Carlos Gordon relata en dos tomos la historia de los otros comunistas asturianos

El historiador presenta este jueves "De la lucha antifranquista a los nuevos movimientos sociales. Una historia del Movimiento Comunista de Asturias".

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

“De la lucha antifranquista a los nuevos movimientos sociales. Una historia del Movimiento Comunista de Asturias” es la biografía política en dos tomos de una de las organizaciones más influyentes de la izquierda contemporánea asturiana. Publicada por la editorial KRK, es el resultado de un largo proceso de investigación llevado a cabo por el historiador asturiano Carlos Gordon, autor de otros trabajos como “La prensa sindical y política asturiana en la transición (1975-1982)”.

Fundado en Asturies a principios de los años 70 partir del contacto entre el grupo vasco Komunistak (escisión obrerista de ETA) y los restos del antiguo Frente de Liberación Popular, la entonces sección asturiana del Movimiento Comunista de España echó raíces en la Universidad de Oviedo/Uviéu a partir de un pequeño grupo de estudiantes izquierdistas, contrarios a la política interclasista del PCE e influidos por las ideas políticas del postMayo del 68, entre las que destacaba el maoísmo, entonces visto como la gran alternativa a la deriva burocrática de la URSS. Su historia podría haber acabado ahí, como la de tantos otros partidos radicales surgidos en esos años. Sin embargo, el mérito del grupo sería dar el salto de las facultades a los centros de trabajo, conectando con las inquietudes sociales y políticas de algunos de los elementos más combativos de la juventud obrera. Y es que como explicaba Miguel Rodríguez Muñoz a Pablo Batalla en una entrevista para NORTES: “Acabamos siendo, no una organización de profesionales con algún obrero, sino una organización muy obrera”.

Pegatina por la libertad de Mariluz Fernández.

Aunque lejos de la hegemonía del PCE en el movimiento obrero y antifranquista – el PSOE todavía no se había reconstruido- el MCE asturiano se convertiría a lo largo de los años 70 en la otra organización más implantada de la oposición democrática, por delante de otras siglas como las del Partido de los Trabajadores de España, el Partido Comunista de los Trabajadores, la Organización Revolucionaria de los Trabajadores o la Liga Comunista Revolucionaria.

Centrados en el movimiento social más dinámico del tardofranquismo, el movimiento obrero, además de ganar posiciones entre la clase trabajadora industrial, los militantes del MC también jugarían un papel importante en impulsar el sindicalismo en la enseñanza y la sanidad, con un papel muy destacado de jóvenes médicos como Carlos Ponte, miembro de la dirección regional de CCOO.

Carlos Ponte en el cartel de uno de los primeros actos de CCOO de Asturias.

En la Transición, el MC, rebautizado como Movimientu Comunista d´Asturies, también sería pionero en la apuesta por dos nuevos movimientos sociales que no toda la izquierda veía en aquel primer momento: asturianismo y feminismo. Con respecto al primero el MCA destacaría en la defensa de la llingua asturiana y sería el impulsor de la fallida coalición electoral Unidad Regionalista en las elecciones de junio de 1977. En cuanto al segundo, las mujeres del MCA tendrían un papel importante en la Asociación Feminista de Asturias y en las campañas por la legalización del aborto.

Cartel de Unidad Regionalista.

Progresivamente alejado del maoísmo, el MC iría distanciándose de la etiqueta “prochina” para abrazar una posición política más ecléctica: izquierdista, feminista, obrerista, republicana, federalista y contraria a los pactos de la Transición firmados por el PSOE y el PCE, lo cual le llevaría a defender la abstención en el referéndum constitucional.

Tras la arrolladora victoria de Felipe González en las elecciones de 1982, el MC navegaría a contracorriente de la crisis de la esperanzas rupturistas y la definitiva integración de una gran parte de la izquierda en el sistema político nacido de la Transición. Serían años de apuesta por los nuevos movimientos sociales y de acercamiento al nacionalismo de izquierdas en busca de focos de radicalidad y contestación al hegemónico felipismo, muy escorado a la derecha en sus políticas económicas, sociales y de orden público.

A pesar de ser una organización pequeña, destacaría por su original y rompedora propaganda y por nuclear a una militancia muy activa y visible.

Pegatina del MCA en la Transición.

En Asturies, uno de los territorios con más implantación de la organización, el MCA sobreviviría a los malos resultados electorales de 1977, 1979, 1982 y 1983 reconvirtiéndose en un partido centrado en el activismo social: sindicalismo, pacifismo, ecologismo, feminismo, asociacionismo cultural y vecinal… Gordon dedica gran parte de su trabajo de investigación a esto último, poniendo de relieve la impronta dejada por los militantes del MCA en la formación de los nuevos movimientos sociales en Asturies.

Cartel del MC contra la Constitución de 1978.

Más allá del peso cuantitativo del partido, Gordon destaca como el peso cualitativo de los militantes del MC se dejará notar en el movimiento Asturias por la Paz y la campaña por el NO a la OTAN, en la renovación de las fiestas de San Mateo en Oviedo/Uviéu a través del chiringuito Pinón Folixa, en la recuperación del Ateneo Obrero de Gijón o en la fundación y puesta en marcha de la emisora libre Radio Kras, también en Xixón.

Recorte de prensa tras las elecciones municipales de 1983.

El fracaso de la unificación a nivel de toda España entre el MC y la LCR en el partido Izquierda Alternativa, no supondría el fin del grupo asturiano, que apostará por transformarse en una nueva entidad sociocultural, Lliberación, que va a seguir existiendo hasta principios del siglo XXI. Aquí se detiene sin embargo el libro de Carlos Gordon, que ha preferido no extenderse más allá de 1991 y la trayectoria del post MCA en la siguiente década, marcada por el auge de la reivindicación asturianista, la recuperación del 14 de abril y la memoria del republicanismo, el movimiento por la insumisión al servicio militar obligatorio o la integración de parte de sus militantes en IU, en cuyas listas serían escogidas Paloma Uría y Emilia Vázquez como diputadas autonómicas.

La presentación “De la lucha antifranquista a los nuevos movimientos sociales. Una historia del Movimiento Comunista de Asturias” tendrá lugar este jueves a las 19h en la antigua cárcel de Oviedo/Uviéu, hoy Archivo Histórico Provincial. Acompañarán al autor Concepción Paredes Naves, Paloma Uría, Xuan Cándano y Rubén Vega.

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