Gijón, 25 de enero de 1983: Huelga General

Se cumplen cuarenta años de una movilización que paralizó la ciudad en defensa del empleo y la industria

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Benjamín Gutiérrez
Benjamín Gutiérrez
Es historiador y director de la Fundación Juan Muñiz Zapico de CCOO de Asturies.

La movilización en Gijón, de la que se cumplen 40 años, fue posiblemente la mayor de carácter local que vivió la ciudad en aquellos convulsos años ochenta del pasado siglo. Además de las huelgas generales de carácter estatal, que ya son parte del sistema democrático español, en las primeras décadas de la democracia las huelgas generales a nivel local fueron algo habitual y especialmente en Asturias, por la importancia del movimiento obrero y la crisis permanente resultado de las sucesivas reconvenciones de sus sectores económicos.

Manifestación el día de la huelga general. Foto: Luis Sevilla.

La huelga general del 25 de enero de 1983 en Gijón, una más en aquellos momentos, tuvo la complejidad de parar una localidad, el motor industrial de Asturias, donde muchos de sus vecinos o vecinas trabajaban en otros concejos y viceversa. Esa es una de las problemáticas de una convocatoria general local, frente a una autonómica o estatal.

Así recogió Diario 16 la noticia.

Un paro general solo es significativo cuando es convocado por las centrales sindicales que cuenten con el respaldo significativo de los trabajadores y trabajadoras. El País titulaba en sus páginas de economía al día siguiente de la movilización: Gijón quedó ayer totalmente paralizado por una huelga general secundada por el 100% de los trabajadores. En la crónica de la movilización el periódico daba la cifra de 100.000 participantes en la manifestación que recorrió las calles de la ciudad encabezados por la pancarta: En defensa de los puestos de trabajo ante la crisis industrial de Gijón. Estamos hablando de una convocatoria sindical unitaria de CCOO, UGT, USO, CNT y CSI, que contó no solo con el respaldo de los trabajadores industriales afectados por las reconversiones, sino también por el conjunto de trabajadores y trabajadoras de Gijón de todos los sectores. La sociedad gijonesa en su conjunto, que veía el presente económico y laboral en riesgo.

Cabeza de manifestación. Foto: Luis Sevilla

El Gijón de 1983 contaba con el primer gobierno democrático tras la dictadura franquista. Con mayoría simple del PSOE y apoyo del PCE. El alcalde, el socialista José Manuel Palacio, se dirigiría desde el balcón a los manifestantes que consiguieron entrar en la Plaza Mayor. Para la izquierda todavía era el momento de intentar corregir el camino económico y laboral del gobierno de Felipe González, más que de ir a la confrontación total. .Gijón era políticamente de izquierdas. Solo había un concejal puramente de derechas, Álvarez Cascos, ya dirigente de Alianza Popular. Estaba acompañado en la oposición municipal por los concejales de UCD/CDS.

El alcalde José Manuel Palacio junto a los líderes sindicales. Foto: Luis Sevilla.

Los trabajadores en Asturias ya sabían de la organización de huelgas generales. Las cuencas mineras eran epicentro de la conflictividad, pero también Avilés. El desmantelamiento de la industria estaba siendo traumático. En una sociedad que esperaba de la democracia la solución a sus problemas, se encontraba con la crisis y el desempleo. De las más de tres mil empresas existentes en Gijón en 1982 223 habían presentado expediente de crisis. Más de siete mil puestos de trabajo directos afectados, sin pensar en la repercusión en los indirectos. 71 empresas con más de dos mil trabajadores y trabajadoras habían cerrado. No solo estamos hablando del futuro de la siderurgia, era también la situación del naval o empresas como Crady, Avello,… Los impagos de nóminas y los despidos estaban a la orden del día.

De aquel martes el diario gijonés, El Comercio diría: Hoy tendrá lugar en la comarca de Gijón una huelga general contra el paro y las consecuencias de la crisis. La convocatoria ha encontrado amplio eco en todos los sectores sociales. Gerardo Iglesias, secretario general del Partido Comunista de España, estará hoy en Gijón y participará en la manifestación contra el desmantelamiento industrial.

40 años después, cuando uno acude a los IES de Gijón tiene que explicar a los alumnos y alumnas, que no son clase media, ya que sus familias viven de de su trabajo, que la ciudad en la que viven se formó como el resultado de la industria. En la actualidad, que Gijón fuese hace no tanto paralizado por las reivindicaciones obreras de forma habitual suena a una historia pasada en una ciudad donde ahora parecen otras las prioridades sociales. Y eso a pesar de que la industria sigue siendo una parte fundamental de la economía local. 40 años después, la memoria obrera sigue siendo algo efímera y necesita reivindicarse como parte fundamental en la Historia de Gijón.

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