“Muchas de las cosas que dijo el MCA son hoy sentido común”

Carlos Gordon presenta en el Archivo Histórico su historia en dos tomos del Movimientu Comunista d´Asturies.

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Jara Cosculluela
Jara Cosculluela
Licenciada en Humanidades, experta en género y activista feminista.

“No hay mejor manera de poner en valor un archivo que usándolo”, sentenció al inicio de la presentación la directora del Archivo Histórico de Asturies, María Concepción Paredes, haciendo así referencia al trabajo de documentación sistemática que Carlos Gordon llevó a cabo allí para la elaboración de su libro, en gran medida gracias a que el propio Movimientu Comunista d´Asturies donó hace varios años su fondo documental al archivo que alberga la antigua cárcel de Uviéu.

Por su parte, Paloma Uría, histórica feminista asturiana e integrante del MCA, quiso saludar desde la mesa a María Unceta, presente entre el público, conocida como Covadonga en la clandestinidad, “dirigente de la organización en sus primeros años” y “la que nos captó, como se decía antes” para, posteriormente, referir a aquellos momentos de la organización como “el mejor de los tiempos y el peor de los tiempos”, en la medida en la que fue “una época de sabiduría pero también de aire de locura en nuestro convencimiento, una época de luz que alumbraba un futuro luminoso, pero también de tinieblas”, por la soledad y la incomprensión que padecieron y, bromeó, una época en la que nunca pensaron “que íbamos a ser protagonistas de un libro tan gordo”, haciendo así referencia a las más de mil páginas y los dos volúmenes de extensión del libro de Gordon.

Paloma Uría y Xuan Cándano. Foto: Alisa Guerrero

Una pegatina del MCA en la carpeta de un joven Xuan Cándano, estudiante de periodismo en Madrid, le permitió conocer al ya histórico corresponsal de TVE Juan Ramón Patterson, recordó el periodista asturiano, reconociendo que se hace “justicia poética completa al MCA en este libro” que, en realidad, “es una historia de Asturies con el fondo del MCA”. Destacó, entre otras cuestiones, “la gran vertiente artística” de la organización, expresada sobre todo a través de “su cartelería sobre todo en los 90” y que tenía “tal puxu popular” en aquella época “que acabó en la Casa Real”, recibido como confesión de Graciano García, fundador de la Fundación Príncipe -actualmente Princesa- de Asturias.

Rubén Vega: “ni fueron tan minoritarios ni fueron tan pocos”

En su turno, el historiador Rubén Vega remarcó que la sala llena “de gente que pasó por el MCA pero mucha otra que no” resulta un indicador de que fue esta una “organización minoritaria y mayormente extraparlamentaria, pero ni fueron tan minoritarios ni tan pocos” y si bien fueron “de aquella radicales, buena parte de las cosas que dijeron constituyen a día de hoy nuestro sentido común, siendo esta la grandeza de las minorías que”, como el propio MCA, “son auténtica vanguardia”. Reconoció el historiador, además, que “si en lugar de un libro sobre el MCA se hubiera encargado un libro sobre los movimientos sociales de Asturies, el MC habría salido en todos los capítulos”, siendo que, por otro lado, este “no los parasitó” sino que “hay una incorporación total a los movimientos intuyendo que ese era su espacio”, todo ello con “mucha estética, mucho humor, mucha alegría -en los carteles- y también la folixa o el gusto por la vida”. Vega alabó que las personas integrantes del MCA conservaran “el vínculo, la relación y que perdura a lo largo del tiempo” manteniéndose, además, “a salvo de los cantos de sirena del PSOE”.

Público asistente al acto. Foto: Alisa Guerrero

En su primera incursión al archivo, Gordon reconoce que se dio cuenta “de que la mayor parte del fondo del MC estaba dedicado a otras organizaciones”, de tal forma que entendió que la organización “está presente en todos los movimientos sociales desde el tardofranquismo hasta el siglo XXI”, en su faceta de intervención en la sociedad “como partido y como movimiento social, en un empeño bastante titánico por intervenir en la realidad” que, a pesar de no haber conseguido “una Asturies o una España socialista, sí enraizaron los gérmenes de esa sociedad en la nuestra a día de hoy”, con valores como “los derechos de las mujeres, la pluralidad, los derechos homosexuales o las alianzas que superaran los límites de partidos y movimientos”. El historiador organizó su presentación en hitos esenciales para el MCA que, en realidad, son hitos de la historia de nuestro país, tales como 1956, momento en el que “se generan brechas a la identidad comunista y marxista” y se constituye el germen de la nueva izquierda que encuentra en “el catolicismo social y el Frente de Liberación Popular (FLP)” su base para la constitución del MCA “una vez que el FLP desaparece y nace un grupo autónomo de reflexión teórica que será contactado por Komunistak” a través del “papel esencial de María [Unceta]” dando en el 73 “los primeros comités locales”. Gordon se detuvo especialmente en exponer la diferente composición de los comités de cada zona, que muestran la heterogeneidad de la organización, para lo que reconoce que, “al haber poca documentación en papel” sobre esta cuestión, tuvo que dedicar un buen tiempo de la investigación a entrevistar a las personas clave que pudieran dar cuenta “de cómo se implanta el MCA en Mieres, Avilés, Ayer, Xixón, Uviéu o Cangas”.

Paloma Uría, Xuan Cándano, Carlos Gordon, María Concepción Paredes y Rubén Vega. Foto: Alisa Guerrero

El feminismo, para el historiador, es un elemento fundamental en el MCA en  la medida en la que, “más allá de la lucha por los derechos de las mujeres”, permite la constitución de “estructuras de mujeres autónomas” que son entendidas por este como “una innovación importantísima en relación al “problema que los partidos de corte comunista tenían con los grupos de mujeres” y alejándose el MCA de la fórmula desplegada por el PC a través del Movimiento Democrático de Mujeres en la medida en la que estas estructuras femeninas “reclaman su autonomía ante la dirección de su partido” y se constituyen como “organización específica”. La apuesta de la organización por el asturianismo también “ayudará a romper la dinámica partido-movimiento” que se sostenía comúnmente hasta ese momento, en cuanto que, junto al feminismo, les permiten asumir que “la clase obrera es el núcleo dirigente, pero no todas las relaciones sociales pueden reducirse a las que se dan en el trabajo asalariado”.

Xuan Cándano y Carlos Gordon. Foto: Alisa Guerrero

La transición y la apuesta electoral es otro de los hitos en los que el autor se detiene, momentos en los que considera que “la organización se tensa compaginando un discurso radical y revolucionario con unos programas [electorales] realistas”, además de que “la lucha municipal les ayude a entender la dialéctica del programa revolucionario con la comprensión de la sociedad en la que ese programa se va a llevar a cabo”, hasta el 23F, cuando el MCA “se da cuenta de que siempre va a existir una espada de Damocles para impedir la creación de una nueva institucionalidad”. O hasta 1987, año en el que apoyaron a Herri Batasuna en su candidatura para las elecciones europeas, “decisión que les costará bastantes disgustos”, y de la que tiempo más tarde harían autocrítica, o, incluso, el referéndum de la OTAN, que propició “una derrota demoledora”. De ahí al final del partido y la creación de Lliberación tras la fallida apuesta de colaboración con la Liga Comunista Revolucionaria, creación que el historiador relaciona de manera indirecta con la caída del bloque soviético, “a pesar de que el MCA nunca puso su mirada en él”, en un contexto en el que comunista queda totalmente asociado a un desprestigiado mundo en extinción.

Gordon cerró la presentación remarcando un especial interés en esa combinación de “momentos de radicalidad” y “apuestas más cotidianas” que están en el corazón del MCA a lo largo de su historia, unido a un elemento de autocrítica especialmente reseñable que les permitió “pensar en su identidad y contradicciones a su interior y hacia afuera” ajustando sus propuestas de “un discurso para una sociedad nueva” y reconociendo “las aportaciones de la organización a la creación de esa cultura democrática y progresista” con la que contamos a día de hoy.

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