El dilema del Rey

PSOE y SUMAR resisten a la derecha pero los pactos con Junts pondrían en una situación complicada a Felipe VI

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

Era el plan B o, probablemente, era el único plan: ir a bloqueo, volver al manual de resistencia e impedir que el PP pudiera gobernar con el apoyo de la extrema derecha. Esa era la idea que prevalecía en el equipo de Pedro Sánchez tras el único cara cara que mantuvo con Alberto Núñez Feijóo. Impedir que el PP gobierne con Vox es sinónimo de ir a bloqueo. El objetivo se ha cumplido dos semanas después. Ha sido necesario que una gran periodista como Silvia Intxaurrondo hiciera una tarea de periodismo honesto y lúcido para desmantelar las mentiras sobre las que se sostenía la campaña de Feijóo. También ha hecho falta que Sumar tomara el pulso a las elecciones con un buen debate, en ausencia de Irene Montero y Pablo Iglesias. Se ha necesitado el esfuerzo de un expresidente como José Luis Rodríguez Zapatero para reanimar a la militancia socialista, dejar bien claro que ETA no existe desde hace más de una década y que fue con su gobierno cuando la banda terrorista anunció su disolución. Todos esos factores permitieron movilizar el voto de la izquierda sin polarizar al de la derecha.

Vox ha salido del domingo noqueado. Ha perdido a la mitad de su grupo parlamentario. Feijóo, que ha anunciado su voluntad de ir a la investidura, no puede contar con sus votos. Son insuficientes y los puentes para contar con otros apoyos están volados. Ahora quedan por determinar dos escenarios que dependen siempre de la iniciativa de Pedro Sánchez, lo que significa, de facto, que el vencedor de estas elecciones ha sido él. El Presidente del gobierno parece haber resuelto el dilema. En el primero, Sánchez intentará gobernar con los apoyos parlamentarios de los diputados de Sumar, PNV, ERC, Bildu, BNG y la abstención de Junts per Catalunya. La operación suma 172 escaños. En el segundo, la imposibilidad de llegar a una mayoría absoluta conduciría al bloqueo del parlamento y obligaría a acudir a otras elecciones que, algunos analistas proyectan para diciembre. Analicemos detenidamente cada uno de ellos.

ESCENARIO 1: EL DILEMA DEL REY

Si Pedro Sánchez está dispuesto a gobernar, y parece que lo está, después de haberse dirigido a sus afiliados desde el balcón de Ferraz, deberá asumir una negociación que le resultará especialmente áspera y sobre todo cara. Se juega la estabilidad del gobierno porque la hará depender de la abstención de Junts. Lo que se decida en la Corte de los Leones estará, de una u otra manera, subordinado a lo que también se decida en Waterloo. Miriam Nogueras, candidata del partido independentista, dejó entrever esta noche que el resultado de las elecciones abre un nuevo escenario al independentismo catalán. “El nuestro es un pueblo que aprovecha las oportunidades y esta es una oportunidad. Se abre una etapa para el cambio, recuperar la unidad. En Junts hemos mantenido la posición, pero ha valido la pena. Nosotros no haremos presidente a Pedro Sánchez a cambio de nada”. De sus palabras se desprende una abstención o, incluso, su voto favorable. Pero en ninguno de los dos casos, será gratis.

Más allá de que esta posibilidad se materialice, el Secretario General del PSOE deberá convencer a Felipe VI de que está en condiciones de conformar un gobierno con un partido cuyo máximo referente político, Carles Puigdemont, está perseguido por delitos de secesión y rebelión en España. Habrá que revisar los tipos después de la última reforma penal.

Foto: PP

El discurso del Felipe VI emitido el 3 de octubre de 2017 vuelve a desempolvarse. Entonces, el monarca salió reforzado en el conjunto de los españoles pero no tanto en Cataluña. Es difícil discernir si sus palabras expusieron excesivamente al Jefe del Estado ante una crisis de unidad territorial inédita en España. Los errores de Mariano Rajoy todavía pueden traer consecuencias si alguien toma en consideración aquel día. Por su parte, el rey también tiene un dilema. Debe decidir si Pedro Sánchez está o no en condiciones de gobernar y si ese gobierno pondrá en riesgo la unidad del Estado. Probablemente en la Generalitat y en la Lehendakaritza alguien esté desengrasando a la Brigada Aranzadi. Al mismo tiempo, en Junts deberán resituarse internamente. Decidir si están dispuestos a retomar la convergencia o si, por el contrario, se mantienen en el separatismo. ¿Quién gobierna Junts y para qué? Esa es una buena pregunta cuya respuesta, los españoles y catalanes merecen saber en algún momento y más aún cuando el PSC se vuelve a conectar con fuerza a la sociedad catalana (se ha impuesto sobre el resto de fuerzas en Cataluña). Es posible que haya que medir la temperatura de la sociedad catalana durante los próximos meses, después de que Pedro Sánchez haya rebajado la tensión y rescatado a su partido.

Foto: PSOE

Está claro que estas elecciones nos obligan a formular nuevas preguntas y a no dar por sentado absolutamente nada. Si Pedro Sánchez logra constituir un nuevo gobierno con el apoyo o la abstención de Junts y con el respaldo de Bildu, se abrirá un nuevo ciclo político que determinará, muy probablemente, una nueva configuración territorial. Si el Rey no se acerca al horizonte independentista, será el horizonte independentista el que se acerque inexorablemente a él.

ESCENARIO 2: NAVIDADES ELECTORALES

¿Es en estos momentos España ingobernable? De momento, no hay forma de saberlo. Ni Pedro Sánchez ni Alberto Núñez Feijóo tienen respectivamente 176 diputados con su voto. Si no logran el respaldo a su investidura como Presidentes del gobierno, España se verá abocada a un bloqueo que conducirá a repetir unas nuevas elecciones generales. En el mapa Tezanos, en el mapa Sánchez, esta posibilidad se hizo evidente tras el cara a cara con el candidato del PP. La única alternativa real a un gobierno de PP con motor VOX era y sigue siendo una tercera vuelta. Y la posibilidad no es descabellada. Ya hemos tenido precedentes y, como en ocasiones anteriores, volvería a abrir una crisis en el PP de consecuencias, en estos momentos, difíciles de medir al tiempo que, probablemente, enterraría a VOX. ¿En qué medida uno y otro partido son capaces de gestionar la frustración después de no haber alcanzado La Moncloa? Eso es lo que los asesores de Pedro Sánchez deben ahora valorar.

Foto: Junts per Catalunya

Después de atacar a las instituciones, de cuestionar el sistema, de no llegar a la mayoría absoluta, de resucitar a ETA y de ser vinculado con el narco, Núñez Feijóo sentirá la sombra de Díaz Ayuso a cada hora que pase más cerca. Por su parte, a Santiago Abascal sólo le queda refugiarse en el victimismo y acusar a los medios de comunicación de mentir y manipular. La realidad es que el presidente de Vox ha perdido casi 20 escaños y no es determinante para la gobernabilidad.

UNA CONCLUSIÓN EUROPEA

España se convierte en la excepción ibérica de Europa. Ha resistido la ola aferrándose a su espíritu numantino, dándole la vuelta a aquel lema de Manuel Fraga que decía que España is different. Pues va a ser que lo es, al menos, esta vez, para bien. Las elecciones españolas importaban e importan mucho en Europa. El mapa Manfred Webber trata de imponerse al mapa Von der Leyen y del resultado que ha emanado de las urnas españolas, el fiel de la balanza se inclinará hacia uno u otro. De momento, sigue donde está, en el mismo sitio, a la espera de saber qué gobierno formará Pedro Sánchez o qué elecciones se celebrarán en España. Todas las elecciones son históricas, pero estas, sin lugar a dudas, lo han sido mucho más.

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