Lula en Madrid

España, Europa y el mundo tienen responsabilidad en saber acoger las propuestas de paz y respeto a la Amazonía que llegan desde América.

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Javier Arjona
Javier Arjona
Minero jubilado y militante internacionalista.

Este miércoles se cumplían 37 años del enorme desastre de Chernobyl en Ucrania, y también nos visitaba el Presidente de la República federativa de Brasil.

El domingo hay elecciones en Paraguay, y los días 3 y 4 está anunciada la visita del Presidente de Colombia.

Sacha, un niño de Chernobyl, documental argentino realizado por Roberto Chile y Maribel Acosta Damas, y Tarará, de Ernesto Fontán, la historia de Chernobyl en Cuba, reconstruyen la historia de solidaridades que permitió que más de 26.000 niñas y niños llegaran a la isla para ser tratados de los efectos de las radiaciones.

Ahora en Chernobyl y en Ucrania se desarrolla una guerra de dimensiones globales, y quienes propugnan acciones para llegar a detenerla, es decir dejar de echar más combustible al fuego, se encuentran con una feroz hostilidad de los medios, como es el caso de Lula y su visita.

El presidente brasileño mencionó en Madrid la invasión de Iraq por Estados Unidos, de Libia por Francia e Inglaterra, a través de la OTAN, y de Ucrania por Rusia como ejemplos de guerras de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.

«¿Por qué Brasil, España, Japón, Alemania, India, Nigeria, Egipto, Sudáfrica no están como miembros permanentes? Los que actualmente determinan son los ganadores de la Segunda Guerra, pero el mundo ha cambiado. Necesitamos construir un nuevo mecanismo internacional que haga algo diferente. Creo que es hora de que empecemos a cambiar las cosas y es hora de que hagamos un G20 de Paz, que debería ser la ONU”.

En la declaración conjunta de Brasil y España, los gobiernos también se comprometieron a «impulsar la firma del acuerdo entre las dos regiones que permita el aumento del comercio y las inversiones en ambos sentidos y la promoción de la prosperidad compartida».  En eso del comercio, en eso sí los medios-empresas aplauden, mientras que organizaciones de la sociedad civil brasilera consideran eéste un acuerdo de carácter colonial.

La candidatura de Brasil como sede de la Cumbre del Clima 2025, también fue motivo de acuerdo.

Esta semana visitaba la agencia asturiana de cooperación el profesor de Derecho en la Universidad de Sevilla Pablo Gutiérrez Vega. Es asturiano, pero lleva tiempo en la docencia universitaria allí al lado del Archivo de Indias. Tal vez por ello, y por haber sido discípulo de don Bartolomé Clavero (quien fuera representante español ante el Mecanismo de Expertos sobre cuestiones indígenas de NNUU), Pablo es también uno de los más reconocidos expertos sobre Derechos de los Pueblos Indígenas, y comparte con otros profesores y estudiantes una “Clínica de DDHH”, que asesora sobre la materia.

Entre otros cometidos Pablo y sus estudiantes estarán de observadores oficiales internacionales este sábado y domingo, en las elecciones del Paraguay, un país que nos parece lejano, pero de donde proceden personas trabajadoras que tienen hasta asociaciones propias en Vegadeo.

En la contienda se elegirán para presidencia y vice, para senado y cámara y para gobernaciones y juntas departamentales para 5 años, por parte de un estimado en menos de 5 millones de posibles votantes, muchos de ellos en el exterior.

Se da el caso de que con la única excepción del que fuera obispo Fernando Lugo, que fue electo presidente y destituido por un golpe parlamentario, todos, todos los demás presidentes lo son y han sido del Partido Colorado, el mismo del dictador Stroessner, desde 1947.

Lula y Sánchez. Foto: Ricardo Stuckert

El país del Premio Nobel Augusto Roa Bastos se caracteriza también por la altísima concentración de la propiedad de la tierra, que supera incluso a la del vecino Brasil, siendo muchos de los latifundistas también brasileños, y sus amplísimas y tóxicas explotaciones de soja determinantes en la política nacional (y en el engorde de nuestras macrogranjas). Y son fronterizas y compartidas con Brasil dos de las gigantescas presas hidroeléctricas, decisivas en la energía, Itaipú y Yacyretá.

Las resistencias y propuestas alternativas se dan también en el movimiento campesino e indígena (el guaraní es lengua nacional hablada por mucha población que no es guaraní de nacimiento), que apuestan parcialmente por el Frente Guasú, pero que se ha tenido que aliar con los liberales en una Concertación de centro, de 14 partidos,  que aspira a derrotar a los Colorados.

Si Paraguay puede considerarse relativamente pequeño, su vecino Brasil es enormemente grande y decisorio en la escena internacional recobrada por Lula tras los años terribles del bolsonarismo. Su protagonismo en los BRICs, el recordatorio de sus acciones internacionales en anteriores presidencias de Lula (recuérdese que fue uno de los premiados en el Teatro Campoamor), y su apuesta prioritaria de recuperar los derechos de los pueblos indígenas y de los territorios amazónicos (atacados pavorosamente por Bolsonaro), y por lo mismo intervenir activamente en las iniciativas para preservar el planeta, no pueden ser ignorados por quienes tienen negocios directos en la guerra e invasión de Ucrania.

Yolanda Díaz y Lula. Foto: Twitter Yolanda Díaz

Y para después de las Marchas del Primero de Mayo (que volverá a ser grande de nuevo en las calles de Bogotá, pero por vez primera no será “contra” el gobierno, sino en defensa de las reformas pensionales y laborales y de la salud..) el presidente colombiano llega a Madrid, donde además de la agenda institucional  mantendrá encuentros con la abundante diáspora colombiana y conferencia en la Complutense.

Petro, junto a Lula, han propugnado en la ONU, la CELAC, la Cumbre del Clima y otros escenarios internacionales, mover el tablero ambiental, recuperar el control y el cuidado de la Amazonía y la Orinoquía, con cumbres como la que preparan en junio y medidas perentorias en que están requiriendo la complicidad necesaria también de los países europeos.

La “Paz total” en Colombia, como propuesta de superación de 60 años continuados de guerra, la Paz en las Florestas esenciales de nuestro planeta y la detención inmediata de las masacres contra sus cuidadores principales, que son los pueblos originarios, y la Paz en las guerras en curso, entre ellas la de Ucrania, resultan de nuevo imprescindibles, y concuerdan con los mensajes que los mandatarios brasileño y colombiano nos comparten en Madrid.

España, Europa y el mundo tienen responsabilidad en saber acoger esas propuestas.

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