L-R: cuando el post-folk asturiano atraviesa las fronteras

El dúo asturiano se ha convertido en referencia del post-folk para festivales como el BBK o grupos como Vetusta Morla

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

N.O.S. ha recorrido desde que fuese publicado en 2021, un largo camino en la singladura de Leticia Baselgas y Rubén Bada, los integrantes de L-R, pareja que ha llegado a conseguir que su estudio sea un laboratorio de tradiciones musicales que elevan un puente entre la música asturiana y el folk americano. Hasta la fecha, han presentado sus poderes con diversos conciertos en Francia, Irlanda, incluido el BBK Live. Entre los dos, han logrado actualizar el folk asturiano hasta llevarla a una dimensión nueva, siguiendo el rastro de otras formaciones como Lucas 15, donde las guitarras, las voces y las panderetas cobran un protagonismo distinto, elevando a una gallegada, una muñeira o una tonada a nuevas sonoridades. Hace unas semanas, pasaban a formar parte de la nómina de artistas que han tocado en los conciertos de Radio 3.

Lejos queda el momento de grabación de su último álbum, en 2021, pero saben que fue un proceso largo, no falto de problemas que lograron superar. “En época pre-pandémica ya teníamos estudio pero el confinamiento, al final, nos cambió todos los planes. Se fueron cambiando las canciones, las pensamos de otra manera”, recuerda Leticia, profesora e historia del arte. No está demás señalar que una parte importante del proceso del disco se hizo con el brazo dislocado de Rubén, en el verano del 2020, tras un accidente.

N.O.S es una evolución natural de sus Lp anterior, Post-folk asturianu, aunque “sigue siendo bastante visceral, no tiene la necesidad de demostrar qué se puede hacer con la guitarra y la pandereta”, asegura Rubén, que ha tocado con Alfredo González o Dixebra. El disco incluye 11 cortes, con sonidos perfectamente articulados que sintetizan el folk americano con una muñeira o una gallegada. Sorprende la fluidez, la naturalidad y las dinámicas de cada canción que hacen que no se ajusten a una estructura previsible, escapándose y regresando a ellas con inteligencia y, sobre todo, audacia y sutileza. Rubén reconoce que es posible que N.O.S suene a americana “porque la música que escuché de guaje fue el rockabilly y psicobilly. De neno fiipaba con Strey Cats y The Cramps. Y luego estaba el folk. Son lenguajes muy interiorizados que a la hora de componer expresan lo que somos”

Veis volver es la xota Cangas que abre el disco, un tema que trata sobre la memoria, todo un manifiesto de intenciones que incluye una muñeira como Mirada Moyada, donde el duo se permite un riff o un solo de guitarra rompiendo la estructura clásica de la canción, o que Danza moscoviu, tema en el Leticia comparte la voz con Mapi Quintana, se inicie con un riff lento y claptoniano convirtiendo este baile en blues nocturno, triste y sensual.

La composición de N.O.S está pensado para explorar las posibilidades musicales de cada canción. “Realmente, los temas de L-R tienen una estructura basada en la música tradicional asturiana y, esencialmente, relacionada con el baile”, afirma Leticia Baselgas. “En el caso de la música y los bailes asturianos, siempre hay una estructura que se repite pero en cada cada parte admite otras posibilidades. Los bailes asturianos son muy abiertos y de conversación. Todos están conversando y los músicos, pendientes de los bailadores. En base a las diversas partes de las danzas tradicionales, ahí es donde yo puedo hacer variaciones con la guitarra y Leti cambiar el patrón rítmico de la pandereta”, explica su pareja, Rubén Bada. El juego con las estructuras de cada canción es lo que lo hace que N.O.S sea tan moderno.

Tiempo y una filosofía punk conforman el proceso de creación musical de L-R. Dos años de producción, colaboraciones importantes como la de Silvia Quesada o Mapi Quintana y un “háztelo tú mismo” para que la coherencia sonora, popular y también personal, esté salvaguardada, garantizan un buen trabajo, en este caso, muy luminoso, veteado de guitarras fronterizas y, sobre todo, poderosamente femenino, no sólo por la voz de Leticia y compañía sino también, y sobre, todo, por esas deliciosas letras de cortejo que remiten a mujeres muy empoderadas y liberadas, desde el paisaje rural.

Quizá estos elementos, un sentido genuino de la música tradicional, resituada en las coordenadas de la música popular contemporánea y dispuesta a abordar son soltura y desparpajo asuntos actuales, los han situado en el horizonte musical de bandas como Vetusta Morla, quienes incluyen al dúo asturiano en su lista de reproducción. Su último álbum, Cable a tierra, incorpora la tradición de las estilos regionales, desde la contemporaneidad. “Yo entiendo la escena musical como una fiesta. Cuantos más, mejor. Si hay gente que porque está de moda se atreven a descubrir la música popular que viene de las raíces y queda algo ahí, mejor eso que desaparezca” celebra Rubén Bada quien ha visto diferentes etapas del folk a lo largo de los últimos veinte años. ” A mi me gustaría que esto se mantuviera ,que haya otras escenas que incluyeran musical tradicional”.

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