2022, Trilce, un año Vallejo

Concluye el aniversario de Trilce con la publicación de Cesar Vallejo "Hay golpes en la vida", en edición de José Luis Argüelles.

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

Antes de que termine 2022, es obligatorio recordar el centenario de Trilce, aquel retorcimiento de la poesía que fue penetrando en nuestro pensamiento, hasta llegar a considerarlo hoy como una obra fundamental de la literatura. Trilce es a la poesía lo que el Kid A de Radiohead es hoy a la música de este siglo. Se puede afirmar, sin ambages, que los versos de Cesar Vallejo continúan siendo un revulsivo lingüístico, una hazaña literaria, tan lacerante como conmovedora, que sigue vigente.

El poeta y periodista José Luis Argüelles recupera en Cesar Vallejo. Hay golpes en la vida (Impronta, septiembre de 2022) una antología que recorre la obra poética del escritor peruano, considerado junto a Pablo Neruda y Vicente Huidobro, miembros de lo que algunos se han atrevido a llamar la Generación del 27 hispanoamericano. En el prólogo, además, se encarga de explorar la magnitud y misterio literario que siempre acompañó la vida, no tan errabunda, de Vallejo: “Su revolución poética resulta asombrosa si tenemos en cuenta que en poco más de dos décadas se desembaraza de las ligaduras modernistas, de una versión personalísima de la vanguardia de entreguerras y, finalmente, ensancha su voz lírica a partir de un humanismo radical, crítico y de mirada compasiva”.

El periodista y poeta José Luis Argüelles.

Vallejo vino del modernismo a practicar una suerte de poesía del desvalimiento, entreverada de indigenismo, una erótica nueva, oscura, dolorosa y un paradigmático nuevo orden gramatical que otorgaba al idioma nuevas formas de expresión, embarnecidas del mismo hermetismo que cuatro siglos antes había florecido con Góngora. Sólo que el barroquismo telúrico y mistérico de Vallejo es callejero, inundado de pobreza, cárcel, miseria, tedio, guerra, revolución y lejanía, como si la mala suerte se hubiera instalado en su vida e hiciera que su obra, por breve, se realzara sólo tras su muerte.

Afirma Argüelles en su prólogo que en Trilce, “Vallejo trabaja en el libro más importante que ha dado la vanguardia poética en español. Su nueva escritura es hija de la buscada libertad creativa, conceptual”. Ciertamente, cuando Vallejo publica aquellos versos, nadie comprende nada, ni mucho menos considera que el peruano haya alcanzado “una revolución lírica”. Es un raro, es un comunista, es un juez de paz, es un periodista, es un extranjero, un exiliado, un solitario, pero hoy el poemario es, efectivamente, una alucinación subversiva que alumbró un discurso lírico novísimo y descubrió una musicalidad distinta, basada en la fragmentación del ritmo y del verso, descolocando al lector en el tiempo, en la persecución denodada de una nueva sonoridad del español, con su personalísima forma de acentuar, forjada entre signos que parecían romperse en la lengua, desde un rigor y una técnica inusitadas, como si, al igual que Picasso en la pintura, lograra dominar las formas del idioma adaptándolas a su instinto, alcanzando una absoluta soberanía sobre todas ellas.

Cesar Vallejo. Hay golpes en la vida. Antología poética a cargo del periodista y poeta José Luis Argüelles.

Aunque su obra es breve, apenas cinco poemarios, escribió más de lo que parece, mientras esperaba a la muerte desde un café, en un París con aguacero. Argüelles recorre sus primeros pasos modernistas y su influencia de Rubén Darío, heredado en Los heraldos negros (1918). La antología incorpora Trilce (1922) donde el poeta dinamita el español, e incluye Otros poemas y Los Poemas humanos (escritos entre 1931 y 1937), una auténtica sinfonía verbal construida sobre el andamiaje de una nueva lógica lírica. Su obra culminará con España, aparta mi de este cáliz, escritos entre 1937 y 1938, un fresco de la guerra civil española militante, obrerista, bélico y apasionado que representa el esfuerzo de la España republicana por resistir al fascismo desde la trinchera, desde las fábricas y desde las casas.

Vallejo murió en París, como predijo, un 15 de abril de Viernes Santo, gris y lluvioso de 1938. Visitó la España en guerra en dos ocasiones, durante la primera semana de diciembre y en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura. El libro editado por José Luis Argúelles es un buen motivo para celebrarlo y seguir recordándolo como el hombre que revolucionó la poesía, desde un subjetivismo que no le impidió abrazarse al marxismo a la República. Como afirma nuestro periodista, “su obra ha dejado una profunda influencia en sucesivas generaciones a un lado y otro del Atlántico. Poeta «fuerte», de la estirpe de Quevedo, impuso su voz a las de las corrientes literarias o estéticas de su tiempo (del indigenismo al surrealismo) con una escritura en la que todos los «golpes» de la vida tienen su cauce y expresión en unos versos que nos emocionan por su vigor y su verdad”.

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