Juan Cofiño, vicepresidente del Principado de Asturias, será el próximo presidente de la Junta del Principado. Como ya anticipamos en NORTES, hace doce días, el Secretario Local de la Agrupación socialista de Siero será el próximo presidente del parlamento asturiano. “Hay que buscarle una salida honrosa” se decía desde el entorno de la dirección regional.
La FSA transmite varios mensajes con este movimiento. El primero es que el Presidente, Adrián Barbón, está dispuesto a negociar con IU y se manifiesta abierto a incorporar a la coalición en su gobierno. Así lo han interpretado en el entorno de la coalición. La salida de Cofiño facilitará que Ovidio Zapico pueda ser consejero en la próxima legislatura, aunque los de IU nunca establecieran antes ningún veto sobre nadie. La vocación de IU no es otra que la transformación de la legislación ambiental e industrial y ser coparticipes de un gobierno que pacte los desacuerdos y reparta los aciertos. “Queremos carteras productivas” ha afirmado Zapico desde entonces en numerosas ocasiones y ese es el lema que ha venido reiteradamente anunciando desde que comenzó la campaña municipal y autonómica. No derogarán la Ley de Calidad Ambiental pero sí la enmendarán. El objetivo no es ahogar a Barbón, sino restar poder a las Cámaras de Comercio y a la FADE.

Bunkerizarse hacia fuera y estabilizarse hacia dentro. La FSA también transmite otro mensaje. Ante la posibilidad de que el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, pierda las elecciones, se hace más necesario un gobierno estable y replegado ante la tormenta que se vivirá en el PSOE. La FSA necesita bunkerizarse. IU ha manifestado también de un modo constante su voluntad de dotar de estabilidad al gobierno, lo que excluye la geometría variable, un ejercicio aritmético realmente difícil en un contexto novedoso, con un diputado de FORO, Adrián Pumares, cuya Presidenta, Carmen Moriyón, acaba de pactar con VOX el Ayuntamiento de Gijón. En un escenario regido por la geometría variable, el acercamiento a Pumares, tocado con la lepra de VOX, aprobar una ley terminaría siendo calvario. La geometría variable puede ser diabólica.
En ese contexto de estabilidad buscada, es probable que Adriana Lastra, la vicesecretaria de Acción Política e Instituciona de la FSA haya tenido bastante que ver. Adrián Barbón no da un paso sin ella, quien ha hecho uso de la navaja de Ockham y se ha permitido simplificarlo todo para alcanzar el sentido del poder más razonable . La navaja que lo simplifica todo en el universo del Parlamento asturiano es IU. Adriana afina: estabilidad en el gobierno significa también estabilidad en la FSA. La influencia de Juan Cofiño comienza a ser un problema en el futuro más próximo de los socialistas asturianos. En términos orgánicos, Siero comienza a a ser un factor importante en la toma de decisiones de los comités regionales, ante el declive del SOMA y la pérdida del gobierno municipal en Gijón. La navaja de Ockham admite un futuro galvanizado: la posibilidad de que Adriana Lastra sea la próxima Secretaria de la FSA, un capítulo que forma parte de las guerras adrianas.

MÁS MOVIMIENTOS
Los cambios en el gobierno de Barbón se extienden a otros nombres. Como ya contamos aquí, en la FSA dan por hecho que Marcelino Marcos, actual presidente de la asamblea asturiana, será probablemente nombrado consejero del Medio Rural. Hay más movimientos que apuntan hacia el Senado, entre ellos, el del actual consejero de Industria, Enrique Fernández, y que tendrá lugar después de que se constituya el nuevo parlamento. El consejero, reprobado por el Parlamento, incluidos los votos de IU, podría ser nombrado senador por designación. Otra salida honrosa.



























