Historias de la transición energética

La apertura de una fábrica de paneles solares en Llangréu supone una noticia optimista en pleno debate sobre las energías renovables.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Las energías renovables generaban unos 143.000 empleos en la España de 2008. Una década después, la cifra se había reducido a 74.600 trabajadores. Entre medias, la crisis y los recortes iniciados por Zapatero, y continuados por Rajoy, con su particular cruzada contra las energías renovables, hicieron retroceder posiciones a España después de haber sido uno de los país líderes en el sector durante décadas. “Hay gente que cree que ahora estamos yendo demasiado rápido en el despliegue de las renovables, pero es que perdimos el tiempo durante una década en la que podríamos haber hecho las cosas de manera más relajada y sosegada” afirma Paco Ramos, del área de energía de Ecologistas en Acción.

En 2014 la empresa de construcción de fotovoltaica Isofotón cerraba sus puertas tras 30 años de historia. Pionera en los años 80 en el sector de las renovables, esta firma malagueña había llegado a tener en su momento de máximo esplendor 600 empleados. Desde su cierre se había producido un enorme vacío en la fabricación “made in Spain” de fotovoltaica, un vacío que nadie había llenado con ningún otro proyecto empresarial. Casi 10 años más tarde, parece que este hueco finalmente se llenará, y además cubriendo otro furacu, el dejado por Vesuvius en Llangréu tras su cierre en 2019.

“El sector de las renovables ya da trabajo a más de 5.000 asturianos y podría llegar a los 10.000 en 2030”

Este jueves se firmaba el acuerdo de traspaso de la fábrica de Vesuvius a Exiom e Iberdrola. El objetivo: reaprovechar las instalaciones para la construcción de fotovoltaica. En la cuenca del Nalón saben de trabajar con el metal y tienen cultura industrial: la misma plantilla que trabajaba en Vesuvius haciendo materiales refractarios puede reciclarse para la construcción de paneles solares. Y es que como recuerda Ramos, la fabricación de renovables es industria metal-mecánica, algo para lo que Asturies cuenta con siderurgia, tradición y mano de obra formada. Ramos, que fue sindicalista de CCOO y toda su vida laboral trabajó como obrero especializado, no encaja en el prototipo del ecologista hipster, con el que a menudo se caricaturiza a los defensores de la transición ecológica y la lucha contra el cambio climático. Miembro de una cooperativa de energía limpia, está convencido del potencial asturiano para la fabricación de renovables, y cree que el sindicalismo debe perder miedos y apostar con fuerza por el empleo verde.

El sector de las renovables, no lo perdamos de vista, ya da trabajo a más de 5.000 asturianos y podría llegar a los 10.000 en 2030. Lo dice un informe del Instituto de Trabajo Ambiente y Salud de CCOO. Es decir, cuando hablamos de empleo verde ya no hablamos de un unicornio, sino de la vida cotidiana de miles de personas que trabajan en una industria en expansión.

Movilización de Vesuvius. Foto: Iván G. Fernández

En la reconversión de la planta de Vesuvius a las renovables han influido varios factores: el compromiso de reindustrialización arrancado a la multinacional británica tras las potentes movilizaciones de los trabajadores en 2019, las negociaciones sindicales para hacer efectiva esa promesa y la existencia de una empresa asturiana de energía solar interesada en producir cerca de casa, Exiom. Para Damián Manzano, secretario general de Industria de CCOO de Asturias, y que participó de las discretas gestiones que han llevado a la recuperación de las instalaciones de Vesuvius, “la inestabilidad política está llevando a que muchas empresas quieran tener su producción más cerca de los lugares de consumo”. Un dato: China produce hoy el 80% de las cadenas de suministro mundiales de paneles fotovoltaicos. La UE necesita con urgencia reducir su dependencia tecnológica exterior si quiere desarrollar a fondo las renovables y no estar a merced de los vaivenes de un mundo convulso. Asturies está bien posicionada de cara a ser un centro de fabricación de materiales para eólica y solar. De momento en Llangréu solo se montarán los paneles, pero Manzano es optimista y confía en la posibilidad de que con el tiempo se vayan fabricando más piezas y componentes.

En pleno debate público sobre los conflictos entre campo y energías renovables, tema de dos recientes y laureadas películas españolas, As Beastas y Alcarrás, y tras muchos años de malas noticias económicas para las cuencas mineras, la noticia de la apertura de una fábrica de paneles solares en el Nalón supone un dato esperanzador de cara a lograr una transición ecológica con los trabajadores dentro. Una noticia feliz con cuatro grandes protagonistas, Vesuvius, Exiom, Iberdrola y CCOO, y una notable ausencia: el Gobierno asturiano y su consejero de Industria, Enrique Fernández.

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