Crónicas adrianas (Cap.X): Asturias first

Mientras Pedro Sánchez presentó las virtudes de la España periférica, tras ser inaugurada la nueva legislatura durante la misma mañana, Adrián Barbón se adentró en una zona crítica, la de las reivindicaciones territoriales dotándolas de un sentido regionalista y local que, casualmente no tienen

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

Hoy el noroeste español es un poco menos sur. El sur es el vacío, esa zona crítica despoblada que afronta el futuro sin grandes oportunidades. El sur es un concepto que hemos asimilado como sinónimo de pobreza, frustración y desesperanza. El sur es el páramo. Hoy Asturias es menos sur. Hoy el Principado son tres horas y diez minutos hacia el sur, o sea, hacia Madrid, el tiempo exacto que el AVE ha tardado en atravesar la Meseta y arribar en la estación de Oviedo, después de superar la cordillera cantábrica. “El sur está hoy en el noroeste. Es la España que envejece, que se despuebla y que por su ubicación geográfica afronta un futuro sin grandes oportunidades logísticas y sin capacidad para ofertar una jubilación soleada a millones de pensionistas europeos con fondos suficientes para comprar una residencia en el Miami hispánico” escribía Enric Juliana en La deriva de España, hace 16 años. Probablemente hoy, el director adjunto de La Vanguardia matizaría bastante sus palabras o, quizá, no tanto, pero por razones bien distintas a las que nos trae este análisis.

Tres horas y diez minutos para recorrer el trayecto Madrid-Oviedo que también sirvieron para escenificar el enorme distanciamiento que hay entre el Presidente del Gobierno español y el Presidente del Gobierno asturiano, aunque ambos militen en el mismo partido. 140 años después de que Alfonso XII inaugurase la rampa de Pajares, Felipe VI y Pedro Sánchez abren la puerta asturiana al siglo XXI. De esperanza y horizonte habló el Secretario General del PSOE, de cohesión territorial y sostenibilidad el ministro de Transporte, Oscar Puente, de cooperación entre administraciones Fernández Mañueco, el presidente de Castilla y León (en su veta más institucional). Del bloqueo del convenio de La Vega y otras prioridades asturianas, habló el presidente Adrián Barbón con un discurso que sonó estridente y chirriante, en el que pareció que algo no encajaba.

Adrián Barbón, Felipe VI, Pedro Sánchez y Oscar Puente, en la estación de Chamartín.

Asturias, primero. Lo que no engrana en este histórico miércoles ceremonial era eso, la consigna de Adrián Barbón, impregnado de un regionalismo trasnoché y englobado en una nueva estrategia de inspiración trumpista que mira más hacia el localismo de derechas que hacia la corriente vertebradora del territorio históricamente defendida por la izquierda asturiana. El presidente del Principado vino a hablar literalmente del bloqueo del convenio de La Vega, lo que expresa abiertamente que hay algo más que una parálisis en las relaciones del gobierno de Sánchez y el gobierno asturiano. Barbón quiso jugar a ser Emiliano García Page, pero el presidente castellano-manchego no es precisamente un político que se caracterice por ponerse de perfil. Al contrario, Page ha decidido ser un presidente coherente con su españolismo y expresar sus divergencias desde el primer minuto. El presidente manchego actúa siempre a cara descubierta pero también suele respetar el sentido último de las ceremonias institucionales sin salirse del guion ni ofrecer extrañas sorpresas. Page suele ser Page. Barbón, en cambio, nunca se decanta hacia el haz o el envés de la moneda y este lunes no afinó su sentido de la oportunidad. El presidente asturiano volvió a repetir las prioridades que había enunciado la semana pasada tras las celebración de su última ejecutiva en un acto de máxima relevancia institucional que buscaba otros códigos.

Los discursos conviene antes escribirlos y después leerlos. No fue el caso. Barbón trasladó un asunto de su partido, los objetivos de su legislatura, a una ceremonia en la que estaban presentes el Rey, el Presidente del Gobierno, el Ministro de Transportes, el Presidente de Castilla y León y los presidentes de Renfe y Adif junto a Alcaldes y otras autoridades. En definitiva, no entendió que hoy se celebraba una España periférica y “perestroika” en un acto de gran relieve institucional.

Esperanza y horizonte. Sánchez lo repitió un par de veces, subrayando la importancia del hidrógeno verde, donde Asturias tendrá, indudablemente, un papel transcendental en su distribución por la cornisa cantábrica. Un nuevo y emergente combustible para un nuevo ciclo político que cambiará completamente el sistema energético europeo. Mientras Pedro Sánchez presentó las virtudes de la España periférica, tras ser inaugurada la nueva legislatura durante la misma mañana, Adrián Barbón se adentró en una zona crítica, la de las reivindicaciones territoriales dotándolas de un sentido regionalista y local que, casualmente no tienen.

La agenda política del gobierno asturiano parece seguir desconectada de la agenda del gobierno de coalición. Hablamos del bloqueo del convenio de La Vega. Eso es lo que se verificó este miércoles. La consigna es básica y fácilmente comprensible: “Asturias, primero”. Poco o nada tiene que ver políticamente el Asturias, first con la defensa del Corredor cantábrico o el Plan de Cercanías, poco o nada tiene que ver con el Vial de Jove, la autovía del Suroccidente o, incluso, el soterramiento de las vías de Langreo, todos ellos proyectos que buscan la cohesión territorial, la mejora de las comunicaciones y la industria de las empresas que exportan hacia el exterior.

Incordiar al Ministerio de Transportes o de Defensa, acentuar las discrepancias o las exigencias, en el día que se inaugura la Variante de Pajares, no parece ser una buena estrategia para limar diferencias entre ambos presidentes. En todo caso, no deja de ser un intento bastante obtuso de tensar el hilo invisible que comunica la política asturiana con la del resto del Estado. Entre Sánchez y Barbón retumban las disidencias, aunque sean formuladas con sordina. La comunicación entre los dos gobiernos está atascada por la manera en la que Barbón ha gestionado la recolocación de Adriana Lastra, ex-vicesecretaria del PSOE y hoy diputada en el Congreso de los Diputados, en la FSA. La situación de Lady Macbeth, quien fue en su día mano derecha de Sánchez y quiso gestionar su funeral, es un asunto de difícil resolución que no encuentra encaje en un PSOE que no tardará en renovarse internamente y se puede llevar por delante a toda persona que no genere confianza en Pedro Sánchez. Y no hay que olvidar algo importante y es que el convenio de La Vega se ha convertido en un asunto de partido antes que un asunto institucional.

La diputada Adriana Lastra, el senador Enrique Fernández, el diputado Roberto Moris y la senadora María Fernández en uno de los vagones del Ave.

La historia política es una historia de migraciones. Los Aves que vienen y los Talgos que se van nos podrían contar miles de historias de hombres y mujeres que abandonaron Asturias pero también nos podrán contar tantas otras de quienes están por volver o quedarse a vivir. A pesar del Asturias first, hoy Asturias es menos Sur, aunque sigue estando, como escribió Juliana, lejos de Francia, lejos del Mediterráneo, lejos de África. La legislatura que este lunes inauguraba Felipe VI abre el camino a un nuevo debate sobre financiación de las comunidades autónomas. Sería una medida muy sensata en España pactar entre autonomías y gobiernos la redistribución de la riqueza asumiendo el nuevo peso que tiene la periferia española en Europa. Y en la España perestroika se tendrá muy en cuenta dos bloques, el cantábrico y el mediterráneo, el coste presupuestario de aquellas regiones que van quedando deshabitadas y cuya población ha envejecido y hoy son un valor para el nuevo mapa energético y productivo de la UE. Puede ser la situación de Asturias o no tanto. En cualquier caso, conviene afinar el sentido de la oportunidad.

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