¿Cuántos lobos hay en Asturias?

Las estadísticas oficiales desmienten ciertos discursos que se están consolidando en Asturias sin ninguna base científica.

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María Ameigeiras
María Ameigeiras
Es licenciada en veterinaria y forma parte de Ecoloxistes n'Aición d'Asturies.

Las estadísticas oficiales desmienten ciertos discursos que se están consolidando en Asturias sin datos ni ninguna base científica. Frente al mantra, repetido una vez más este domingo en Salvados, de una fauna salvaje que amenaza con acabar con la ganadería extensiva y tradicional, fuentes tan fiable como SADEI, nos dicen que el aumento en la producción de queso Gamonéu ha sido perfectamente compatible con la protección al lobo.

Tampoco es ninguna sorpresa que el consejero de Medio Rural haya declarado tras la reciente reunión del Comité Consultivo del Plan de Gestión del Lobo que espera que el gobierno central le autorice las batidas de lobos en Asturias. Desde el principio el Principado se opuso a la inclusión de la especie en el catálogo de especies protegidas, LESRPE, y desde entonces está batallando para volver a recuperar el control de la especie mediante los planes de gestión autonómicos. En noviembre de 2022 firmó el permiso para eliminar un ejemplar en  Picos de Europa, pero el Ministerio de Transición Ecológica elaboró un informe negativo al considerar que “no se puede constatar que la extracción de ejemplares de lobo solicitada resulte neutra sobre el estado de conservación de la especie, tanto a escala de región biogeográfica Atlántica como a escala nacional”.

La producción de queso Gamonéu ha crecido a pesar de la protección al lobo.

La clave está en que la catalogación de la especie en España es “desfavorable- inadecuado”. Teniendo en cuenta que el Tribunal de Justicia de la UE estableció que el “estado miembro debe abstenerse de eliminar ejemplares de una especie cuyos datos disponibles dejaran alguna incertidumbre sobre el estado de conservación”, no será fácil obtener el permiso requerido. 

El consejero argumenta que la población del lobo está creciendo en Asturias, afirmación que es sencilla de rebatir. Basta con buscar los datos facilitados por el propio Principado para comprobar que la población se mantiene estable desde el último gran censo oficial 2012/2014, ya que todos los años se revisa con una estimación de la población lobera. Un dato que resulta sorprendente es que de 2021 a 2022 la población de lobos se redujo, pasando de 43 manadas (37 de ellas reproductoras) a 40 manadas ( con 35 reproductoras), coincidiendo con un periodo en que la especie gozaba de una protección estricta. Teniendo en cuenta esta información, no se puede afirmar que la población esté creciendo, y menos aún intentar basarse en ello para justificar la eliminación de ejemplares.

“Aunque es cierto que ha aumentado el gasto en indemnizaciones a los ganaderos por sus pérdidas, las causas son otras”

A la confusión en el problema del lobo contribuye que no siempre coincidan los datos que maneja la Consejería de Medio Rural con los del Ministerio de Transición Ecológica: en 2021 el primero habla de 3078 depredaciones y el segundo 2721.

Aunque es cierto que ha aumentado el gasto en indemnizaciones a los ganaderos por sus pérdidas, las causas son otras. En parte se debe a que se mejoró el baremo de las indemnizaciones. Nos alegra saber que se van a incrementar y que se compromete a pagar a tiempo, ya que es una demanda  de los ganaderos que no ha sido atendida debidamente.

Foto: Toño Huerta

Hace más de dos años que se aprobó por el MITECO la “Estrategia para la conservación y gestión del lobo y su convivencia con las actividades del medio rural”, documento que se aprobó por Conferencia Sectorial y que el Principado de Asturias firmó. Se trata de una serie de propuestas para hacer viable la protección del lobo y la ganadería extensiva, en la que todas las partes implicadas debían de cumplir una serie de compromisos que hicieran posible la convivencia. Hoy tenemos que lamentar que tanto las administraciones locales y autonómicas como el sector de la ganadería no han cumplido los requisitos para compatibilizar la defensa de la naturaleza y la ganadería extensiva, a pesar de que el Principado de Asturias recibió en el 2022 1.740.450 euros para lograr ese objetivo.

El lobo cumple una función primordial en los ecosistemas. No debemos olvidar que hablamos de un carnívoro que controla la densidad de sus presas, en especial los herbívoros, eliminando en primer lugar a los individuos más vulnerables, débiles y enfermos, de manera que suponen un aliado contra las epidemias que azotan periódicamente el territorio. Sin ir más lejos, la Enfermedad Hemorrágica Epizoótica EHE, se ha extendido ya por casi todo el territorio nacional, confirmada también en Asturias, ha supuesto grandes pérdidas económicas no solo por las bajas directas causadas por la enfermedad, sino también por el descenso de la producción, los gastos de control y tratamiento y las restricciones al movimiento de ganado en las zonas afectadas. Estas pérdidas pueden superar con creces las que se achacan a los ataques del lobo. La EHE afecta sobre todo a los cérvidos y corzos, más que al ganado doméstico. Es evidente el estrecho vínculo que existe entre fauna silvestre y ganadería extensiva, y aquí es donde el lobo juega un papel importantísimo, ya que regula el equilibrio del ecosistema. 

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