Xune Elipe, de los “Kortatu asturianos” a la Junta General del Principado

Nacido en 1962 en Avilés, el líder de Dixebra e histórico militante del movimiento asturianista, es el número dos de Podemos.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Xune Elipe (Villalegre, Avilés, 1962) lleva siendo casi cuarenta años la voz del rock comprometido “made in Asturies”. Fundador en 1987 de Dixebra, el otro nombre que se barajó fue Puxarra, la banda introdujo los sonidos del punk-rock y del ska en un asturianismo cultural en el que hasta entonces la estética musical predominante habían sido el folk y el celtismo: “nos gustaban muchos grupos puramente celtas, pero lo que nos molaba de verdad era todo aquel mundo del rock celta, y sobre todo, la gente más cañera de Irlanda e Irlanda del Norte: los Stiff Little Fingers, por ejemplo, que eran muy punkies, más allá de que hicieran alguna cosa basada en temas tradicionales”.

La operación, ideada junto a Cesáreo García Maniegu, a quien llamaban así porque era zurdo, surgía también en pleno boom del llamado rock radikal vasco, poco después del nacimiento de Hertzainak y Kortatu. La banda de los hermanos Muguruza, fundada tres años antes en Irún, alternaría en sus primeros discos castellano y euskera, Dixebra apostaría en cambio desde el principio por las letras escritas sólo en asturiano. Y es que aunque Dixebra sean muchas veces conocidos fuera de Asturies como los “Kortatu asturianos”, según Elipe “fue Hertzainak quien nos hizo pensar: «Joder, si se puede hacer punk rock en euskera, también se podrá en asturiano». Y a ello nos pusimos, lo cual no era fácil, porque el asturianismo sólo se dedicaba en aquel entonces a los violines, las flautas, las gaitas y la música tradicional. Nosotros queríamos un gaitero, pero por lo demás, nada de tradición: un bajo, un batería y un guitarra”.

Una de las primeras formaciones de Dixebra.

Hijo de una familia obrera, autóctona de Villalegre, Elipe creció en un hogar asturfalante y desde muy temprano se sintió interpelado por el movimiento asturianista. Cuenta que cuando tenía doce años se encontró con un cartel que ponía Juncedo y extrañado preguntó a su abuela qué pueblo era: “«Oye, Güelita, ¿dónde queda Juncedo?». Ella tampoco lo sabía: «Ni idea, fíu». Tardé tiempo en darme cuenta de que Juncedo era Xunceo, y cuando lo descubrí, me marcó bastante: me hizo tomar conciencia de que pasaba algo raro”.

De esa primera toma de conciencia con la diglosia asturiana, Elipe pasó a incorporarse a Conceyu Blable en la Transición, así como a diferentes asociaciones de ámbito avilesino que combinaban asturianismo y contracultura, Arfueyu y L´Esperteyu, y más tarde a la Xunta pola Defensa de la Llingüa Asturiana, la organización que en los años 80 tomó el relevo en el movimiento de reivindicación lingüística. Dentro de la Xunta Elipe sería uno de los promotores del primer Conciertu pola Oficialidá celebrado en 1989 en Avilés.

Hijo de una familia obrera, autóctona de Villalegre, Elipe Creció en un hogar asturfalante y desde muy temprano se sintió interpelado por el movimiento asturianista

Tras algunas maquetas más o menos artesanales, en 1990 veía la luz el primer LP de la banda, “Grieska”, un disco lleno desde su portada de alusiones a la conflictividad obrera que vivía la Asturies de la reconversión y los gobiernos de Felipe González. Toda una declaración de intenciones sobre la otra apuesta política de la banda: el obrerismo. Segunda ruptura estética con el asturianismo cultural: lo urbano frente al ruralismo. En una entrevista con el periodista Pablo Batalla, Elipe señalaba que esta apuesta por una estética urbana se profundizaría todavía más con la incorporación del escritor mierense Xandru Fernández como letrista de la banda:

“Era un escritor que nos gustaba muchísimo a todos y que además venía del mismo mundo que nosotros (Turón, las cuencas, la reconversión industrial…) y hacía una escritura muy urbana y muy cruda, nada bucólica ni ruralista. Además, sabía mucho de rock. Pues bueno, le propusimos colaborar y aceptó el reto, y eso marcó un salto de calidad que se confirmó en el tercer y sobre todo en el cuarto disco, Dieron en duru, en el que Xandru hace ya la mayoría de las letras, el productor es Kaki Arkarazo, guitarrista de Kortatu y de Negu Gorriak, y ya no hay ninguna referencia al mundo asturianista de los trisqueles y demás. Incluso la portada deja de estar diseñada en la tipología céltica del principio y pasa a ser más bien de tipo soviético, con una estrella y las letras muy rectas y muy sobrias”

Elipe señala que el escritor que fue quien dio con la tecla que permitió a Dixebra trascender al mundín nacionaliegu: “en un momento dado empezamos a darnos cuenta de que venía a los conciertos gente que ya no era de casa, sino que venía de las luchas sindicales, de Izquierda Unida, de movimientos libertarios, del ecologismo, etcétera, y que en muchos casos no tenía la menor relación con el mundo asturianista, ni siquiera con el asturianismo lingüístico”

Portada de Grieska

En paralelo al desborde de público y el crecimiento de Dixebra como grupo, Elipe siguió militando en un nacionalismo político asturiano – Ensame, UNA, Andecha – , una corriente en permanente bronca interna, incapaz de consolidar organizaciones estables y de salir de la marginalidad política. Sólo el Partíu Asturianista, regionalista de centro, lograría en dos elecciones obtener representación parlamentaria.

La banda populariza el uso del asturiano y fija con sus canciones en el imaginario colectivo episodios de resistencia obrera como los de los trabajadores de Duro Felguera o Naval Gijón. Elipe ironiza con que el grupo vendía incluso más discos que los votos que conseguían algunos de los partidos para cuyos mítines tocaba.

El éxito de Dixebra y el desarrollo del asturianismo musical y cultural no hallarán correlato político en unas organizaciones nacionalistas de izquierdas a las que con el tiempo Elipe fue viendo cada vez más excéntricas, caracterizadas por el mimetismo con otros movimientos nacionalistas: “Estábamos en una campaña del Día de la Nación Asturiana, el 8 de septiembre, e íbamos con un coche por ahí megafoneando: «¡Pol drechu d’autodetermín!». En un momento dado paramos a tomar algo y unos paisanos nos dijeron: «Oye, ¿qué le pasa al auto de Fermín; qué es eso que anunciáis?»”.

Manifestación de Andecha Astur.

Superada la “vasquitis” y desencantado con la evolución del nacionalismo asturiano, Elipe, se iría concentrando en proyectos como la discográfica L´Aguañaz, Radio Sele o el semanario Les Noticies, que consideraba más interesantes para el progreso del asturianismo que la propia militancia política asturianista. Su caso no sería único, muchos otros compañeros de aventuras políticas apostarían también por replegarse en un trabajo cultural más fructífero y gratificante, que va dando frutos en materia de normalización lingüística: “el autodetermín era una verdadera matraca, un mantra del que no salíamos. Y cuando uno va teniendo cierta edad y cierta formación sociopolítica, pues llega a cansarse de eso. Mi caso fue ése, pero fue el de muchos otros. Me di cuenta de que aquélla no era una herramienta útil para transformar la sociedad, y yo nunca he concebido a los partidos políticos de otro modo que como herramientas”.

Este distanciamiento de la ortodoxia nacionaliega le costaría algún disgusto: “me llegó a pasar que estando en un bar de Uviéu, L’Esperteyu, tuviera que salir Armando de detrás de la barra porque había venido un tío a decirme que era un puto traidor”.

Esposición retrospectiva sobre Dixebra en Xixón. Foto: David Aguilar Sánchez

Mientras se suceden las siglas políticas, Dixebra comienza a girar fuera de Asturies, telonea en Xixón a Manu Chao, toca en fiestas de pueblo, nueches celtas, fogueras de San Xuan y festivales reivindicativos por todo tipo de causas. La banda amplía su público e incluso logra rompe vetos como el de las fiestas de San Mateo, en Oviedo/Uviéu. Al tiempo su cantante pone en marcha otros proyectos culturales paralelos.

En 2014 el surgimiento de Podemos Asturies le pilla con Tiempos Modernos bajo el brazo, un disco inspirado en la crisis y los movimientos post15M, y con canciones que conectan con la memoria de luchas históricas asturianas como “A golpe de tacón”, sobre la participación de mujeres obreras como Anita Sirgo en las huelgas del 62. Como otros muchos militantes asturianistas, Elipe se acerca a un Podemos en el que Emilio León y Daniel Ripa, dirigentes autonómicos de la organización, defienden una construcción heterodoxa y muy autónoma de la dirección nacional del partido. Una vía asturiana, ecléctica, no adscrita a ninguna corriente – ni pablers, ni errejoners, ni anticapis – en la que puedan caber tanto movimentistas, como postcomunistas, sindicalistas, asturtzales y gentes sin militancias previas, salidas de los círculos.

Integrantes de Dixebra. Foto: Iván G. Fernández

Tres integrantes de Dixebra, el guitarrista Primi Abella, el trompetista Agustín Lara y el propio Xune se incorporan a las listas municipales y salen elegidos como concejales en Avilés y Corvera. La dirección de Podemos Asturies, consciente del capital simbólico de Dixebra y del tirón intergeneracional de una banda que ha sabido renovar su público y sigue llenando recurre a ellos para mítines y actos.

Surgido en plena crisis territorial y de la Monarquía, Podemos apuesta por la República, el federalismo y la plurinacionalidad, defiende la oficialidá del asturiano y el derecho de la sociedad catalana a ser consultada. El sistema político del 78 se tambalea y Pablo Iglesias apuesta por abrir vías de entendimiento con ERC y Bildu en torno a contenidos republicanos, federalistas y de izquierdas. Para muchos nacionalistas Podemos supone una oportunidad de construir un proyecto común con la izquierda federalista que tiene una idea de España plural, no españolista. “Sigo creyendo en una izquierda asturianista que pueda llegar a pactos estatales” explicaba Elipe a NORTES en mayo del año pasado, tras la publicación de su ensayo “Una llínia trazada” y el libro-disco “Ente la niebla”, centrado en la memoria obrera asturiana.

Xune Elipe. Foto: Alisa Guerrero.

Tras un tiempo apartado de la vida política, Elipe tomó la decisión de regresar en plena crisis interna de la organización, alineándose con el sector de Daniel Ripa y Covadonga Tomé. Escogido número dos de la lista electoral en las primarias del partido, ve con simpatía la formación de Aína, el nuevo partido asturianista de izquierdas, pero considera fundamental seguir trabajando con la izquierda parlamentaria con la vista puesta en la creación de un sujeto político asturiano autónomo, libremente confederado con la izquierda estatal.

Este jueves, 25 de Mayo, Día d´Asturies, hará doblete como cantante de Dixebra y candidato de Podemos Asturies en el mitin-concierto de los morados Xixón. Será a las 19h en la Sala Albéniz.

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