Muchos bables y un solo Dios verdadero

Carolina López, de Vox, brilló en la esquina derecha de un debate marcado por la dificultad de Diego Canga para presentarse como alternativa creíble.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Primer y único debate entre cabezas de lista autonómica. El presidente haciendo de presidente, Covadonga Tomé presentándose como líder de una izquierda outsider, extramuros de la política profesional, defensora de los público, exigente con el PSOE, y Ovidio Zapico encarnando el “reformismo fuerte”, tranquilo, con vocación de gobierno y de llegar a grandes pactos transversales. Ninguno habló de tripartito, pero el derrumbe de Cs, representado por un risueño Manuel Iñarra, anticipa un más que posible gobierno de izquierdas. El PSOE rehúye por ahora esta posibilidad y Adrián Barbón prefirió buscar la tensión bipartidista con el PP antes que dar oxígeno a sus competidores de izquierdas.

No hubo ningún vencedor en un debate más bien plano, aburridete, pero sí un perdedor que no logró presentarse como una alternativa real de poder. ¿Adivinan? Diego Canga llegó a los estudios de RTPA con una excesiva autoconfianza en su aroma de tecnócrata bruselense, y se encontró sin embargo con tres duros fajadores que no le pusieron las cosas nada fáciles. Barbón, un profesional implacable que se las sabe todas, no dudó en recurrir al golpe bajo, eficaz aunque poco elegante, señalando en varias ocasiones el pecado original de Canga, su nombramiento a dedo por Génova, así como las escasas posibilidades de que el candidato del PP permanezca en la oposición si pierde las elecciones el 28M.

FORO NECESITA CONTENER LA POLARIZACIÓN PARA PUEDE SOBREVIVIR

Si el presidente se mostró como un muro rocoso, tampoco los aspirantes de Foro y Vox le pusieron las cosas fáciles a Canga para trepar por sus paredes. El otro Adrián, Pumares, levantó una empalizada para defender defender con uñas y dientes un espacio regionalista, crítico con el PSOE, pero autónomo del PP. El de Llaviana tiene buena retórica y sabe sonar convincente. Dice cosas de derechas y otras más aptas para todos los públicos, de esas que podríamos llamar de “sentido común”. Sobrevivir a la poderosa pulsión del “voto útil”, la fuerza tractora que pide una reunificación de las derechas asturianas en torno a las siglas del PP, pasa por acentuar su perfil centrista y autonomista, y presentar a Canga como un candidato sin posibilidades. Foro necesita contener a toda costa la polarización PP-PSOE.

Si Pumares supo defender su espacio frente a la opa hostil de Canga -“o tripartito de izquierdas o yo”- Carolina López demostró que Vox siempre puede jugar con más alegría y desparpajo que el PP a la agenda derechista de toda la vida: bajar los impuestos al tiempo que promete mejores servicios, regar de pasta pública los colegios religiosos, “la enseñanza pública adoctrina”, y combatir la oficialidá del asturiano, esa “lengua inventada” opuesta a los bucólicos y pacíficos “bables”. Una triada a la que se suma, con fuerza, eliminar la protección del lobo. Tema sensible, ajeno a las competencias autonómicas, pero que la derecha está convencida le abrirá las puertas del campo asturiano, todavía con hegemonía socialista. En esos cuatro temas López demostró ser una demagoga de primer nivel, más cercana que el distante Canga, y menos relamida que su predecesor al frente del partido, Ignacio Blanco, el amigo de autónomos y emprendedores que en sus ratos libres se dedicaba a “limpiar” de pequeños propietarios un histórico centro comercial de Cornellá. En comparación con el abogado y economista gijonés López representa un perfil menos pijo, menos teórico, más plebeyo. Él era un Chicago Boy. Ella es una Tineo Girl. Retengan su nombre. Si logra sobrevivir a esa trituradora humana que es el partido de Santiago Abascal puede que estemos ante el nacimiento de una estrella en el firmamento neocon.

¿Cambiará el debate algo? Albergo serias dudas sobre la capacidad de influencia de un espacio televisivo que terminó a la una de la mañana de un miércoles, y cuyo final sospecho sólo vimos políticos, amigos cercanos, familiares de primer grado, periodistas y tuiteros. Se echa en falta un segundo debate más caliente, ya metidos en la recta final de la campaña, con los candidatos más rodados. También alguno más de carácter municipal. TVG en Galicia, TV3 en Catalunya o Canal Sur en Andalucía organizan debates entre los candidatos y candidatas a la alcaldía de las capitales de provincia. ¿No tendría sentido hacer algo similar con los cabezas de lista de Xixón, Oviedo/Uviéu y Avilés? ¿No toca abrir ya el melón de establecer la casi obligatoriedad de este tipo de debates en la radiotelevisión pública? Ahí lo dejamos.

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