Día de la Visibilidad Trans en Asturies: nada que celebrar

Alfredo Canteli nombrará hija adoptiva de Oviedo a Amelia Valcárcel, la gran inspiradora de la corriente antitrans que crece en el socialismo asturiano.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

El 31 de marzo es desde 2009 el Día de la Visibilidad Trans. Una fecha que este año coincide con la aprobación de la Ley Trans española, y la no aprobación de la Ley LGTBI asturiana. Un compromiso de Adrián Barbón que se ha quedado guardado en un cajón a la espera de tiempos mejores. Criticada por insuficiente por los colectivos, el Gobierno asturiano prefirió no presentarla esta legislatura ante el bochorno que podía suponer sacarla adelante con toda la comunidad LGTBI en contra. El principal motivo del rechazo fue la ausencia de avances en materia trans, material sensible en la Federación Socialista Asturiana, en la que una buena parte de sus cuadros y dirigentes escuchan con atención los argumentos de Amelia Valcárcel, José Errasti y Marino Pérez, tres críticos acérrimos de la Ley Trans y del movimiento trans. Los tres asturianos. Los tres con buenos altavoces mediáticos, más allá de algunos ataques injustificables por parte de sectores radicales del movimiento trans, y de las polémicas, bastante infladas, sobre la llamada “cultura de la cancelación”. Una de las más “canceladas”, Amelia Valcárcel, será pronto nombrada hija predilecta de Oviedo/Uviéu en una jugada demasiado sofisticada como para ser atribuida a Alfredo Canteli, y que, todo apunta, lleva el sello de su arquitecto comunicativo: Rodolfo Sánchez. La derecha se divierte interviniendo en la polémica trans después de haberse cargado los bancos arcoíris colocados por el tripartito en la plaza de La Escandalera. Un guiño al potencial votante de Vox que las encuestas parecen premiar. Canteli acaricia en estos momentos la mayoría absoluta.

La corriente antiTrans o por lo menos anti Ley Trans, es decir, a favor de dejarlo todo como estaba, sometiendo a las personas trans a largas esperas y exámenes psicológicos, a pesar de que la transexualidad ya no sea considerada por una enfermedad mental por la OMS y la comunidad científica, no ha dejado de ganar posiciones en la FSA. Que la socialista e histórica activista trans Carla Antonelli fuera Premio Purificación Tomás de la Agrupación Municipal Socialista Ovetense en 2019, y en 2023 el mismo galardón haya sido para Carmen Calvo, explica bien la rápida evolución del socialismo asturiano de una a otra posición en los debates sobre el reconocimiento de la identidad de género. Nuria Varela, la directora de Igualdad del Principado, no forma parte del club de fans de la ley impulsada por el ministerio de Irene Montero.

Banco arcoíris de la Plaza de la Escandalera antes de su retirada por Canteli. Foto: Iván G. Fernández.

El movimiento LGTBI ha tenido como principal, y casi único aliado político, a Podemos. La formación morada ha clamado prácticamente sola en el desierto parlamentario en favor de una Ley LGTBI que contemple avances en materia de educación sexual o facilite con medios y recursos la transición de género ya reconocida por la ley nacional. Sus peticiones han chocado sin embargo contra el muro de un Barbón cuyo compromiso LGTBI acaba donde empiezan las resistencias internas en su partido. Laura Tuero, portavoz morada en Xixón, y número tres de la candidatura de Podemos Asturies para las elecciones de mayo, acaba de proponer con motivo del Día de la Visibilidad Trans que su ciudad se adhiera a la Red Estatal de Municipios Orgullosos, impulsada por la asociación Red Española de Territorios Orgullosos (RETOS LGTBI). Está por ver si se aprobará. De momento, el compromiso, a coste cero, de impulsar una Red Asturiana de Concejos Orgullosos, asumido por el Gobierno asturiano en 2022, sigue, como la Ley LGTBI, guardado en un cajón.

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