“Mientras Manuel Menéndez sea CEO, los riesgos para Unicaja seguirán ahí”

El profesor de derecho Pedro Moreno Brenes es uno de los promotores de la plataforma ciudadana en defensa de la antigua caja de ahorros malagueña.

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Néstor Cenizo
Néstor Cenizo
Es periodista.

A Pedro Moreno Brenes le gusta seguir viniendo los viernes a la Facultad de Derecho de la Universidad de Málaga. Profesor del Departamento de Derecho del Trabajo (ahora en comisión de servicios) cree que aquí acabará poniendo fin a una carrera profesional que empezó en el ayuntamiento de Marbella, donde se opuso a los desmanes de Jesús Gil como secretario municipal, y que ahora le mantiene casi toda la semana en la sede del Tribunal Supremo, ocupando una plaza de letrado en la sala de lo contencioso-administrativo.

Moreno Brenes, que también fue candidato a la alcaldía en 2011 por Izquierda Unida, nunca ha perdido el pulso político y social de la ciudad. Por eso, el 28 de noviembre de 2021 lanzó un manifiesto. “Unicaja por y para Málaga, Andalucía y España”, se encabezaba. En él se acusaba a Braulio Medel, por entonces presidente de la Fundación Unicaja (accionista mayoritario de la entidad) de entregar el banco “atado de pies y manos” a los dirigentes de Liberbank, y se pedía a partidos, empresarios, sindicatos y “toda persona de bien de la sociedad malagueña” que exigieran la salida de Medel. También, que se garantizara la gestión profesional, la vinculación territorial y la vertiente social. El manifiesto dio origen a una plataforma. Una china en el zapato de Medel y Manuel Menéndez, el CEO de Unicaja proveniente de Liberbank.

Medel ya no controla la entidad, pero Moreno opina que el resto de riesgos siguen muy presentes.

¿Por qué se constituyó la Plataforma?

La Plataforma es algo muy informal: es un manifiesto que yo redacto, que someto a adhesión y que obtiene casi 9000 firmas. También se sumaron grupos sindicales y políticos. Lo que me llevó a hacerlo fue la inquietud por los avatares de Unicaja. Por una doble culpa: el actual gestor, el señor Menéndez, que ha implantado unos estilos en lo laboral y gestión ajenos a lo que debe ser una entidad de crédito que nace de una caja de ahorros, que tiene que tener una visión social y territorial. Es razonable que quiera mantener el negocio y obtener beneficios, pero no se puede olvidar de eso. Además, se produce una alteración de los pactos de fusión de Unicaja respecto a Liberbank, que hace que la mayor parte de los cuadros directivos actualmente esté en manos de la antigua dirección de Liberbank.

¿Cómo se ha llegado a esa situación?

El accionista mayoritario, que sigue siendo la Fundación bancaria, tendría que plantar cara a esas prácticas. Pero ocurrió al contrario. Braulio Medel era el presidente de la fundación, pero ha estado en conexión con Menéndez para profundizar en la descapitalización humana y cultural de Unicaja. Se produjo una alianza por intereses mutuos entre Menéndez y Medel y su vieja aspiración de vender Unicaja. Eso Málaga no puede permitirlo. No por un afán chovinista, sino porque Unicaja nace en Málaga y hay una especial sensibilidad. Había que hacer algo.

La Plataforma denunció el “proceso de entrega de la entidad”. ¿Quién y por qué estaría ejecutando esa entrega?

Los motivos son evidentes. Si te fusionas con una entidad más poderosa, pero el que manda se alía contigo, se produce una subversión de la naturaleza de la fusión. Cada uno aporta unos activos y eso se tiene que traducir en la estructura de poder y gestión. Está acreditado que se produce un desplazamiento y la vieja estructura de Unicaja es ya anecdótica. Eso importa porque los estilos son distintos: la cultura de recursos humanos, el trato con la clientela… Los cuatro representantes de la Fundación, que tendrían que oponerse a esa situación, se alían con quien ejecuta esas actuaciones en lugar de defender los intereses de la Fundación, que es el mayoritario. Medel, que nombró a esos cuatro, estaba en alianza con Menéndez. Al final el Consejo de Administración hacía lo que decía Menéndez.

“Existen graves dudas sobre la solvencia de Liberbank, que se han trasladado al Banco de España y al Ministerio de Economía”

¿Cuáles eran los riesgos entonces y en qué punto estamos ahora?

Yo creo que los riesgos no se han eliminado. Mientras Menéndez sea CEO de Unicaja estarán ahí. Existen graves dudas sobre la solvencia de Liberbank, que se han trasladado al Banco de España y al Ministerio de Economía. Ha cambiado algo a mejor: Medel no es el presidente de la Fundación y hay posibilidades de que los cuatro consejeros que representan a la Fundación, hasta ahora alineados con Menéndez, se cambien en la próxima Junta General. Pero no se han cambiado todavía. A mediados de este año se tiene que producir la confirmación de Menéndez como CEO. Estamos en un momento donde puede tener remedio, o no. Dependerá de la rapidez en reconducir el tema y destituir a Menéndez. Está claro que no puede seguir gestionando Unicaja. Mi esperanza es que eso se logre. Creo que la movilización ciudadana con la plataforma, que logró que los partidos se implicaran, fue un revulsivo.

Pedro Moreno. Foto: Néstor Cenizo

¿Llegó a estar en peligro el mantenimiento de la sede social en Málaga?

Eso no deja de ser la parte formal, que no entra en la raíz. El debate no era si la sede social desde el punto de vista estatutario está en Málaga. Lo importante es dónde esté materialmente la dirección de la sociedad. Que digan que la sede sigue siendo Málaga no me consuela. Lo importante es que se está produciendo un proceso de traslado de la estructura directiva y la gestión fuera de Málaga. Y en eso Málaga pierde peso a pasos agigantados. Eso se parará cuando Menéndez deje de ser CEO.

¿Es previsible que eso ocurra a corto plazo?

El Consejero Delegado es el que parte el bacalao en la práctica. Ha llegado a pesar que el presidente ha llegado en minoría en el Consejo de Administración. Es significativo. Hasta que no echen a esos cuatro, tienen mayoría en el Consejo. Ahora parece que Oceanwood quiere tener más participación, Menéndez se estará moviendo. No creo que esté en sus planes ceder el poder en Unicaja. Y va a haber tensión. Se ganó una batalla, pero no la guerra.

Usted presentó una denuncia ante Fiscalía. ¿Por qué?

Se puso denuncia transcribiendo la sentencia de la Audiencia Nacional respecto a Ausbanc, donde se decía que se habían producido unos pagos, según los informes de la UDEF, a Ausbanc por orden de Medel con el objeto de desimputarle. Eso estaba en los hechos probados, y yo lo transcribí, apreciando posible administración desleal y apropiación indebida. La denuncia acabó en la Fiscalía de la Audiencia Provincial, que después de un tiempo de estudio concluyó que no había indicios. Yo estoy en total desacuerdo, pero es la que han adoptado. Estudiaré si en su momento presento denuncia ante los juzgados. También CIC presentó denuncia y lo llevó al Banco de España.

El manifiesto que redactó se encabezaba pidiendo una “Unicaja por y para Málaga, Andalucía y España”. ¿Por qué?

Unicaja nace de la fusión de varias cajas de ahorros, principalmente malagueñas. Tiene un origen incuestionable. Eso no es chovinismo, sino descripción de la realidad. Como toda entidad aspira a extender su ámbito de actuación, y eso culmina con la fusión con Liberbank. Nadie plantea un monopolio de intereses ubicados en Málaga o Andalucía. Pero de ahí a una desconexión territorial absoluta, que es lo que se estaba produciendo, hay un trecho. No porque los de Liberbank defiendan a Asturias sino lo suyo. Por eso en Málaga esta reivindicación encontró apego, las instituciones se pronunciaron…

¿Cuál es el peso social y económico de Unicaja en Málaga?

Una entidad de crédito es esencial para que la gente que quiere crear riqueza cuente con solvencia financiera. Si se mantiene el arraigo territorial será más fácil que la economía malagueña y andaluza encuentre ese apoyo. No es una hermanita de la caridad, pero es bueno que los malagueños y andaluces contemos con una caja sin perjuicio de que tenga una vocación de extensión. No se trata de una confrontación entre comunidades autónomas. Si eso se hace es desde la ignorancia o faltando a la realidad. Conociendo el espíritu reivindicativo de los asturianos, habría una plataforma en Gijón o en Oviedo defendiendo lo que aquí defendemos.

En sus manifestaciones públicas, los dirigentes políticos se mostraban reiteradamente escandalizados por los tejemanejes de Medel. ¿Hicieron todo lo posible para ponerles fin?

Creo que llegaron tarde. Yo el manifiesto lo hago a finales de 2021. Cuatro años antes ya había publicado en Sur una columna expresando preocupación por la posible venta a Santander. Si las instituciones hubieran parado los pies a Medel entonces, esto nos lo hubiéramos ahorrado. ¿Cómo? No se trata de meterse en el consejo de Administración, sino de usar los controles previstos: el Banco de España, el ministerio de Economía pidiendo las cuentas de aquellos cobros improcedentes… Pero la Junta de Andalucía, gobernada entonces por el PSOE, no culminó el expediente. El señor Medel hubiera salido tiempo antes si se hubiera cumplido la legalidad respecto a las irregularidades denunciadas. Llegó a haber expedientes del Banco de España. Luego parece que se pusieron las pilas. Bienvenido sea, pero tarde.

¿Cuál fue la posición de la Junta de Andalucía en este conflicto?

Creo que tenía que haber sido más activa. Podían haberlo planteado en el Banco de España. Ahora ya nadie apoya a Medel, porque se ha ido. Pero cuando era poderoso, ¿quiénes nos oponíamos? Me sobran dedos de una mano.

La buena sintonía de Braulio Medel con el PSOE es conocida. ¿Hubiera sido posible que Medel se mantuviera tanto tiempo sin ese apoyo?

Estoy convencido de que no. Esa sintonía ha sido decisiva para mantener a Medel en el poder. Desde el comienzo. No hay más que ver la actitud del PSOE con su dimisión. Ha habido apoyo directo o indirecto, ellos sabrán por qué, y el PSOE no ha estado a la altura de las circunstancias. Lo he dicho antes, ahora y siempre. Gran parte de la responsabilidad es la complicidad con Medel.

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