Vrësno o la literatura del secreto

Carolina Sarmiento publica su segunda novela en la Editorial Pez de Plata, un relato siniestro, dominado por el remordimiento

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

La novela española tiene una intensa tradición con el secreto. Toda la obra de Javier Marías tiene en el secreto un motor narrativo. Y ese motor, el del remordimiento, el arrepentimiento y la duda sobre lo que no se sabe, sobre lo que no se dijo, sobre lo que quedó por decir, alimentan Vrësno, la última novela de la escritora y periodista Carolina Sarmiento, recientemente publicada por la editorial Pez de Plata.

Vrësno es un espacio feérico, nebuloso, siniestro que encaja con la vida de una familia urbanita que decide instalarse en el mundo rural. El texto remite a una mirada fisheriana que aborda lo siniestro desde esa dicotomía: aquello que está donde no debe y aquello que permanece ausente de su verdadero lugar. Reconoce Sarmiento que lo que la empujó a escribir esta novela corta comenzó en una simple visita a los padres de un amigo: “después de muchísimos años, toda la vida viviendo en Gijón, deciden jubilarse e irse a vivir a un pueblo de montaña en Asturias. Cuando los visitamos, me pareció peculiar que los vecinos de ese pueblo los hubiera acogido muy bien pero, aun así, existiera algo extraño en el ambiente. Nosotros nos planteábamos hasta qué punto, unas personas tan urbanitas, tan culturetas, se iban a adaptar a esa vida en el pueblo”.

Carolina Sarmiento en el Toma 3. Foto de David Aguilar Sánchez.

Vrësno no es Twin Peaks, per como todo relato siniestro, guarda cierto aire de familia que conecta con la propia vida de Sarmiento: “He pasado mucho tiempo en un pueblo, a un kilometro de Villaviciosa. He vivido y escrito en una casa de pueblo con prao alrededor, con animales, con chimenea, sin wifi y dependiendo del coche para todo. ¿Me imagino una vida completa en un pueblo? No. De hecho, esta novela parte de una contradicción: el deseo de habitar la naturaleza. Regresé de un viaje a las Islas Lofoten, en Noruega, convencidísima de que teníamos que rehabilitar la casa del pueblo y, de repente, comprendí que me faltaban muchísimas cosas de la ciudad. Hay una contradicción en mi que se extiende a la novela”.

Vrësno es un lugar hostil, ajeno a ninguna aldea perdida. Casi podría decirse que es un lugar oscuro, amenazante, difícil. “Hay dos tipos de naturaleza, la que se habita, en la que puedes o no adaptarte y la que se disfruta, que es la que se visita. Ir a Redes a pasar el da y volver o vivir en Redes son dos maneras muy distintas de habitar la naturaleza”. Y es que Vrësno no es solo un lugar, es también una confesión, la de una mujer que ha triunfado en la industria de la música y necesita desvelar qué la ha empujado a llegar hasta allí. En ese sentido, lo que podía ser un punto de llegada se convierte en el punto de origen desdibujado y perturbador de una identidad que trata de buscarse a sí misma a través de la palabra. Stanis, la mujer protagonista, confesará que tan siniestro era el lugar como lo que arrastra a su familia. “Stanis habita la confusión. Sus padres deciden ponerle el nombre del autor favorito de la madre. Crece ante esa extrañeza, esa ambigüedad es el rastro que deja la educación o no, el amor o no que le han dado sus padres. Cuando creces sin una raíz clara, el resto es herida”.

Carolina Sarmiento ha demostrado ser una narradora de distancias cortas e intensas. “Mi manera de escribir es muy concisa y reviso mucho lo que escribo” afirma cuando analiza su propio tempo narrativo. Confiesa que le gusta trabajar la página de estilo, que corrige mucho y que “en una novela larga, esa atención plena sería más complicada o, cuanto menos, más prolongada”. Afronta el texto desde la concisión y el extremo cuidado del lenguaje, “detesto las frases de más, las páginas paja. Me gusta el impacto con el que te golpea un relato”.

Detalle de Vrësno. Foto de David Aguilar Sánchez.

La novela de Sarmiento se emparenta con el film Capitán Fantástic (2016) protagonizada por Vigo Mortensen y dirigida por Matt Ross, donde un padre decide retornar con sus hijos al mundo rural y educarlos él mismo. Aunque Vrësno se aparta del adoctrinamiento y la educación no reglada llevada hasta el paroxismo de la cinta, abordan una misma contradicción, un mismo asunto relacionado con la pedagogía. “Sin pensarlo, buscamos contrastes a la hora de escribir. Vrësno trata de una persona, la madre de Stanis, que quiere habitar cerca de la naturaleza porque cree que sus habitantes son más honestos y con ella, decide arrastrar a su familia hacia su obsesión. El marido cede y lo hace renunciando a sus pasiones, su música, sus conciertos, vivir una ciudad, y la hija, que es menor de edad, no deja de ser un a persona obligada a seguir a sus padres. Le coloco en ese brete. Para mi resulta muy atractivo poder indagar a cerca de cómo nos influyen las decisiones de nuestros padres sobre nosotros y de cómo estamos obligados a romper ese vínculo para poder conquistar nuestra propia emancipación”

La relación de Carolina Sarmiento con el agro viene de lejos. De niña, acompañaba a su padre, perito agrícola, a las ganaderías donde asesoraba a los ganaderos con sus explotaciones agropecuarias. Cualquier otra relación con Vrësno es casual. Siempre ha mantenido el cariño por sus progenitores. No hay remordimientos, no hay más secretos que en cualquier otra familia. Pero si entre Stanis y Carolina hay algún vínculo, quizá este sea con la creación musical o literaria, respectivamente. La literatura de Sarmiento, tanto en Vrësno como en sus otros libros Tarada o Animales Urticantes, tiene que ver con “esa frustración interna que ocultamos y soportamos, y que en mi caso se canaliza en las novelas. Las cosas que me enfadan las suelto de una manera radical”. No obstante, Stanis, la protagonista de Vrësno “se reconcome con las decisiones que tomó, las palabras que no dijo, pero no actúa, continúa de una manera intimista escribiendo canciones al respecto, escribendo un diario, una confesión, sin llegar a adoptar una decisión.

Víctor Guillot y Carolina Sarmiento, durante la entrevista, en el Toma 3. Foto de David Aguilar Sánchez.

Y es que esta novela es un mapa del silencio. Lo que quedó por decir, lo no dicho, “ella ha tomado distancia de sus padres y es incapaz de volver al lugar donde los vio por última vez, sobre el que pesa una leyenda, sí, que no sabe si creerse o no, sí, pero también donde hay una herida sentimental muy grande, ese silencio, esa incomunicación con la que creció con sus padres”. El silencio puede ser un lugar, el Overlook de El Resplandor de Kubrick y Stephen King, donde se quiebra la razón y la lógica de la realidad cotidiana. Lo siniestro. “Todos habitamos silenciso, misterios, mentiras o verdades que no queremos afrontar”.

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