La advertencia de Rivi

A principios de 2022 el veterano político pedía a Podemos e IU sentarse a negociar un programa y una lista común a nivel local y autonómico.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

A principios de un 2022 todavía pandémico quedé en una cafetería de El Campillín con Roberto Sánchez Ramos “Rivi” para una entrevista biográfica en NORTES. Yo quería hablar del pasado, pero Rivi sobre todo quería hablar del futuro y colocarme un titular de aquella larga conversación: “Podemos e IU tienen que confluir en Oviedo y en Asturias”.

Rivi hacía autocrítica por no haber hecho más porque las izquierdas hubieran confluido en 2019, y ahora, me decía, todavía se estaba a tiempo de hacer las cosas bien: “hace falta un solo programa y una sola candidatura que debería ir más allá de los partidos y sumar a más actores. Hay que empujar en esa dirección para que la unidad se construya cuanto antes. Nuestra gente lo está pidiendo. La derecha no va a tener esa clase de problemas. El PP y Fuerza Nueva, que ahora se llama Vox, van a sumar si les dan los números”.

Estos días he recordado mucho la advertencia que el ex concejal me hizo luego off the record: “esto no funciona si nos ponemos a hacerlo a dos meses de las elecciones, hay que empezar ya”. Y en efecto así ha sido. No habrá confluencia. Ni en Asturias, ni en Oviedo, ni en la mayoría de concejos asturianos, incluso en Langreo, donde se partía de un acuerdo previo que esta semana IU ha dado por roto.

Dejemos para otra ocasión el análisis del escenario asturiano, marcado en IU por la alianza con el partido de Errejón, y en Podemos por la expulsión de Daniel Ripa y Andrés Ron. Vamos a centrarnos en Oviedo, donde la irrupción de Gaspar Llamazares ha revolucionado la precampaña introduciendo un tercer jugador en el tablero de la izquierda.

Emilio León y Gaspar Llamazares. Foto: Iván G. Fernández

Al igual que pasó cuando Pablo Iglesias se presentó a la presidencia de la Comunidad de Madrid, la presencia de un peso pesado de la política nacional en unas elecciones locales siempre aviva el interés por este tipo de comicios. Llamazares movilizará electorado en todas las direcciones.

“La presencia de un peso pesado de la política nacional en unas elecciones locales siempre aviva el interés por este tipo de comicios”

El aterrizaje del candidato Gaspar cortocircuita cualquier posibilidad de confluencia con Podemos y revela una apuesta fuerte de IU por recuperar, por sus propios medios, presencia en el Ayuntamiento de la capital asturiana. A favor del candidato juega su popularidad, es junto con Alfredo Canteli el aspirante más conocido, y también cierta transversalidad que le permite pescar en varios caladeros, incluyendo el de ocasionales votantes socialistas. Llamazares buscará votos en todas partes. También en el nicho más codiciado, el único que podría producir un vuelco en la capital asturiana, el volátil electorado de los nuevos barrios de las clases trabajadoras, medias y medias bajas: La Corredoria, La Florida, Les Campes, Villafría… Un misterio sociológico. Su punto débil es a día de hoy una organización pequeña en Oviedo de cara a una campaña que necesita cuerpo a cuerpo.

Las simpatías que Llamazares generan en esa izquierda ovetense “de orden”, que puede ser al mismo tiempo republicana y fan de los Premios Princesa de Asturias, tiene su contrapeso en las antipatías que genera en la izquierda más activista, la que le ve como el símbolo de la política profesional y la excesiva condescendencia con el PSOE. Llamazares ha irrumpido además con un discurso contra lo que él denomina “populismo” que puede ser tan seductor para los hooligans del antipodemismo, deseosos de revancha, como desafortunado a la hora de captar a votantes de Podemos indecisos, desconcertados con la bronca que vive el partido morado, decidido a solventar sus conflictos internos a ritmo de expediente sancionador. La candidatura de Belén Suárez Prieto tendrá que amarrar al votante más fiel de Podemos poniendo bien grande el logo del partido en su propaganda y atraer a referentes nacionales a la campaña. Asimismo debería potenciar aquello que la diferencia de Llamazares: su procedencia del tejido social y cultural y su fuerte identificación con la ciudad.

Belén Suárez Prieto en el Fontán. Foto: David Aguilar Sánchez

Si en el caso de IU pesa negativamente tener una organización pequeña, en el de Podemos el problema reside en la división y bronca de los morados. Los ediles Nacho del Páramo y Rubén Rosón se enteraron de la candidatura de Suárez Prieto por la prensa, y a pesar de su buena disposición, como gran parte de la organización ovetense han quedado marginados de un proyecto que sigue su propia dinámica. Esta semana los dos ediles de Somos Oviedo/Uviéu procedentes del 15M y el movimentismo carbayón, el sector que ha perdido pie en la organización, pedían, sin esperanza, “un frente común de Podemos e IU sin vetos”. Nadie ha recogido el guante. Nuevas siglas y viejas caras para la guerra civil que la izquierda carbayona arrastra desde la traumática ruptura de IU Oviedo en 2007.

Consumada la división, toca sacar partido a la “especialización” de cada candidatura. Para desalojar a Canteli cada una de las dos candidaturas deberá esforzarse por movilizar al máximo sus respectivas áreas de influencia. Las elecciones locales son más proporcionales que las nacionales, pero exigen un respetable 5% para entrar. En 2007 IU se quedó sin representación y la Asamblea de Ciudadanos por la Izquierda logró un concejal. En 2011 IU obtuvo tres concejales y ASCIZ cero. En 2019 se repitió el mismo resultado, pero con Somos logrando tres actas e IU ninguna. Solo en 2015, con una fortísima movilización del electorado de izquierdas, dos candidaturas de las izquierdas alternativas lograron representación a la vez: Somos seis e IU tres. Las condiciones hoy son sin embargo muy diferentes. Aviso a navegantes.

Volvemos a Rivi, al que circunstancias de la vida le han llevado a Tudela, donde su pareja, Carmen, ha sacado una plaza de funcionaria. Hablamos un buen rato por teléfono sobre Manuel Vázquez Montalbán, sobre Navarra y sobre la situación de la izquierda ovetense. Echa en falta en sus líderes algo que a él le enseñó el fútbol: “aprender a ganar y a perder”. Me cuenta que está siguiendo con mucho interés la confluencia que se desarrolla en la segunda ciudad de la comunidad foral, y que ha logrado poner de acuerdo a IU, Podemos, independientes y a Batzarre (el antiguo Movimiento Comunista de Euskadi). IU ya tiene la alcaldía, y con esta confluencia cree que puede revalidarla. Rivi, romántico empedernido del frentepopulismo, está convencido de que las sumas bien hechas tienen efectos multiplicadores: generan entusiasmo, complicidades imprevistas y como un bola de nieve lanzada monte abajo, terminan agregando más elementos que con los que se partía al inicio. En Oviedo no ha pasado. En ausencia de políticas de alianzas ha triunfado la política de nichos. Quizá nunca existieron condiciones para ir a frentes amplios. O existieron y se desaprovecharon.

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