Una pareja lesbiana renuncia a llevar el chigre de Faedo por el “acoso machista” de algunos clientes

Carol y May han iniciado una colecta para tratar de recuperar los 4000 euros invertidos en el establecimiento.

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Redacción Nortes
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Te contamos lo ocurrido centradas en la periferia.

Carol y May son una pareja lesbiana que, desde hace algo menos de un mes, tienen la adjudicación del chigre de Faedo, en el concejo de Cudillero. La pareja, ilusionada con el proyecto, solicitó un préstamo de 4000 euros para afrontar los gastos del acondicionamiento del espacio.

Poco después abrieron inauguraron el chigre, pero la experiencia no era la esperada: “Desde aquel día en adelante, ir al chigre era soportar acoso machista por parte de la clientela, que se negaban a entender que somos pareja”. En apoyo a la pareja, la presidenta y uno de los vocales de la asociación de vecinos publicó un comunicado en redes denunciando “un claro episodio de violencia machista”.

Según se lee en el comunicado, Carol y May “han sido víctimas de un acoso brutal por parte de un grupo de malnacidos babosos que, después de cenar, han estado diciéndoles todo tipo de comentarios asquerosos, mirándolas de arriba a abajo constantemente de manera lasciva, intentando bailar con ellas, molestándolas en la barra buscando rozarse con ellas e incluso alguno pasando al otro lado de la barra, con la excusa de tirar algo a la basura y así poder mirarlas mejor y buscar el roce”.

Y continúa así el relato: “El punto más grave de la noche llegó cuando uno de los sujetos empezó a decir que pronto le devolverían la licencia de armas y que le pegaría un tiro al perro de estas chicas, incluso amenazó con pegárselo a una de ellas, diciéndole que sabía dónde vivían”.

Luego una pareja de vecinos salió en defensa de las chicas, mientras que “los demás no hicieron absolutamente nada…Unos estaban muy a gusto con la situación…Otros se reían con los comentarios… Alguno les llegó a decir que la hostelería es así y que les tocaba aguantar… Otro que si echaban a su amigo que no volvía más por allí… Y otros se levantaron y se fueron en un claro acto de cobardía”.

 El resultado es que Carol y Mai han decidido dejar el bar. Por los nervios y la ansiedad no pudieron abrir el domingo y, a solo quince días de empezar, han optado por abandonar: “Sí, hemos decidido con todo nuestro dolor que nuestro viaje acaba aquí, pues nuestros proyectos se han visto truncados por indeseables”.

Ahora, con una deuda de 4000 euros, la pareja ha abierto una colecta en Go Fund Me para intentar recuperar la inversión. “La vida idílica de un pequeño pueblo pronto ha quedado en meros borradores que eliminar de nuestras vidas. Porque el daño ya está hecho. Porque la justicia sigue fallando. Porque nadie tendría que estar con miedo en un lugar que llamaba hogar”, lamentan.

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