Malestar sanitario a dos meses de las elecciones

Inversión insuficiente, mala conciliación y el nacimiento de nuevo sindicato, anticipan unos comicios marcados por la sanidad

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

Cerca de 5000 personas, entre sanitarios y pacientes, salieron a las calles de Gijón esta sábado para reclamar mejores condiciones laborales convocados por la Asociación de Trabajadores Asturianos de la Sanidad. La cifra es significativa, porque lo hacían después de que Adrián Barbón cerrase un acuerdo con la mayoría de los sindicatos, en virtud del cual, su gobierno reconocía un incremento de subidas salariales que, aún así, no satisfacen las demandas de los trabajadores de hospitales y centros de salud.

Es cierto que la sanidad pública asturiana recibe la mayor inversión per cápita de toda España y aún así, resulta insuficiente insuficiente para una población más longeva, menguante y dispersa. En 2023 superará por primera vez la barrera de los dos mil euros -2.131,9- al registrar un incremento del 7,4 por ciento respecto del 2022. El mismo porcentaje crecerá en el presupuesto de la Consejería de Salud, que alcanzará los 2.126 millones. El gasto sanitario es inapelable: alcanzará el 37,5% de las cuentas del Principado, cifradas en casi 6.000 millones de euros.

Foto: David Aguilar Sánchez

La vocación inversora se concretaba esta semana no sólo con el acuerdo social que viene a reconocer un déficit salarial en la nómina de los sanitarios, también lo hacía con un aumento de la plantilla en el área de Salud Mental, ante el elevado número de bajas por depresión y la inflación suicida (efectivamente, se suicida más gente de la prevista). También lo hacía con el inicio de las primeras operaciones quirúrgicas a través de la cirugía robótica que ofrece el sistema Da Vinci. A estos dos hitos, tenemos que sumar la ampliación del hospital de Cabueñes, cuyas obras se iniciaron hace escasos meses y los 9,5 millones en la red de Primaria para iniciar la construcción de los centros de salud de Nuevo Roces (Gijón), Sotrondio (San Martín del Rey Aurelio) y La Pola (Lena). En definitiva, la legislatura termina con una buena gestión de la pandemia, la incorporación de nuevas tecnologías a la estructura sanitaria, una mayor inversión en áreas que comienzan a ser más necesarias y la ampliación de sus equipamientos. Pero aún así, algo falla.

“La inversión más importante y la más escasa sigue siendo en las personas”

¿Entonces, qué es lo que perturba el balance final? Quizá sean las personas. La inversión más importante y la más escasa sigue siendo en las personas, en eso que algunos llaman el capital humano, o sea, los trabajadores. Pero ¿falla en todas las áreas?. Por el momento, la sociedad ha detectado que hay un socavón enorme en la atención primaria, uno de los pilares que más se ha resentido tras la pandemia, al que se le han buscado sucedáneos a través de la atención telefónica y la atención telemática, y unas listas de espera en algunos departamentos como en la cirugía cardiovascular.

Y lo cierto es que la crisis sanitaria por la pandemia de la COVID-19 ha dañado la confianza en la sanidad pública. En el Principado, la nota se mantiene en la media nacional (6,4 sobre diez, 6,3 en el conjunto de España). Sin embargo, ha caído casi un punto desde el 7,2 de 2019. Y se nota sobre todo en la atención primaria. Calificada con un 7,6 antes de la pandemia, la nota a finales de 2022 cayó a un 6,2 la menor de todos los servicios sanitarios públicos de Asturias.

Foto: David Aguilar Sánchez

El gobierno de Barbón manda señales desde su lista electoral. La gerente del SESPA, Concepción Saavedra, ocupará el segundo puesto en la candidatura socialista a las elecciones del próximo 28 de mayo. Efectivamente, hay un intento por parte del presidente de reconducir el debate político hacia la sanidad y en su estrategia se impone con el discurso más técnico de la mano de una mujer con una experiencia sobradamente reconocida que deberá demostrar habilidad política para convencer al electorado de que ese 37,5% de la inversión del gobierno en Sanidad se sustanciará en más enfermeros, más médicos y más celadores.

Pero quizá las elecciones no vayan sólo de sanidad, sino de una refundación del sistema sanitario que se adapte a eso que algunos llaman conciliar y que tiene efectos en la atención que reciben los pacientes. Los médicos, los enfermeros, los administrativos o los celadores reclaman una mejor calidad de vida al tiempo que los enfermos un mejor servicio. Y es que en el horizonte se impone también la política de los hechos que encuentra sus canales en el mercado. En Asturias crece la sanidad privada y, en mayor medida, los seguros de salud privados.

P.D:: No deja de llamar la atención otro hecho significativo. Quien convocó este sábado a cinco mil ciudadanos no fue un sindicato ha sido una asociación, con el respaldo de las siglas. El pasado 2 de marzo, la Plataforma de Médicos titulares de Atención Primaria barajaba la convocatoria de una huelga y la constitución de un nuevo sindicato independiente. Las aguas sindicales sanitarias corren turbulentas. La pregunta está en el aire y algún sindicalista ya se la hace: si la dinámica general es salir a la calle convocados a través de plataformas o asociaciones, ¿con quién negociará después el gobierno del Principado?

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