. En nuestro país son El País, La Sexta y El Periódico de Cataluña los medios que han participado en el desvelamiento de esta diplomacia sombría.

La investigación ha elaborado por primera vez una base de datos de todos los cónsules honorarios de otros países que viven en España. El Ministerio de Exteriores tiene registrados en España hasta 499 diplomáticos honorarios repartidos en 63 municipios de todo el país. Reino Unido, Francia, Noruega, Italia y Dinamarca son los países con más representantes de esta clase en nuestro país. La ciudad que más cónsules honorarios reúne es Barcelona, con 58, seguida de Bilbao y Valencia, con 38 en ambos casos.

Un cónsul honorario es un civil que ejerce como representante de un determinado país, del que no tiene por qué tener la nacionalidad (a diferencia de lo que ocurre con los diplomáticos de carrera, que deben tener la nacionalidad del país al que representan). Estos representantes no tienen competencias diplomáticas ni perciben ningún dinero por ejercer este cargo, pero sí disfrutan de ciertos privilegios que los sitúan en una suerte de limbo legal.

Los cónsules honorarios tienen derecho a la inviolabilidad de los documentos depositados en su oficina consular, la que, por cierto, estará exenta de “de todos los impuestos y contribuciones nacionales, regionales y municipales, salvo de los exigibles en pago de determinados servicios prestados”, según lo establece la Convención de Viena sobre las Relaciones Consulares. Su valija consular está protegida, y no puede ser abierta ni retenida, salvo que el país representado dé su permiso a las autoridades del país receptor.

Además, estos representantes no están sometidos “a la jurisdicción de las autoridades judiciales y administrativas del Estado receptor por los actos ejecutados en el ejercicio de las funciones consulares”, y gozan de otros privilegios penales. En caso de ser arrestados, su detención debe ser comunicada “sin demora al jefe de oficina consular”. Si se abre un procedimiento en su contra, las diligencias deben practicare “con la deferencia debida a ese funcionario por razón de su carácter oficial”.

Esto ha ocasionado que la figura de cónsul honorario haya servido como refugio legal a políticos y empresarios, o que haya sido utilizada para enriquecerse ilícitamente o participar en otras actividades delictivas. Esta investigación ha documentado 29 casos de cónsules honorarios en España, y de nuestro país en el extranjero, que han tenido problemas con la justicia. En todo el mundo son en total 550 cónsules honorarios los que se han visto implicados en toda clase de escándalos y delitos que incluyen la estafa, el narcotráfico, el contrabando, la estafa e incluso el apoyo a grupos terroristas.

Cónsules honorarios en Asturias

En Asturias hay en total trece cónsules honorarios: ocho de ellos en Gijón y cinco en Oviedo. Entre ellos se encuentran representantes de algunos de los países con más nacionales residiendo en Asturias (Rumanía, Marruecos o Paraguay), pero faltan representantes de otras naciones con comunidades muy numerosas en la región, como Ecuador o Colombia. Sin embargo, hay en Asturias cónsules honorarios de países con comunidades mínimas o inexistentes, como Finlandia, República Checa o Países Bajos.

Los cónsules honorarios más veteranos de la región pertenecen a la familia Alvargonzález Figaredo, una de las más ricas de España gracias a la naviera Ership S.A. Juan Alvargonzález Figaredo es representante de Países Bajos en Gijón desde 1995, y Romualdo Alvargonzález Figaredo, presidente de la empresa, es cónsul de Finlandia en la misma ciudad desde 1998.

También tiene vinculaciones con el tráfico marítimo Sofía Paquet Zorrilla, cónsul de Francia en la ciudad. La familia Paquet Zorrilla es propietaria de las sociedades Paquet Marítima SL y Paquet Aduanas SL. Lo mismo sucede con Jesús Gutiérrez Rodríguez, cónsul honorario de México y primo del armador Antonio Suárez, presidente de Grupomar.

El cónsul de Panamá en Gijón es el también empresario José Blasquiz Moreno, presidente de Atox, una empresa de servicios de almacenaje. Luis Castaño Molina es presidente de Bulteck Mining System SL, una empresa dedicada a la fabricación de equipos y sistemas industriales, fundamentalmente mineros, y cónsul honorario de República Checa.

En Gijón están establecidos además el médico y empresario Javier Marqués Flórez, cónsul de Paraguay y Vilmos Tóth como representante de Hungría

En la capital de Asturias aparecen nombres conocidos de la empresa y las finanzas como cónsules honorarios de países extranjeros. Jacobo Cosmen, presidente de ALSA, es cónsul honorario de Marruecos desde el año 2005. La empresa de autobuses opera en el país árabe desde 1999, y es adjudicataria del transporte urbano de Marrakech, Tánger y Agadir.

Pablo Gerardo Junceda Moreno es director general del Banco Sabadell en Asturias y, desde una fecha indeterminada, ejerce como cónsul en Oviedo de Malta. El abogado Santiago Estrada Azcona, presidente del despacho Velae Group, establecido en Madrid, es el cónsul de Rumanía en la capital asturiana. José Castro Alonso, presidente de Friobas Basilio, es cónsul de Costa de Marfil y el abogado Paolo Augusto Ercolani lo es de Italia.

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