“Un libro de calambrazos”: así definió Alberto Santamaría su nueva obra, Lukács y los fantasmas. Una aproximación a ‘Historia y conciencia de clase’ (Sylone Editorial, 2023), en la que se adentra en la intrahistoria de la obra de Gyorgy Lukács que tuvo un gran calado político y filosófico. Todo un “libro militante”, escrito en medio de las grandes transformaciones que acontecieron en la Europa de los años 20. Una obra que ha sido rescatada en los momentos de crisis, como en mayo del 68, y que ahora, un siglo más tarde, nos propone nuevas cuestiones sobre nuestro presente político y cultural. El encuentro tuvo lugar en La Revoltosa, en Xixón, con la organización de Anticapitalistes Asturies.

Nacho Vegas se encargó de presentar a Santamaría con un recorrido biográfico en el que resaltó varias de las obras fundamentales del profesor, docente de Teoría del Arte en la Universidad de Salamanca y autor de libros tales como En los límites de lo posible: Política, cultura y capitalismo afectivo (Akal, 2018), Alta cultura descafeinada: Situacionismo low cost y otras escenas del arte en el cambio de siglo (Siglo XXI Editores, 2019) o Políticas de lo sensible: Líneas románticas y crítica cultural (Akal, 2020). Recientemente, también ha publicado Un lugar sin límites: Música, nihilismo y políticas del desastre en tiempos del amanecer neoliberal (Akal, 2022), obra que presentó en una edición de los ‘Alcuentros Nortes’ y en el que indaga en la cultura y la política de la década de los 70, así como su cruce a través de la música. Como poeta, también ha publicado varios libros, que están recogidos en el volumen El huésped esperado (La Bella Varsovia, 2016). Nacho Vegas resaltó el papel decisivo que ha tenido el mundo de la cultura y los sentimientos en la contrarrevolución neoliberal, una “revolución silenciosa” que ha calado “en vena” en nuestras subjetividades. “La derecha ha entendido mejor a Gramsci que la izquierda”.
“La derecha ha entendido mejor a Gramsci que la izquierda”
Alberto Santamaría trazó la línea histórica que recorrió la obra de Gyorgy Lukács, político y pensador húngaro con quien se inicia el “marxismo occidental”, término de Perry Anderson recogido por Santamaría con el que hace referencia a toda una ristra de autores europeos más o menos seguidores de la obra de Marx, desde Walter Benjamin hasta Theodor Adorno, pasando por Raymond Williams, Zizek o Antonio Gramsci, autores que pretendían un distanciamiento del pensamiento soviético más economicista. Lukács representa un marxismo más “espiritualista”, que presta mayor atención a la relevancia de actuar sobre la base de “los sentimientos, la conciencia y la cultura”, así como el papel que juegan en la transformación social.

“La obra de Lukács abre grietas”, como describió Santamaría. Historia y conciencia de clase es un libro escrito entre 1919 y 1922, época de gran turbulencia biográfica: en 1919 ya era el principal dirigente de la República Soviética de Hungría, y por aquel entonces ya había empezado a escribir su libro fundamental. En él, se distancia de las posiciones de Lenin en favor de Rosa Luxemburgo, “a quien siempre siguió”, según nos cuenta Santamaría. Para ello, Lukács toma como punto de partida la crítica al reformismo “del conformismo y la negociación con la burguesía” del Partido Socialdemócrata y a las tesis de Bernstein, defendiendo “la esperanza, que siempre debe prevalecer mientras exista capitalismo”.
Entre los muchos conceptos relevantes que Alberto Santamaría rescata de Lukács, el de “dialéctica” hegeliana es quizá uno de los que más potencia tiene: Lukács, mediante Rosa Luxemburgo, defiende una reactivación de la dialéctica para la comprensión del desarrollo histórico. No existe “la” historia, entendida suprahistóricamente, sino que “la historia es una creación nuestra, por lo que no debe separarse de la acción ni el contexto individuo”. Además, el concepto de “capitalismo” que maneja Lukács es, si cabe, de mayor importancia para nuestro presente. Como explicó Santamaría, “el capitalismo no es una cosa, y no se debe entender como tal. El capitalismo es un elemento que fluctúa, opera culturalmente y se adapta a las circunstancias”, de tal manera que dispone de los medios de comunicación como dispositivos a partir de los que producir ideologías y discursos dominantes. “Los periodistas son los intelectuales más peligrosos”, según recuerda Santamaría las palabras del pensador húngaro, ya que “los medios de comunicación son medios de producción de realidad”. Esta comprensión del sistema capitalista será decisiva para los desarrollos teóricos de autores posteriores como Herbert Marcuse, Theodor Adorno o los situacionistas.

“Es la acción la que revela qué ideales defender, y no al revés”. Esta idea, de gran calado teórico y político, resumió Santamaría el proyecto de Lukács, en cuya vejez supo ver la dirección que tomarían las grandes transformaciones por venir, defendiendo las reivindicaciones feministas y antirracistas de Angela Davis. Gyorgy Lukács fue un autor con muchas sombras y fantasmas; prueba de ello son sus volantazos ideológicos, desde la crítica al leninismo hasta su reconversión al estalinismo y su posterior rechazo. Un autor políticamente incómodo, que desarrolló su pensamiento desde la realidad misma, a pesar de encontrarse “en tierra de nadie”. Aunque quizá esa tierra de nadie sea el lugar privilegiado para una verdadera reflexión.



























