Convocatoria por Asturias: entre sublimes y modernos

Los líderes de la coalición ya están pensando en términos de gobernanza y no de fuerza parlamentaria

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

En ocasiones, se percibe la sensación de que IU en Asturias celebra con más entusiasmo aquello que ha conseguido derribar, en detrimento de aquellas otras políticas que ha conseguido construir. Expresa con más énfasis lo que ya no existe (la incineradora), antes que las medidas sociales que ha conseguido introducir en los sucesivos presupuestos regionales. Ella misma se marca sus propios topes, reivindicándose como el partido a la izquierda del PSOE, cuando debería reafirmar su capacidad resiliente, su energía propositiva (atenta a su época y a la Europa que le ha tocado vivir), y realzar la calidad de su gestión en los municipios que gobierna. IU es más izquierda cuando habla a través del BOE o se identifica con la gramática del BOPA.

Cada partido tiene sus propios procesos políticos y ambos convergen en un mismo gobierno. Es probable que los líderes de la coalición estén empezando a pensar en términos de gobernanza y no en términos de fuerza parlamentaria. Pero antes, IU debe desembarazarse de los tropos que han condicionado su acción política y poner en práctica los mecanismos que han permeado con desenvoltura su programa en los movimientos sociales y en la ciudadanía. Acertaba Alejandro Suárez este sábado al afirmar que su brújula social está en las CCOO. El tiempo ha demostrado que su estructura es sólida, su interlocución, eficaz, su extensión, constante. IU debe trascender electoralmente más allá de los contornos de la izquierda, dijo durante su intervención. Quédense con esta reflexión que debería servir de leit motive.

La inercia marcada por las últimas encuestas, en especial la elaborada por 40db para el diario El País, pronostica que SUMAR alcanzará los 62 diputados en su horquilla alta, a un año escaso de las próximas generales. La potencia electoral de Sumar puede ser aún mucho mayor, según la velocidad de la centrifugadora legislativa del gobierno de Pedro Sánchez y la resistencia democrática de nuestras instituciones. El acierto, quizá, de Yolanda Díaz es que ha sabido en gran medida gestionar las políticas de las necesidad, sin dejar de lado las políticas del deseo. La clase obrera y los menos favorecidos también tienen deseos, sueños y hay que saber construirlos en un imaginario colectivo donde quepa también el verbo gobernar.

Momento del acto de IU en Castrillón. Foto de Enrique Gallart.

¿Lo sabe hacer Ovidio Zapico? La última Convocatoria por Asturias congregó en Castrillón a un centenar de cuadros políticos de la coalición asturiana junto a representantes institucionales de Podemos, entre ellos Covadonga Tomé, su próxima candidata, los diputados Nuria Rodríguez, Rafael Palacios y Daniel Ripa, junto a representantes de micro-partidos de escasa representación institucional como Más Asturias, PCA, IA o Verdes-Equo. Este último encuentro debería haber sido el pistoletazo de salida de SUMAR, una interpelación directa a quienes están llamados a construir un espacio que tenga la ambición de gobernar desde la izquierda, sin apriorismos ni coordenadas previas del campo de juego. Sin embargo, Ovidio Zapico se ha quedado en una insinuación, a la espera de que en Podemos se calmen las aguas. Podemos acudió a la cita como observador del encuentro, buscando sintonías, ecualizando los altavoces de sus respectivas organizaciones para tratar de poner en marcha un proceso que nadie se atrevió a llamar por su nombre: “SUMAR”. La ausencia de Alba González y Sofía Castañón conforman un hiato en el verso de la izquierda que pretende aunar fuerzas, voluntades y programas. Quienes están dispuestos a conformar ese dialogo entre fuerzas y ese proceso de escucha se encuentran con un obstáculo mayor: Sofía Castañón.

No hay mucho más tiempo para que una plataforma como la de Yolanda en toda España encuentre su correlato en Asturias. Las elecciones de mayo se acercan y es necesario que unos y otros sincronicen sus relojes, rebajen su soberbia y se miren de igual a igual con el ánimo de llegar a un gobierno. IU en Asturias ha sabido gestionar las políticas de la necesidad, pero no acaba de ser beligerante a la hora de proponer las políticas del deseo. SUMAR ya interviene en el relato de la socialdemocracia como fetiche entre los votantes de la izquierda que, incluso el socialismo municipal, ha asimilado como propio ante los próximos comicios.

Finalmente, IU de Asturias debe dibujar el contexto global sin perder un ápice de ambición. Este viernes y, probablemente, el próximo lunes, el poder legislativo sufrirá el intervencionismo del Tribunal Constitucional con un nuevo empellón que roza el golpismo, algo inédito en la historia de la democracia española desde que un guardia civil adornó con plomo los techos del Congreso de los Diputados. El yolandismo ha logrado convertir la política institucional en un valor atractivo para los votantes de izquierda. Ovidio Zapico debe poner en valor la tranquilidad democrática de las instituciones asturianas, su capacidad para el diálogo y la propuesta, dentro del gobierno y también fuera y, en especial, con Podemos. Debe hacerlo ya, porque las elecciones no esperan.

Hay que ser absolutamente modernos, decía Rimbaud. No como una frivolidad, sino como la capacidad de estar atento a la novedad y saber qué hacer ante el abismo de lo incierto. Eso es ser modernos. Atrapar el deseo de una época. Baudelaire, por el contrario, afirmaba que había que ser sublime sin interrupción, algo imposible en el arte ni mucho menos en la política. Entre sublimes y modernos, entre Rimbaud y Baudalaire, se hace soluble el verbo Sumar en el seno de la izquierda. Estaremos atentos.

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