Lucha de clases, lucha feminista

Las alianzas entre sindicalismo y feminismo tras las grandes movilizaciones del 8M centran la segunda jornada de la Escuela de AMA.

Recomendados

Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

No era fácil sentar a personas de tantas y tan diferentes organizaciones sindicales, algunas históricamente enfrentadas entre sí, para hablar públicamente de táctica y estrategia. Tampoco reunir a un numeroso público de personas, mayoritariamente jóvenes, para seguir un debate de más de dos horas de duración. La Asamblea Moza d´Asturies lo consiguió este viernes en una tarde de pluralidad y plurinacionalidad con la conciencia feminista y de clase como hilo conductor.

Las relaciones entre el sindicalismo y el feminismo protagonizaron la segunda jornada de la Escuela Feminista de AMA titulada “Lucha por una vida digna: sindicalismo feminista”. “El feminismo nos está dado claves para rehacer la estrategia sindical y recomponer el sujeto de clase” señaló en su intervención Maddi Isasi Azkarraga, responsable de feminismos de LAB, que destacó la efervescencia en la agenda sindical vasca de los conflictos protagonizados por mujeres precarias, sobre todo del sector de los cuidados. Isasi destacó una fuerte entrada de mujeres en los sindicatos desde las grandes huelgas feministas del 8M, y destacó el “papel politizador” que está jugando el movimiento feminista a todos los niveles. También desde el punto de vista de clase.

Maddi Isasi Azkarraga. Foto: David Aguilar Sánchez

El descubrimiento de unas injusticias lleva a otras. Quienes dejan de tolerar el machismo cotidiano, también se vuelven más reivindicativas en los centros de trabajo, y los compartimentos estancos tienden a disolverse. En el mismo sentido, Úrsula Szalata, dirigente de CCOO, procedente del sector del pequeño comercio, señaló como uno de los grandes hitos del sindicalismo asturiano reciente la huelga de supermercados de 2019: “Si en los años 90 me dicen que íbamos a vivir una huelga tan grande en el comercio no me lo habría creído”.

Público asistente al acto. Foto: David Aguilar Sánchez

Desde Argentina, la socióloga y activista Luci Cavallero puso también en valor esta creciente hibridación entre feminismos y sindicalismos producida en torno a las grandes huelgas del 8M. La eclosión feminista ha sido, según la activista de Ni Una Menos, también un revulsivo para las luchas de clase. Caballero destacó que en los últimos años se han rebajado las “desconfianzas” que existían entre movimiento feminista y sindicalismo: “Han aparecido nuevos sindicatos ligados al trabajo doméstico y al sexual, se han ensanchando los límites del sindicalismo tradicional y las reivindicaciones feministas se han hecho presentes en los movimientos de pensionistas y de inquilinos”.

Del feminismo al sindicalismo, y viceversa. Ana Carpintero, histórica militante de la Corriente Sindical de Izquierdas, rememoró el camino inverso que ella y otras trabajadoras de la desaparecida fábrica textil IKE vivieron en los años 80 y 90. En este caso fue la lucha sindical en un conflicto protagonizado por mujeres lo que les llevó a buscar alianzas con el movimiento feminista y con otras plantillas de mujeres en lucha. La conciencia feminista brotó entre encierros reivindicativos y barricadas de neumáticos ardiendo hechas por “mujeres con tacón y falda de tubo”, rememoró Carpintero

Sandra Algaba y Ana Pinto, ambas integrantes del movimiento jornalero andaluz, pusieron de relieve la explotación laboral que se vive en muchas explotaciones agrarias aprovechando la condición de mujeres, y en muchos casos extranjeras, de las trabajadoras agrícolas.

Ana Carpintero y Sara Combarros. Foto: David Aguilar Sánchez

Las actitudes machistas en el seno de los sindicatos también estuvieron presentes en el análisis. Desde el Sindicato Andaluz de Trabajadores a Comisiones Obreras ninguna organización se libra de los pequeños o grandes machismos. Úrsula Szalata destacó los avances que, a pesar de las resistencias, viven unas organizaciones tradicionalmente hegemonizadas por los hombres, y se mostró optimista con los cambios en el funcionamiento interno: “Estamos pasando del paternalismo a la codecisión”.

Carolina Vilariño. Foto: David Aguilar Sánchez

Carolina Vilariño aportó la visión de otro sindicalismo que se desarrolla fuera de los ámbitos de trabajo, el Sindicato de Inquilinos, pero que igualmente lucha por la ampliación de los derechos y libertades con una perspectiva de clase y de género.

La lucha por la libertad de las sindicalistas de La Suiza también se hizo presente en las camisetas solidarias que lucieron todas las ponentes para recordar que “hacer sindicalismo no puede ser delito”.

Actualidad

1 COMENTARIO