Los tópicos que desmonta un año de Reforma Laboral

2023 arranca con el desempleo más bajo desde 2007 y el descenso a mínimos históricos de la temporalidad: del 24,6 al 17,5%.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Se cumple este mes un año de la entrada en vigor de la Reforma Laboral pactada por gobierno, sindicatos y patronal, y las predicciones de los más agoreros no se han cumplido. España ha creado empleo a pesar de un 2022 difícil, marcado por la inflación, la invasión de Ucrania y la incertidumbre económica. El mercado laboral ha terminado 2022 con 471.360 afiliados más que un año antes, llevando el total de ocupados a 20,29 millones, mientras que el paro ha descendido en 268.252 personas, hasta los 2,83 millones, la cifra más baja desde 2007.

Ni el Banco de España, ni la derecha, los medios de comunicación y sus expertos afines acertaron en sus pronósticos sobre la hipotética destrucción de puestos de empleo con la nueva legislación. El desempleo estaba bajando en 2021, con la normativa del PP todavía vigente, y los cambios legislativos introducidos por el ministerio de Yolanda Díaz, orientados a fomentar la estabilidad en el empleo y a reducir la contratación temporal, no desincentivaron la contratación. Las razones están en una economía que ha seguido creciendo a lo largo de todo 2022, aunque con un cierto enfriamiento en la segunda mitad del año. De acuerdo con los datos facilitados este martes por el Ministerio de Trabajo, en diciembre el paro descendió en 43.727 personas en relación con el mes anterior: prácticamente la mitad que en diciembre del año pasado cuando se redujo en 76.782 personas.

Trabajadores de hostelería. Foto: Alisa Guerrero

Para Diego Álvarez, profesor de Derecho del Trabajo en la Universidad de Oviedo/Uviéu, frente al tópico neoliberal de que el abaratamiento del empleo produce de manera automática un aumento en la contratación, “lo que hay que pensar es que ninguna ley explica por sí sola la creación o destrucción de empleo”. Para este experto en derecho laboral y Seguridad Social son mucho más las coyunturas económicas que las legislaciones laborales las que determinan la creación de empleo.

“La tasa de temporalidad ha bajado en siete puntos con respecto a 2021: de 24,6 a 17,5%”

En opinión de Álvarez, en lo que sí puede influir una normativa de trabajo es “en los ritmos de la creación o destrucción de empleo”. Así, una legislación que abarate el despido “fomentará la destrucción de empleo en una coyuntura económica adversa”, y del mismo modo, con la misma situación económica, otra legislación que dificulte el despido, “ralentizará la destrucción porque hará que los empresarios se lo piensen dos veces antes de firmar un despido”.

Diego Álvarez , profesor de Derecho del Trabajo. Foto: David Aguilar Sánchez

Responsabilidad exclusiva de la Reforma Laboral y sus limitaciones a la contratación temporal es en cambio la mejora en la calidad del empleo. En 2022 se firmaron 4,8 millones de contratos indefinidos más y 9 millones de contratos temporales menos que en el año 2019. La tasa de temporalidad ha bajado en siete puntos con respecto a 2021: de 24,6 a 17,5%. Esta mejora ha afectado sobre a todo a mujeres y jóvenes, los dos sectores tradicionalmente con peores condiciones laborales.

Para Álvarez no puede hablarse de una desaparición de la precariedad, que sigue existiendo en forma de contratos media jornada, que en realidad son de más horas, y de la figura del fijo discontinuo. No obstante, el profesor de Derecho, valora que a pesar de ser mejorables, estas situaciones son mejores con respecto a lo existente.

Con estas cifras de empleo, Yolanda Díaz llega reforzada a la mesa de negociación para poner sobre ella una propuesta ambiciosa de subida del Salario Mínimo Interprofesional. Y es que los buenos datos sobre desempleo han desmontado otra profecía neoliberal: la de que la subida de los salarios más bajos destruiría empleo. Al contrario, se demuestra que en buenas coyunturas la mejora del SMI tira de la demanda interna, activa el consumo de las rentas más bajas y favorece el crecimiento de la economía. A David Card, Joshua Angrist y Guido W. Imbens, les dieron en 2021 el Premio Nobel de Economía por su investigación empírica acerca de los efectos positivos para el empleo y la economía de mejorar los salarios más bajos. En el Banco de España todavía no lo han digerido.

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